Los jugadores “extranjeros” del Athletic

Como contábamos en anteriores post, el Athletic en su fundación sólo contaba con Alfred Mills como “extranjero” entre sus filas. Pero en años posteriores, y sobre todo con las fusiones del Bilbao FC y The Union FC con el Athletic, la lista de jugadores de fuera de nuestras fronteras subió considerablemente.

Como de bien nacidos es ser agradecidos queremos honrar a aquellos jugadores “extranjeros” que jugaron con el Athletic-Club, el Bilbao Football Club y el The Union Football Club en los primeros años de nuestro Club (hasta 1913).

La gente cree que fueron dos o tres los que defendieron nuestros colores pero nosotros hemos contando más de sesenta jugadores “extranjeros” que pasamos a listar a continuación.

Allen, Aulighin, Barry, Burns, Butwell, Calwell, Cameron, Cazeaux, Calpham, Cockram, Crawford, Curtis, W. H. Davies, L. Dyer, Sydney J. Dyer, Dybourne, Essery, Evans, Gervasch, Gimmerson, A. Gouk, Graham, Harrison, Hastings, Hesloop, Holter, Koter, Langford, Lasserre, Lawday, Leight, Carlton Lewick, Linnaöe, Löendsen, Mackins, McCulloch, Mac Lennan, Martyn, Meltzer, Guy Meyler, Miller, Mills, D. Moffat, A. Moffat, Monroe, Mortimer, A. Munro, Moser, Newbigin, Patterson, Rutherford, Seyh, Simmons, Smeaton, R. Smith, Söendran, Starsmans, B. Sutherland, Taylor, Tickner, Turner, Veitch y Veurege.

Algunos de ellos, como George Langford, no abandonaron la villa nunca más. Se cuenta que en la guerra civil llegó un destructor británico a Bilbao para evacuar a la población inglesa y Langford se negó a subir alegando que si bien sufría riesgo de bombas tenía vino y en Inglaterra no tendría ni bombas ni vino. ¡Y se quedó!

Ellos defendieron a nuestro Club durante los primeros años y ellos posibilitaron el bautizo de un legendario club con nombre y apellido 100% ingles. El “Athletic-Club”.

Eskerrik asko, jaunak.

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Mr. Garbutt, el Mister “Italiano” del Athletic. ( I )

Mr. Garbutt, entrenó al Athletic-club, la temporada 1935-1936 consiguiendo una liga para los rojiblancos. Y si no hubiera sido por la guerra civil … He aquí su historia, la nuestra.

William-Garbutt

William Garbutt, nació hace más de 130 años, el 9 de enero de 1883, en Stockport un pequeño pueblo del sur de Manchester dentro de una familia numerosa de 6 hermanas mayores y un hermano menor, donde había aprendido a luchar desde el principio contra las adversidades de la vida. Perdió a su padre lo que le obligó a alistarse muy joven en la Royal Artillery del ejército británico donde empezó a jugar al fútbol, con apenas 17 años de edad.

Cuando volvió de sus deberes militares, tres años después, en 1903 se “alistó” en el equipo del Reading Football Club, un equipo de la liga sur de Londres, para dos años después en diciembre de 1905, fichar por el Woolwich Arsenal (el prehistórico Arsenal) donde firmaría su primer contrato como profesional. Jugaba en el ala derecha, cerca de los bancos en los que luego iba a construir su propio mito.

En el equipo de los cañoneros jugó dos temporadas, más de ochenta partidos donde las numerosas lesiones no le impidieron llegar a dos semifinales de la FA en dos temporadas consecutivas antes de pasar al equipo de reservas en su última temporada. En 1908, debido a deudas del Club londinense éste tuvo que vender a jugadores para aliviar su maltrecha economía y fue así como Garbutt volvió al norte de Inglaterra a su tierra para jugar con  el Blackburn Rovers donde participó durante cuatro temporadas.

El Blackburn Rovers, había acabado en la posición 14 la liga 1907-1908 y había sido eliminado en primera ronda de la FA. Durante las siguientes temporadas y gracias a la contratación de algunos jugadores como Garbutt su participación mejoró considerablemente y consiguió acabar 4º y 3º las dos siguientes temporadas, consiguiendo llegar hasta una semifinal de la FA.

