Pichichi, el más listo de la clase.

800px-Ath_1914

El 1 de Abril de 1898, en Nueva York, nacía William James Sidis considerado como una de las personas más inteligentes de las que se tiene noticia. Tenía un coeficiente intelectual estimado de entre 250 y 300 cuando el común de los mortales tenemos entre 90 y 110. Entre otros logros, leía el New York Times con 18 meses de edad, con 16 años se graduó en medicina y a su muerte era capaz de hablar cerca de 17 idiomas a la perfección.

William_James_Sidis_1914

Pero para Ricardo Zamora, el más listo de la clase era nuestro Rafael Moreno Aranzadi, “Pichichi”. El jugador rojiblanco era todo un símbolo. Mediana la estatura, fibroso, “Pichichi” no era fuerte. El temperamento, el nervio y sobre todo su inteligencia suplían a la capacidad física y resistían el agotado esfuerzo de noventa minutos de pelea endemoniada.

Según comentaba “El Divino” en sus memorias …

¿Cómo era posible tanta resistencia? ¿Cómo podía jugar al mismo tren desde el principio hasta el fin? “Pichichi” era un verdadero fenómeno. El más listo de la clase. Una mirada le bastaba para conocer el campo; luego, sin pensarlo, se movía por él como en su casa. “¡Eh, Cuidado; a la derecha, junto al córner, hay un bache!” “No te paso a ti porque por ese lado existe un desnivel que me desvía el pase.” “Al elegir el campo, decídete por el de la izquierda; es unos centímetros más corto el marco.”

Rafael_Moreno

¿Era posible? ¿Cuándo había estado allí antes? Y sin embargo decía la verdad. Existían el bache y el desnivel, y la puerta, en efecto, bien mirada era más corta que la otra.

     – ¿Has venido por la mañana? ¿Ayer?

     – No, ahora con vosotros.

     – ¿Entonces?

     – Listo que soy – respondía y se echaba a reir.

Además pasaba maravillosamente, corría el balón como ninguno, apoyaba a los medios, bajaba a defender los córners y estaba ¡asombroso! allí donde hacía falta para el remate. Facilidad para disparar, fuerte y dirigido a distancia; empujando el balón, con picardía, a corto trecho. Ése era “Pichichi” … el más listo de la clase.

El rugby llegó a San Mames, hoy hace 90 años

(Alberto Bacigalupe, Periódico municipal de Bilbao – Febrero 2.006)

El rugby llegó a San Mames, hoy hace 90 años, como homenaje a “Pichichi”.

pichichi

Dicen que el rugby se inventó en Inglaterra, allá por 1823, y que su creador fue el estudiante William Webb Ellis, de la Rugby School. Por lo visto, el tal Willy era un tramposo natural, y en un partido de fútbol tosco y sin ninguna gracia, tomó el balón con las manos. Así, vulnerando el reglamento que arbitraba la práctica del balompié,  alumbró un nuevo deporte, hoy practicado en el mundo entero. A partir de esta circunstancia pudo nacer la célebre frase que asegura cómo el rugby es “un juego de truhanes practicado entre caballeros”.

A principios del siglo XX, en Bilbao se desconocía esta disciplina deportiva, al punto de que un diario, El Nerviónpublicaba lo que sigue el 21 de noviembre de 1902: “Hay que distinguir. Sí, hay que distinguir el Foot-Ball, llamado Rugbi, del conocido con el nombre de Foot-Ball Association. El primero de los dos sistemas de jugar, muy en boga esta, por cierto, entre muchos norteamericanos y algunos ingleses, es el que ofrece todos los peligros”.

Algunos años después, exactamente en mayo de 1924, diversos particulares y estamentos, cuyo nombre no consta, quisieron llevar a cabo un match de fútbol a beneficio de la viuda e hija del extraordinario “Pichichi” quien había muerto dos años antes. No pareció oportuno aceptar los ofrecimientos de Zamora y Samitier para intervenir en el evento, pues sus entrenamientos preolímpicos les mantenían lejos de la Villa. En cambio, era casi seguro que podrían reaparecer dos grandes figuras del fútbol vizcaíno: Travieso y Antón Allende. Además, se daba por hecho que Ibarreche, el ex “as” de los árbitros españoles se encargaría de dirigir el encuentro, “queriendo rendir de este modo su homenaje al gran compañero, Maestro del fútbol nacional”, como reseñaba la prensa diaria. Por diferentes causas, que hoy todavía siguen sin saberse, el partido no pudo celebrarse y quedó aplazado sine die para mejor ocasión, aunque la directiva del Athletic se ocupó de tomar diferentes acuerdos, también desconocidos a estas alturas, que hicieran menos penoso el aplazamiento. 

