Juan Manuel Basurko, el padre de los botines benditos.

Muchos de vosotros no sabréis quien era porque no llevó a cabo una carrera deportiva especialmente destacada. Pero si preguntáis a un ecuatoriano de la localidad de Guayaquil seguro que os saca de la ignorancia pues allí alcanzó una notable notoriedad por su insólita condición de cura futbolista y especialmente por haber sido protagonista de la gesta más recordada de la historia del “Barcelona Sporting Club”, la conocida como La Hazaña de La Plata, gracias a la cual grabó su nombre en la historia ese Club y en la del fútbol ecuatoriano.

Nacido en Mutriku, estudió para sacerdote como muchos jóvenes vascos de la época. Tras finalizar sus estudios eclesiásticos, que fueron compaginados con el fútbol aficionado en el equipo CD Mutriku (llegó a jugar en tercera y fue pretendido por la Real), y consagrarse como sacerdote, acabó como misionero en la Parroquia de San Camilo de Quevedo en la Provincia de Los Ríos de Ecuador en 1969.

Allí siguió practicando fútbol en el equipo local primero y en la Liga Deportiva Universitaria de Portoviejo después siempre anteponiendo sus funciones como sacerdote. Pronto corrió la voz de la existencia de un joven cura vasco con grandes cualidades como delantero. Sus grandes actuaciones le hicieron fichar, en 1971, por uno de los grandes equipos del fútbol ecuatoriano, el Barcelona Sporting Club, donde se encontraría con el genial futbolista Alberto Spencer (al que pudieron ver en San Mamés nuestros Aitas o Aitites, dependiendo de vuestra edad, cuando jugaba con el Peñarol de Montevideo).

El traslado a Guayaquil le permitió destinar su ficha como futbolista profesional a los niños pobres de su parroquia. Sólo llegó a jugar 8 partidos (el entrenador brasileño tenía sus dudas de que un cura marcara goles) y marcó 2 goles pero uno de ellos pasó a la historia del fútbol.

Fue el 29 de abril de 1971 cuando su equipo se enfrentaba al Estudiantes de La Plata, uno de los equipos más potentes del mundo, en la Copa Libertadores. El Estudiantes había ganado las tres ediciones anteriores de la Copa Libertadores y jamás había perdido un encuentro en su feudo. Pero el vasco Basurko, logró con un gol suyo a pase de Spencer lo que parecía un milagro, eliminar al todopoderoso Estudiantes en su feudo. El triunfo fue celebrado como un grandísimo éxito por el Barcelona de Guayaquil y en general, por la afición ecuatoriana, por lo que suponía para un equipo procedente de un fútbol modesto como el ecuatoriano imponerse al entonces considerado mejor club del mundo. La victoria fue conocida como la Hazaña de la Plata y BasurKo apodado como el Padre de los Botines Benditos, haciéndose con un hueco en la historia de Ecuador.

Basurko no llegó a acabar esa temporada, se debía a su congregación y no aguantaba el bullicio del éxito, ya que volvió a su parroquia de San Cristóbal y acabó la temporada jugando otra vez con el Liga Deportiva Universitaria de Portoviejo, equipo en el que por cercanía podía compaginar parcialmente sus labores como cura y futbolista. Sin embargo, al acabar el año decidió abandonar el fútbol y dedicarse únicamente al sacerdocio.

Unos años después Basurko regresó a España, donde se secularizó abandonando el sacerdocio. Basurko se estableció en su Guipúzcoa natal, se casó con Rosa, tuvo dos hijos, Izaro y Adur,  y se dedicó durante años a la docencia.

Falleció ayer el 22 de Marzo del 2014. Descanse en Paz.

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