Desgraciadamente la vida de Garbutt cambió para siempre mientras jugaba un partido contra el Notts County, a principios de la temporada 1911/12. El fútbol profesional podría ser un deporte brutal y los jugadores de ataque no tenían la protección que hay hoy en día. El trabajo de un defensor era detener al extremo opuesto por las buenas o por las malas y en esta ocasión Garbutt fue lesionado sin contemplaciones finalizando su vida de profesional.

Garbutt bien podría haber seguido la ruta tradicional para un ex jugador de football y llegar a ser funcionario o tal vez una vuelta al oficio que heredó de su padre como un ebanista, de no haber sido contactado por Genoa Cricket Football Club en Italia que le ofreció el cargo de entrenador. Garbutt aceptó la oferta y apenas unas semanas después del hundimiento del Titanic se trasladó con su esposa, Anna Marie Stewart, y su pequeño hijo recién nacido, Stuart Little, a Génova por primera vez en verano de 1912.

Garbutt revolucionaría el Genoa CFC. Uno de sus primeros actos fue desmontar y volver a montar los métodos de entrenamiento del equipo y fue uno de los primeros entrenadores en reconocer la importancia de la aptitud física y la táctica. A día de hoy el fútbol italiano es todavía conocido por su sofisticación táctica y el excelente posicionamiento de sus jugadores, y Garbutt ayudó a establecer el prototipo de ambos.

Además de sus contribuciones al proyecto del fútbol italiano, Garbutt realizó la primera contratación de un jugador en Italia (hasta ese momento eran amateurs) y también hizo que el Genoa fuera el primer Club Italiano en jugar fuera de Italia (viajó a Inglaterra para enfrentarse al Reading, exequipo de Garbutt). Fue un verdadero pionero. La competencia internacional y las transferencias pagadas seguramente habrían llegado a lo largo de todos modos, pero fue Garbutt quien estableció las bases.

Génova había pasado por una mala racha antes de la llegada de Garbutt y no había ganado un campeonato italiano desde 1904. La gloria de sus primeros días había empezado a desvanecerse, pero Garbutt restauró cierto prestigio al club con una victoria en el campeonato de la temporada 1914-15.

El estallido de la Primera Guerra Mundial interrumpió brutalmente su aventura en Génova. Tomó la decisión de alistarse y luchar por su país, regresando a Liguria al final de esa terrible experiencia. Garbutt rápidamente recogió al equipo donde lo había dejado y montó un equipo fortísimo, coronándose campeón de Italia en la temporada 1922-1923 manteniéndose invicto. Ese mismo verano el equipo recorrió Uruguay y Argentina para jugar partidos amistosos. Al año siguiente volvió a proclamarse campeón, 1923-24, y si los años posteriores no consiguió acabar primero fue por la injerencia política de Leandro Arpinati, fascista prominente con estrechos vínculos con el Bologna FC. El Génova no ha conseguido un campeonato italiano desde entonces.

Las acciones de Garbutt habían llegado a su máximo histórico. Vittorio Pozzo, el maestro de la táctica que se encendería para guiar a los Azzurri a ganar por dos veces la Copa del Mundo, llevó a Garbutt para que le ayudase a preparar el equipo nacional italiano para el torneo olímpico de 1924. En ese campeonato, en primera ronda, eliminaría a los españoles, comandados por el rojiblanco Larraza, del cual ya hemos comentado en un anterior post.

Su reputación en Italia como entrenador, por su parte, siguió aumentando con el tiempo. Después del Genoa, entrenó al AS Roma, equipo recién creado donde consiguió la Coppa Coni (antecesora de la Copa Italiana) y al Nápoles, a quienes les llevó a los primeros puestos de la liga italiana, terceros desde 1932 a 1934, y que hasta entonces eran dominadas por los equipos del norte.

Y fue así como en Noviembre de 1935 recibió la llamada del Athletic…

Fin de la Parte I.

Outcasts FC, los proscritos ingleses.

En 1907, la FA puso un tope salarial de 4 libras en los sueldos de los jugadores y carecían de una compensación por los jugadores lesionados. Esto dio lugar a la primera reunión de la Association Football Players Union (Unión de jugadores de fútbol asociados) la cual hizo una campaña en contra de la FA para que las cosas fueran más justas para los futbolistas.