Y, lo que son las cosas, visto que organizar un partido de fútbol parecía una tarea imposible, se dispuso –tampoco podemos aclarar por parte de quíén– llevar a cabo, a beneficio de la familia del jugador, una “exhibición de Foot-Ball Rugby” en San Mamés, el domingo 25 de aquel mes a las cinco de la tarde. Contenderían dos potentes equipos vasco-franceses: la Association Sportiva de Bayona y el Stade Hendayais. La organización estableció para el caso unos precios razonables: General, 1,50 pesetas; Grada, 2; y Preferencia, 3

Por seguir el caritativo consejo de enseñar al que no sabe, La Gaceta del Norte publicaba el jueves previo al acontecimiento una “idea-resumen” de juego tan singular como ignorado, para guía y conocimiento del espectador, aunque, también se advertía, bastantes años atrás había tenido lugar un enfrentamiento de este tipo en Jolaseta. Así, el artículo indicaba las características que debía reunir el terreno de juego; la composición de los equipos; en qué consistía el desarrollo del lance; los tantos a conseguirse; y, en fin, suministraba toda la información necesaria para que el público siguiera las incidencias del partido con una cómoda satisfacción.

Llegado el día del acontecimiento, San Mamés registró una bonita entrada aquel domingo primaveral, seguro que por homenajear a Pichichi en las personas de su viuda e hija, y también, como consecuencia, para contribuir con su dinero a aliviar las estrecheces económicas sin cuento que éstas venían soportando. Se inició el encuentro con un manifiesto equilibrio entre ambos equipos contendientes. Las jugadas brillantes comenzaron a sucederse entre el contento del público, y eso que, según reseñaron los periódicos, “en el transcurso del match se vio gran suciedad y bastante salvajismo”… Al decir de los mismos, “el juego del rugby no puede encajar en el ambiente futbolístico vasco. El fútbol es noble, elegante, varonil; el rugby tiene mucho de brutal y poco de noble.

El público, desconocedor, casi en absoluto, de estas clases de luchas, mostró en un principio bastante interés en seguir el desarrollo de las jugadas; pero pronto se cansó y terminó aburriéndose y descorazonándose, máxime al enterarse de la derrota en Colombes por los italianos (partido que, dentro de los Juegos Olímpicos de París, la selección española con Larraza y Zamora había disputado en idéntica fecha a Italia. La cita, como se refiere, tenía lugar en Colombes, una población a media hora de ferrocarril desde la capital francesa). ¡Para que se adelanten juicios exagerados! ¡No te metas a profeta, Zamora, que fracasamos! Terminó el partido de rugby con el resultado de 21 puntos a favor del equipo de Bayona, por 12 que logró el equipo hendayés”. La crónica se cerraba con estas consideraciones: “Somos amantes, como ninguno, del fútbol; pero jamás creemos que pueda interesarnos el rugby. Y de nuestra opinión son la mayoría de los espectadores que acudieron ayer a San Mamés, llevados tan sólo del interés por cumplir un llamamiento tan noble y tan justo como era el de contribuir con su asistencia al beneficio de la familia de aquel gran jugador que nunca olvidaremos”.

Solamente en dos ocasiones más, el campo bilbaino ha vuelto a ser escenario de un encuentro con el balón ovalado como protagonista. La primera tuvo lugar en abril de 1948, cuando se jugaron aquí los cuartos de final del Campeonato de España entre el Club Deportivo de Bilbao y el SEU, de Madrid. En cuanto a la segunda, ocurrió el 11 de mayo de 1990, con motivo de un enfrentamiento amistoso entre las selecciones de Euskadi –en cuyas filas se encuadró el ya mítico jugador Sergi Blancoy de Cataluña.
G_2º-PARTIDO-SAN-MAMES-11-

Ander Herrera, de casta le viene al galgo.

ander herrera

El Acero Club de Olabeaga era un equipo de Bilbao de la década de los años veinte que nunca perdía su moral. Siempre hasta el último momento se creía capacitado para ganar cualquier encuentro. La codicia y el brío de sus jugadores eran las armas con las que jugaban en todos los campos de football. De gran moral, cultivaba como todos los equipos norteños (incluido el Athletic) la técnica del pase largo a las alas. Sus jugadores se preocupaban poco o nada del lucimiento personal. El regate era usado por ellos más que en el caso de no haber ningún compañero ventajosamente colocado. Con gran frecuencia prodigaban cambios de juego, oportunos y veloces, causantes del desquiciamiento de las líneas defensivas adversas.

Julián San Cristóbal Larrinaga, bisabuelo de Ander Herrera, jugó en sus filas desde sus inicios. Había sido partícipe junto a sus compañeros de conseguir el ascenso a la serie A de este equipo que jugaba en el campo de Chimbo-Ibarra. En pocos años desde su constitución habían conseguido subir hasta la primera categoría del Campeonato Regional donde disputaban sus partidos contra rivales de la entidad del Athletic-Club, Arenas, Erandio, Barakaldo y el Deportivo Alavés.

