Un equipo de Bilbao en 1910.

Principios del siglo XX (1910).-

Todos los jugadores de un nuevo equipo de Bilbao tenían su trabajo, con apenas 15 años debían de ayudar en casa para sacar la familia adelante. Allí no había “Sportsmen”, en el sentido que se le daba entonces a ese título, aplicado en aquella época a quienes tenían una posición social elevada; ellos no podían titularse abogados, ingenieros o, en fin, hombres útiles a la sociedad en cualquiera de las distintas actividades. No eran “Sportsmen”, sino trabajadores.

Trabajadores en oficinas, en talleres o fábricas, que se ganaban su sustento y el de sus familias, y luego, quitándole horas al descanso y privándose de toda otra diversión, se iban al terreno de Lamiako a darle a la pelota, con toda la energía de los quince años.

El campo lo tenían gratis … si llegaban antes de que lo tomaran otros grupos de futbolistas incipientes, como ellos. En Lamiako celebraban sus partidos todos los equipos de principiantes de Bilbao. El uniforme y el calzado eran de muy escasa importancia para ellos. Cada uno jugaba con lo que podía. Muchos usaban pantalones de los que llevaban al trabajo, cortados por la rodilla, a veces de un tajo con la navaja, cuando ya empezaban a estar deteriorados para ir al taller. Y el calzado, casi todos llevaban alpargatas. Y si se hubiera terciado, hasta sin ellas, incluso sin calcetines, hubieran armado sus partidos, sin preocuparse de por ello gran cosa. Lo primero era jugar.

No había gastos al principio. Ni casi los habría hasta bastante tiempo después. El único desembolso que les originaba alguna preocupación era la pelota. Cuando un balón se rompía, cada uno de los jugadores ponía lo que les permitiesen sus recursos, que siempre eran muy pocos, iban al Athletic y, por una pequeña cantidad, le compraban un cuero descosido y una goma con algún parche, lo arreglaban luego entre todos y … ¡a seguir aprendiendo para llegar a ser campeones!.

El Local Social era los altos de un café cerca de la estación. Allí se reunían y el que podía consumir algo, lo tomaba y los demás le miraban. La cuestión era tener un sitio donde poder reunirnos para concertar encuentros con otros equipos.

Cada uno se entrenaba como podía. Como tenían que atender a su trabajo, para el fútbol y para otros “sports” sólo disponían de poco tiempo. Pero no se les pasaba ni un solo día sin hacer ejercicio. Corrían a pie, montaban en bicicleta, corrían … 

Así hasta que el Athletic organizara algún torneo de segunda categoría, en el que se podrían clasificar en primer lugar. Entonces sí, entonces ya vestirían como un club serio y se pondrían por primera vez, para la mayoría de ellos, las botas reglamentarias, regalo todo ello del Athletic Club, quien donaría también para el vencedor del torneo una Copa de plata. Sería el primer trofeo.

Bien sabían los dirigentes de la época del Athletic Club que la existencia de estos equipos en Bilbao representaba un estímulo para sus jugadores. Para que los suyos se superen por el ejemplo voluntarioso y combativo de estos equipos incipientes que su mayor triunfo era ganar al equipo que idolatraban, el Athletic Club. Ese era es el camino para ganar a cualquier equipo, incluso a los profesionales ingleses.

Ayer, hoy y siempre.

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2 pensamientos en “Un equipo de Bilbao en 1910.

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