Dos años más tarde, en 1909, la FA retiró su reconocimiento del sindicato ya que no le gustaba que su autoridad fuese cuestionada. Los jugadores recibieron la orden de abandonar el sindicato o se les cancelaría su licencia para jugar al football. Muchos de estos jugadores renunciaron a la asociación, pero no todos, entre ellos todo el conjunto del equipo del Manchester United que siguieron unidos para conseguir lo propuesto.

Estos jugadores fueron conocidos con el nombre de “Outcasts Football Club” (Los proscritos) que en Enero de 1911 algunos de sus jugadores visitaron Euskadi para jugar dos encuentros con el Racing Club de Irún.

El primer partido se disputó el día de reyes, el 6 de Enero de 1911, y la asistencia de público fue numerosa. Las alineaciones fueron las siguientes:

Outcasts (Blanco): Douglas; Tetley, Luker; Vidal, Tuff, Powell; Thew, Day (Cap.), Snell, Howell y Brisley.

Racing (Verde): Gallego; Arocena (Cap.), García; Martinez, Arabolaza I., Arabolaza P.; Bireben, Rodriguez J., Moleres, Zamalloa y Eguiguren.

El partido fue arbitrado por Jose Ángel Berraondo, quien había jugado en el Madrid FC consiguiendo tres copas y por aquel entonces jugaba en la Real Sociedad, de quien hablaremos próximamente pues es uno de los mitos no sólo de la Real y del Madrid, sino del fútbol en general pues fue jugador, atleta, pelotari, entrenador, árbitro, directivo y seleccionador. Cabe mencionar como anécdota que años después fue aceptado en la asociación de árbitros ingleses para poder arbitrar en la FA inglesa por su excelente calidad como árbitro, siendo el primer extranjero en conseguirlo.

Desde el primer momento se nota una superioridad de los ingleses que descompone el juego del Racing Club de Irún. Gallego hace paradas impresionantes hasta que la delantera del Outcasts en una gran combinación consigue batirle por medio de su capitán Day. El 2-0 fue una jugada desafortunada donde Patricio Arabolaza al intentar rechazar lo coloca en su portería.

El gol del Racing llega antes del descanso en una jugada de los 5 delanteros que Eguiguren muy bien colocado consigue batir a Douglas.

En la segunda parte, los Iruneses comienzan a notar el cansancio y los ingleses marcan otros 7 goles más. Terminado el partido todos los jugadores fueron ovacionados tanto vencedores como vencidos.

Pero si bueno fue el primer partido, el segundo disputado dos días después fue mejor. Las alineaciones sufrieron ciertas modificaciones en ambos conjuntos:

Outcasts: Douglas; Tetley, Luker; Vidal, Tuff, Braddell; Thew, Day (Cap.), Snell, Howell y Brisley.

Racing: Gallego; Arocena (Cap.), Gamborena; Rogriguez J., Arabolaza I., Arabolaza P.; Boada, Eizagirre, Moleres, Zamalloa y Eguiguren.

Los Racingistas que habían conocido el juego de los contrarios, interceptaban con gran maestría los pases de los ingleses y los delanteros vascos llegaron muchas veces cerca de la portería contraria pero sin poder atravesar la muralla Tetley-Luker.

Durante el primer tiempo ningún equipo consiguió ventaja y el marcador finalizó 0-0 pero en el segundo tiempo cambió algo la decoración ya que los ingleses quisieron vencer a toda costa el encuentro y después de titánicos esfuerzos consiguieron dos goles, el primero realizado por Brisley de un formidable shoot y el segundo por Snell de tiro colocado que Gallego no pudo hacer nada por atajarlo. Finalizando el encuentro 2-0.

Para darse cuenta de la proeza conseguida por el Racing Club de Irún, hace más de 100 años, comentar que el Outcasts Football Club venía de ganar sus tres partidos anteriores de la gira europea por 7-2, 12-0 y 15-0 en Paris a los equipos Stade-Racing (unidos), Racing Club de France (sólo) y contra el Standart.

Nuestro homenaje a todos estos jugadores que siempre estarán en nuestro recuerdo.