En ese camino de gloria, Julian San Cristobal quien tenía a “Pichichi” como héroe (jugaba en su mismo puesto), disfrutó de muchas tardes de gloria con el equipo de Olabeaga. Sus cuatro goles en Atotxa contra el Euskalduna en Marzo de 1925 (era un magnífico rematador de cabeza); el gol que contribuía a ganar a la SD Deusto en el partido de desempate para subir, tras varios intentos fallidos, a la serie A del campeonato regional de Bizkaia; la victoria en un partido amistoso contra el Athletic donde San Cristobal anotó un gol en el encuentro de inauguración del campo de Chimbo-Ibarra (que también jugó el Lehendakari Agirre, quien también metió un gol); el partido que jugó el Acero contra la Selección española; o aquel partido histórico del campeonato de la Serie A donde el Acero Club arrasó al Athletic-Club en el primer partido que jugaba Gregorio Blasco de portero con el equipo de Olabeaga proveniente del Arenas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Pero quizá el momento histórico más recordado fue cuando surcó la ría con la gabarra al proclamarse campeón del Campeonato español de la Serie B con el Acero Club. Sería la primera vez que la Gabarra llevaría a nuestros campeones, entre ellos el bisabuelo de Ander Herrera, como homenaje popular y festivo, hace ahora justo 80 años en 1924. Sería la primera vez que lo hiciera iniciando una tradición que ha llegado hasta nuestros días como todos sabéis.

Como anécdota, entre el numeroso público que estaba presente en la celebración, los ojos de un jovenzuelo de 15 años, Graciano San Cristobal Larrinaga, se clavaban en su hermano mayor orgulloso de lo conseguido. Años más tarde, Graciano (tio-bisabuelo de Ander Herrera), jugaría con su hermano en el Acero Club ocupando la banda izquierda siendo un extraordinario jugador rápido y goleador.

Juntos, uno de interior derecha y otro de extremo izquierda, en el Acero Club, jugarían contra lo más granado del futbol vizcaíno y alavés. Txomin Careaga, Robus, Yermo, Sesúmaga, Vallana, Jauregui, Lafuente, Blasco, Carmelo, Txirri II, Larrakoetxea, Quincoces, Ciriaco, Roberto Etxebarria, etc… la lista es interminable. Y no lo tenían que hacer mal porque a mediados de temporada el Acero consiguió colocarse en primera posición del Campeonato regional por delante del Arenas, Athletic y Deportivo Alavés.

Al finalizar la temporada 1927-1928, Graciano San Cristobal Larrinaga, fue fichado por el Athletic-Club como en años anteriores había pasado con otros jugadores del Acero Club como Blasco, Izpizua, Calero, Ayarza o Castaños. Así fue como el tío-bisabuelo del Ander Herrera llegó a jugar en el Club de San Mamés días antes de cumplir 19 años. Su carrera de rojiblanco fue cortada por una lesión de tibia y peroné (9 partidos y 1 gol) pero consiguió alinearse en el primer partido que disputó el Athletic en la histórica primera Liga (1928-1929). En aquel partido histórico en Atotxa la alineación que presentó el Athletic fue Blasco; Larrakoetxea, Juanin; Garizurieta, Legarreta, Roberto; Lafuente, Bergaretxe, Unamuno I, Calero (también proveniente del Acero) y Graciano. El resultado final fue empate a uno.

real athletic liga 1

Máximo Royo, entrenador del Athletic-Club, le alineó los primeros siete partidos de liga disputados por el Club rojiblanco en su historia donde se consiguieron grandes resultados como un 9-0 al Español y un 5-1 al Barcelona en San Mames, o un 0-4 en Santander contra el Racing. Después la inoportuna lesión y la aparición de un crack como Guillermo Gorostiza “Bala Roja” le impidieron seguir en la disciplina rojiblanca.

En la temporada 1930-1931, se despediría del fútbol en tercera división jugando con el excepcional equipo del Barakaldo CF junto a jugadores históricos del fútbol vasco como el portero Joaquin Urquiaga y el defensa Serafín Aedo quienes jugarían años después en el Betis Campeón de Liga (1934-1935) y quienes acabarían sus días de futbolistas en México exiliados por la guerra civil. Serafín Aedo formaría junto a Pedro Areso y Pablito Barcos la magnífica defensa de la Euskal Selekzioa en la gira mundial del combinado vasco en la guerra civil y que se le denominó “la muralla vasca”.  Joaquín Urquiaga, llegó a jugar en el Barcelona, exiliándose en México en la guerra civil, llegando a jugar un partido con la Euskal Selekzioa en el partido de despedida del Equipo Euzkadi que participó en la liga mexicana hace ahora 75 años. De los dos hablaremos en este blog sin duda alguna.

03-25-El-Betis-en-Guipuzcoa-2-Areso-Urquiaga-y-Aedo

Kepa Areso, Joaquin Urquiaga y Serafin Aedo.

Ander Herrera, De casta le viene al galgo.

Un “filipino” que llegó a jugar con el Athletic-Club.

Del Athletic-Club de antaño, cuando la delantera la formaban cinco jugadores, hubo tres de ellas que los aficionados las conocían de memoria. La de la finales del cuarenta y principios del cincuenta con Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza; la de los años treinta formada por Lafuente, Iraragorri, Bata, Txirri y Gorostiza; y la de finales de los años veinte con Germán, Laca, Travieso, Carmelo y Acedo.

delantera histórica

Pocos años antes de ésta última, en la temporada 1920-1921, la delantera la formaban el no menos famoso quinteto atacante formado por Germán, Pichichi, Allende, Laca y Acedo que conseguirían arrasar en cuantas competiciones participaron (Copa regional y del rey) junto a nombres míticos como los hermanos Belaustegigoitia, Hurtado, Sabino y el portero Rivero entre otros, de la mano del entrenador inglés Mr. Barnes.

En el campeonato regional, el Athletic-Club que ya había ganado dicho campeonato ante los equipos Arenas Club, SD Deusto, Erandio y el Racing de Santander, estaba imbatido y se disponía a jugar el último partido contra el equipo del Deusto. Ante las bajas del ala derecha atacante rojiblanco (Germán y Pichichi), el entrenador inglés presentó una delantera inédita hasta ese momento que contenía entre sus filas a un jugador “asiático”, concretamente nacido en Manila (Filipinas), llamado Marcelino Galatas. La delantera, aquel 20 de febrero de 1921, la formarían Acedo, Laca, Allende, Galatas y Txirri I. El resultado final del partido fue de 3 a 1 a favor del Deusto, que finalmente sería el único partido que perderían los rojiblancos esa temporada, no cediendo ni un solo empate en toda la temporada.

Ath_1921

Marcelino “Chelín” Galatas Rentería, nació en el seno de una familia de origen vasco, en filipinas en 1903 cuando este país ya no era colonia española. En su juventud tras completar estudios primarios y secundarios se orientó hacia el estudio de la carrera de ingeniería industrial, que comenzó a cursar en Bilbao donde empezaría a jugar al football como cualquier joven de la villa.

Las bajas de Germán y Pichichi, quien disputaba su última temporada en el Athletic, obligaron al equipo de San Mames de echar mano del joven “filipino” que ofrecieron jugar con los leones en un partido oficial. Según parece este jugador ya había debutado con el equipo rojiblanco en algún partido amistoso sustituyendo a Laca según relataría años después en una entrevista.

galatas

Durante los dos siguientes años (temporadas 1921-23) juega para la SD Deusto, con jugadores como Urdagarin, Cortadi, Orué, Bilbao, Erice o Urquizu entre otros, equipo ligado al ambiente universitario vizcaíno, con el que disputa la máxima categoría del campeonato regional vizcaíno. En Junio de 1923, la Real Sociedad le invita a jugar una serie de partidos con ellos, como el torneo internacional de pascua donde jugó contra equipos de la talla del Sevilla, el Sampierdarenea italiano o el histórico equipo belga del Unión St Gilloise donde deslumbra a los aficionados con su calidad. Pero es el partido de la Real contra el equipo inglés del Birminghan donde los gipuzcoanos se dan cuenta de su verdadera calidad. El “asiático” hizo un partido magistral con una Real reforzada por las importantes bajas que contaba con jugadores como Travieso del Athletic entre otras incorporaciones del Esperanza y del Real Unión.

Galatas jugaría con el equipo donostiarra durante cuatro temporadas (1923-1927) después de que aceptaran sus tres asombrosas condiciones: cobrar lo mismo que Ricardo Zamora, que entrenaría cuando él quisiera y que le vinieran a buscar a Bilbao (no abandonaría el botxo por motivos de estudios) en un coche descapotable.

Finalizaría su etapa futbolística en el Athletico de Madrid en la temporada 1927-28 aunque anteriormente ya jugaba con el equipo madrileño también por motivos de estudios mientras jugaba en la Real. En 1927 llegó a jugar un partido con la selección española donde también debutaban dos vizcaínos, Ramón Lafuente y Pachuco Prats (jugador del Real Murcia nacido en Portugalete).

Una vez colgadas las botas trabajó de ingeniero industrial, primero en su País natal, Filipinas, y después en España. Según cuentan las crónicas, se convirtió en un fanático seguidor de la selección española que junto a otro Realista, Fernando Larrañaga, y al segundo marido de Sara Montiel, el empresario vasco José Vicente Ramírez Olalla “Chente”, no se perdían ningún partido de la roja.

Murío en Benalmádena, Málaga, el 8 de abril de 1994 con 91 años de edad. Su hija Mari Cruz escribió un libro, “Con Chelín Galatas todavía”, que trata sobre Marcelino Galatas.

Para finalizar esta curiosa anécdota, decimos que Galatas fue el primer asiático que jugó con el Athletic-Club porque no ha sido el único. Después de la guerra civil, un futbolista nacido en la isla de Goa, Filipinas, llamado Ignacio Larrauri Larrauri, disputó cuatro encuentros (uno de Copa y tres de liga) con el Athletic. También jugó con el Indautxu en segunda división.

larrauri larrauri

No habrá dos sin tres???

¡Qué vienen los vascos! (1922) ( I )

Contamos estos hechos, en un intento de demostrar la mentalidad de aquellos futbolistas, totalmente amateur, para quienes la gira constituía más unas vacaciones, que un reto deportivo.

cap polonio

En 1922 el fútbol vasco se sentía maduro.

Teníamos todo: calidad, fama y prestigio internacional debido a haber conseguido el subcampeonato en la Olimpiada de Amberes en 1920. Nombres de jugadores vascos como Patricio Arabolaza, Mariano Arrate, Jose Mari Belaustegigoitia, Sabino Bilbao, Pichichi, Domingo Gómez-Acedo, Ramón Eguiazabal, Francisco Pagaza, Pedro Vallana, Félix Sesúmaga, Silverio Izaguirre y Agustín Eizaguirre habían asombrado a Europa dos años antes, por su valentía y empuje, dentro de la primera selección de jugadores para un acontecimiento internacional de la selección española, derrotando a equipos tan fuertes como Dinamarca, Suecia o Italia.

Así de fuertes nos considerábamos, que decidimos cruzar el Atlántico, para rivalizar con equipos porteños, en un intento de vender nuestra imagen de chicos fuertes -el triunfo en la ciudad belga, se debía principalmente a los futbolistas vascos- y de ¡hacer las Américas!.

Todo estaba previsto, por tanto, para que la selección vasca -en la que figuraban varios jugadores olímpicos- triunfara en Argentina, Uruguay y Brasil, las tres naciones más poderosas del fútbol sudamericano.

En tierras norteñas, se dio el visto bueno a la invitación del empresario que aseguraba la disputa de varios partidos en el verano de 1922 en Argentina y Uruguay, -donde el fútbol era muy popular y de gran calidad- y en Brasil, potencia algo más débil en aquellos años en materia futbolística, que sus naciones vecinas. La propaganda en tierras argentinas -muy al estilo norteamericano- duró meses, encontrándose noticias de la visita del combinado vasco en las envolturas de los terrones de azúcar de los cafés, en todas las esquinas de Buenos Aires, en los cines, en el hipódromo … El slogan, decía: “Pronto vendrán los vascos”.

Así pues, la Federación Guipuzcoana seleccionó a una selección vasca hecha a última hora, improvisada, con un lote de jugadores más o bueno buenos. Pero lo que no se había previsto, era la “frivolidad” de aquellos futbolistas y de aquel entrenador – Mr. Harris (entrenador del Real Unión)- en su comportamiento, mejor dispuestos para la rivalidad culinaria que para la rivalidad deportiva.

Y así fue, como la selección vasca -la mayoría guipuzcoanos y algún vizcaíno-, embarcó en el “Cap Polonio” y realizó el viaje entre apuestas infantiles, como demostrar cual de ellos superaba al resto en beber y comer. En dormir y jugar al poker, el entrenador inglés no tenía adversario.

El “Cap Polonio” se trataba de un hermoso trasatlántico de 21.000 toneladas, lujoso ejemplar de buques de pasaje, dotado de todo el confort “moderno”, donde el pasajero encontraba todas las comodidades de los grandes hoteles terrestres; jardines, piscinas, invernaderos, restaurantes, bares, salones, etc…

cap polonio salon

Jose Mari Belauste, quien no fue en el mismo barco hasta Sudamérica, diría años después:

Tanto se ha dicho ya del viaje del equipo vascos a América, que los deportistas vascos lo han olvidado de puro conocido. Debimos hacer un buen papel y resultó el más cómico de los fracasos, debido precisamente a falta de una persona directora, de un Jefe téc­nico conocedor de nuestro carác­ter y nuestras costumbres, un jefe que nos regulara las comidas, que nos obligase a trabajar en la proporción que las condiciones de la nave permitían.

Para demostrar a usted lo que fue el viaje a América a bordo del «Cap Polonio , le diré lo siguiente:  Por falta de una perso­na que velase por los jugadores e impusiese su autoridad en el buque, hubo jugadores que en los contados días de la travesía en­gordaron de 4 a 5 kilo, algunos de 8 a 9, y uno de ellos, Olaizola si mal no recuerdo, llevó a tierras americanas un suplemento de 12 kilogramos de peso adquiridos durante la corta travesía que separa a la península de la capital argentina. Se bebieron los jugadores, du­rante el viaje del «Cap Polonio” tres toneladas de cerveza, es de­cir, que casi se agotaron las re­servas que del dorado líquido bavierano llevaba en sus bodegas el lujoso paquebote alemán. En tierra continuó la orgía, únicamente que aumentada con artículos, no sólo de beber, sino de comer, arder y … etc. , etc.

Para los directivos y empresarios, aquella posible mina de oro, que pensaban conseguir en las canchas sudamericanas, con la presencia de los jugadores vascos, no fue, como veremos más adelante, sino el cuento de la lechera, por cuanto los expedicionarios, tuvieron que regresar a su tierra, antes de lo estipulado en los respectivos contratos, debido a los continuos fracasos deportivos.

A la improvisación del viaje, se pueden sumar otras muchas razones que influyeron, negativamente, en los resultados posteriores. Campos de juego estrechos; balones mucho más pequeños que en tierras vascas y mucho más pesados; el hecho de que cada partido jugado en Argentina, tuviera un carácter de verdadero acontecimiento internacional; los aires patrióticos que la prensa encendía, en la víspera de los partidos, en aficionados y no aficionados al fútbol; la dureza con que se jugaba; la falta de días de descanso entre partido y partido; las horas de viaje y un público y un árbitro, extremadamente parciales, son otras muchas razones que liman -pero que no justifican-, los resultados negativos obtenidos por nuestro equipo.

Quince días después de su salida, con parada en las Islas Canarias, llegaron a tierras americanas.

cap polonio islas canarias

Fin de la primera parte. … continuará.

Leonardo Cilaurren, el mejor medio derecho del mundo ( I )

Ante la próxima disputa del Campeonato Mundial en Brasil queremos repasar la biografía de este gran jugador rojiblanco, de Zorroza que fue elegido como mejor medio derecho del mundo en el mundial de fútbol disputado en Italia en 1934, hace ahora 80 años. Hasta ahora ningún otro jugador vasco ha conseguido nada parecido.

Leonado Cilaurren

Leonardo Cilaurren, el mejor medio derecho del mundo.-

Leonardo Cilaurren Uriarte nació en el Barrio Bilbaíno de Zorroza el 5 de Diciembre de 1912. Pertenecía a una familia de comerciantes modesta pero que vivían desahogadamente. Sus padres regentaban el negocio de una carnicería en dicho barrio bilbaíno. Esta familia era muy popular y muy querida en el barrio.

Cilaurren comenzó a jugar al fútbol en las campas de Zorroza siendo prácticamente un niño. Su padre, sin embargo, odiaba el fútbol con sus cinco sentidos, a causa de que otro hijo suyo, también futbolista, murió de una afección pulmonar algunos años atrás.

“El carnicero de Zorroza”, apodo con el que se le conocería posteriormente, empezó a jugar en el equipo juvenil del barrio, el Zorroza, donde jugaba por aquel entonces Eduardo Iturralde, abuelo del ex árbitro internacional del mismo nombre, quien también fue un excelente árbitro internacional. Ante su gran juego, el Oria-Mendi de Barakaldo lo probó pero dijo que no le servía, por lo que le devolvió a su equipo otra vez.

En 1929, con apenas 16 años, un farmacéutico amigo e “hincha” del Arenas de Getxo, advirtió a la Junta directiva arenera de este gran elemento jugando en el equipo del Zorroza. Una vez convencidos de su clase, el Arenas de Getxo se quedó con el jugador y “regaló” al Zorroza 500 pesetas. El padre de Leonardo, por su parte, toleró el fichaje porque podía comer y dormir en casa.

Tan buenas maneras asomaban en este joven jugador que enseguida entró a formar parte del “histórico” Arenas donde igualmente empezó a destacar por sus enormes facultades físicas. Para aquel entonces ya era un medio de gran clase, duro, técnico, fino e inteligente, que asombraba a propios y extraños.

En el Arenas-club jugaría de medio ala derecha, durante tres temporadas (1929-1932) con nombres históricos como Zarraonaindía (hermano de Telmo Zarra), Jauregui, Llantada, Arrieta, Urresti, Saro, Yermo, Gurruchaga, Emilio Alonso “Emilín”, Mandalúniz, Gerardo Bilbao, … entre otros. El equipo rojinegro ya no era aquel equipo de fibra que iba detrás del balón con la sola virtud del ciego entusiasmo. El dominio del balón, la precisión en el pase y la estrecha unión de sus componentes hacían un equipo de clase. Un formidable equipo que año a año iba perdiendo a sus mejores jugadores para poder pagar los excesivos costes de una incipiente Liga profesional.

Debutó oficialmente con el Arenas Club de la mano del entrenador húngaro Istvan Platko, hermano del famoso portero del FC Barcelona Franz Platko, mediada la Liga 1929-30 contra el Real Madrid, con 17 años de edad. A pesar de la derrota por cinco a dos, realizó un partido magnífico que maravilló a los de la corte. Desde aquel día, los madrileños quisieron que “el rubio de Zorroza” estuviera en sus filas y año tras año intentarían ficharle infructuosamente. Desde su participación en el once arenero, el equipo ascendió en la tabla de forma espectacular desde la posición 8º (empatado a puntos con el último clasificado)  hasta la tercera posición final (ganando siete partidos y perdiendo únicamente dos) consiguiendo la mejor clasificación en Liga del Arenas en su historia. Aquella liga sería ganada por el Athletic-Club, entrenado por Mr. Pentland, de forma espectacular e invicta, donde el equipo de San Mames lograría por primera vez el doblete, Liga y Copa.

Su primera temporada en el Arenas no pasó desapercibida para nadie y como premio participó en el partido disputado el 22 de Junio de 1930 en Ibaiondo entre la selección vizcaína y la gipuzcoana como homenaje al histórico defensa izquierdo del arenas Txomin Careaga “Monacho” e internacional olímpico en Amberes. Cilaurren formó parte de la selección vizcaína junto a Jauregi; A. Careaga, Txomin Careaga; Cilaurren, Urresti, Petreñas; Lafuente, Iraragorri, Yermo, Txirri II y Eguía. La selección gipuzcoana la formaron Elzo; Alza, Zaldúa; Villagrá, Gamborena, Trino; Sagarzazu, Mariscal, Pedro Regueiro, Menchaca y Boni. Como desgraciada anécdota, años más tarde el 30 de Agosto de 1947, el cadáver de Txomin Careaga vestido con traje de baño, apareció flotando en aguas del Abra en lo que se supuso fue un accidente de natación.

Permaneció en el equipo rojinegro las temporadas 1930-31 y 1931-32, acabando quintos en ambas Ligas sobre diez equipos, de los cuales cinco de ellos eran vascos (Athletic-Club, Real Sociedad, Real Unión, Arenas Club y CD Alavés). Esos dos años el campo de Ibaiondo sería un fortín donde los equipos visitantes caían derrotados uno tras otro. Por poner algún ejemplo, en la temporada 1930-31, el Barcelona era derrotado 5-0 (días después el Athletic-club derrotaría al FC Barcelona 12-1 en San Mames), el Real Madrid 4-1 y el Athletic-Club 3-2. La media formada por Cilaurren, Urresti y Gerardo Bilbao era sensacional y formaban una línea completísima bien entrelazada entre la defensa y la delantera que no envidiaba nada a ninguna de las medias de sus rivales.

media del arenas 1931

El primer día de enero de 1931, le llegaba la primera llamada de la Euskal Selekzioa a Cilaurren  para el partido contra Catalunya. Era la confirmación del joven jugador de Zorroza, que contaba apenas 18 años y dos meses, entre los grandes del fútbol vasco. Amadeo García Salazar, impulsor del Alavés desde su fundación y que más adelante sería su entrenador y llegaría a ser el seleccionador de la selección española en el mundial de 1934, seleccionó a un potente combinado compuesto por Blasco; Ciriaco, Quincoces; Cilaurren, Marculeta, Roberto; Lafuente, Luis Regueiro, Olivares, Gerardo Bilbao y Gorostiza; y que derrotaron una vez más a los catalanes por un ajustado 3-2.

euskal selekzioa 1931-2

En Marzo de 1931, después del partido que disputó el Arenas contra el Athletic (3-2 a favor del Arenas como ya habíamos apuntado) en Ibaiondo donde Cilaurren anuló la peligrosa banda izquierda del equipo rojiblanco (seguramente la mejor ala izquierda de la historia), era mencionado como posible seleccionado para el equipo nacional de la España republicana. Él sabía demasiado bien que ni a Gorostiza podía ganarle en rapidez, ni a Txirri II arrebatarle el balón en sus regates pero Cilaurren, como jugador inteligente que era, sabía estar colocado en todo momento en el punto preciso para interceptar los pases, todos los pases que iban dirigidos hacia ellos sin recurrir ni una sola vez al juego sucio ni a marrullerías, jugando con nobleza e inteligencia. Además, aparte de detener a ambos jugadores, hizo un juego espléndido, templado, sereno, de gran eficacia, sirviendo constantemente a sus delanteros todos los balones que arrebataba. El público ya en el descanso tributó una sonora ovación como premio a su labor.

Mr. Pentland anotó su nombre en su libreta del Athletic-Club, este joven debería jugar junto a Muguerza y Roberto. Días después el Real Madrid, una vez más, ofrecería hasta 60.000 pesetas según contaban las crónicas por los componentes areneros Gerardo Bilbao y Leonardo Cilaurren. Incluso estaban dispuestos a ofrecer a Gurrutxaga (fichado el año anterior al equipo arenero). Al final, el Real Madrid ficharía a los vascos del Glorioso alavés Ciriaco, Quincoces y Olivares.

La primera convocatoria del “Rubio de Zorroza” al equipo nacional español fue un mes después en el partido que se disputó en San Mames a mediados de abril de 1931 contra Italia. No llegó a jugar pero estaba en el equipo suplente junto a nombres como Blasco, Castellanos, Muguerza, Iraragorri y Eguía. La alineación titular en ese partido, que finalizó sin goles (cosa extraña pues la delantera rojiblanca marcaba con facilidad pasmosa en la Liga), estaba formada por Zamora; Ciriaco, Quincoces; Martí, Marculeta, Roberto; Lafuente, Luis Regueiro, Bata, Roberto y Gorostiza. Iraragorri supliría a Luis Regueiro lesionado en la primera parte, haciendo su debut como internacional y siendo entonces el más joven en vestir la camiseta de la selección española. En defensa de los jugadores vascos, San Mames era un verdadero lodazal.

Después de la extraordinaria Liga 1930-1931, que como apuntábamos anteriormente el Arenas de Getxo acabó en quinto lugar, no extrañó a nadie que en el campeonato de Copa del año 1931 consiguieran llegar hasta semifinales. Fue eliminado por el Betis de Sevilla en el partido de desempate. En el Real Betis, ya destacaba Enrique Soladrero, jugador nacido en Arrigorriaga y fichado esa misma temporada al CD Padura. Una pena la eliminación tan cerca de la final. Una final Athletic-Club contra Arenas Club hubiera sido la guinda para una temporada expléndida. Finalmente, el Athletic sería Campeón por 3-1 frente al Betis, con goles de Garizurieta, Bata y Txirri II.

Arenas club 1931

Al final de la temporada, el Athletic-Club se dirigió al Arenas solicitando el traspaso de Cilaurren. Pero el equipo de Getxo dió un rotundo no. Ni por nada ni por nadie se desprendería de él. Pero el gran medio ala derecho bilbaíno no firmaba su ficha. Su deseo era jugar con el Athletic campeón. Le llegó a pedir a su Club que si firmaba por el Arenas, éste le dejaría en libertad el siguiente año. Ante la negativa del Club intentó comprar su libertad por 10.000 ptas. El Arenas le llegó a pedir 30.000 ptas. En septiembre de ese año, Cilaurren no había llegado todavía a un acuerdo por lo que se tenía que quedar retenido en el equipo de Getxo aún sin haber firmado su ficha.

En Noviembre, una vez acabado el Campeonato Regional y justo antes de comenzar la Liga 1931-32, Cilaurren firmaría por el conjunto rojinegro desconociéndose sus condiciones. El Athletic-Club, ante la negativa del Arenas, firmaría para ocupar la zona derecha de la media rojiblanca a un “soriano” llamado Carlos Petreñas quien se había formado en equipos de la margen izquierda y que junto al titular nacido en Erandio e internacional, Juan Garizurieta, jugaría esa temporada formando alineación en la medular con los eibarreses Muguerza y Roberto.

A pesar de no haber jugado ningún partido del Campeonato Regional de la temporada 1931-32, Cilaurren se encontraba en perfectas condiciones. Así fue como comenzó su titularidad internacional, el 9 de Diciembre de 1931, alineándose contra Inglaterra en el campo del Arsenal, Highbury, de Londres. Mal debut del medio de Zorroza ya que el equipo español veía perforada la portería defendida por Ricardo Zamora en siete ocasiones por un solitario gol de Gorostiza. La alineación fue Zamora; Zábalo, Quincoces; Cilaurren, Gamborena, Roberto; Veltorá, León, Samitier, Hilario y Gorostiza. Cilaurren tenía entonces 19 años y según las crónicas deportivas fue el único que se salvó de las críticas. Días después, ya sin Cilaurren en el equipo titular, el equipo español ganaría a Irlanda 0-5 con un fantástico Goio Blasco en la portería.

La temporada 1931-32 fue muy parecida a la anterior donde en el fortín de Ibaiondo se iban consiguiendo los puntos que se perdían fuera de Getxo (fuera de casa no se consiguió ganar ningún partido). En dicha temporada, el Madrid sería campeón y nuestro Athletic subcampeón, acabando invicto en San Mames. El Real Unión, Unión club de Irún por imperativo de la república, se clasificaría en último lugar descendiendo a segunda división. Desgraciadamente nunca más volvería a subir a la máxima categoría. Jornada tras jornada, Cilaurren, era considerado entre los mejores del equipo.

Al finalizar la temporada de Liga, Cilaurren quien parece ser figuraba con el Arenas Club con “ficha libre”, firma con el Athletic-Club un contrato de tres años hasta julio de 1935 (previo pago al Arenas de 10.000 ptas) por lo que le permitirá jugar con el equipo de San Mames el campeonato de copa al no haber disputado ningún partido del Campeonato Regional con el equipo getxotarra. Antes de empezar el mencionado campeonato, el nuevo jugador rojiblanco, jugaría otro encuentro internacional con la selección española en Oviedo, donde conseguiría su primera victoria por 2 a 1 contra Yugoslavia a finales de abril de 1932. La alineación titular contenía a diez jugadores vascos; Zamora; Ciriaco, Quincoces; Cilaurren, Gamborena, Marculeta; Lafuente, Luis Regueiro, Lángara (quien debutaba), Txirri II y Gorostiza.

El Athletic, ya con Cilaurren en sus filas (debutó en un partido amistoso contra el Madrid FC el 17 de abril de 1931), apabulló a sus rivales en el campeonato copero. No perdió ningún partido, eliminado al Unión Club de Irún en octavos con un resultado global de 7-2, al Deportivo Alavés (5-2) y al Español (12-1) en cuartos y semifinales respectivamente. Sin embargo, Cilaurren sólo jugaría las eliminatorias contra el equipo Irundarra y la primera eliminatoria con el Alavés, donde resultó lesionado con una fuerte contusión con derrame que le impidió jugar ningún partido más del Campeonato. A pesar de todo, el Athletic conquistaría una vez más el título copero ante el FC Barcelona por 1 a 0 con gol de Bata, consiguiendo el trofeo en propiedad. Hasta entonces, de 29 campeonatos coperos, el Atheltic había llegado 18 veces a la final, obteniendo el título en 12+1 ocasiones.

Así pues, la temporada 1932-1933 sería la primera que Cilaurren jugaría con el equipo rojiblanco. Además, su compañero Gerardo Bilbao también del Arenas ingresaba en las filas del Athletic. Mr. Pentland, por tanto, disponía de un equipo espectacular con nombres como Blasco, Castellanos, Urquizu, Cilaurren, Muguerza, Roberto, Lafuente, Iraragorri, Bata, Txirri II y Gorostiza.

Athletic 1932-33

Fin de Leonardo Cilaurren, el mejor medio derecho del mundo ( I ).-