El primer partido de la Euskal Selekzioa contra un equipo extranjero

Tras tres derrotas consecutivas del Athletic Club ante el West Ham, con resultados 0-6, 1-4 y 1-3, (la victoria en la Copa días antes le habían pasado factura), los invencibles ingleses se enfrentarían con una Selección Vasca el domingo 22 de Mayo de 1921, convirtiéndose éste partido, aunque no se recoge en ningún listado, en el primero de la Euskal Selekzioa contra un equipo extranjero.

Los seleccionados vascos fueron los siguientes:

  • Jáuregui (Arenas Club).-
  • Vallana (Arenas Club).-
  • Hurtado (Athletic Club).-
  • Eguiazabal (Real Unión Irún).-
  • Gamborena (Real Unión Irún).-
  • José Mari Peña (Arenas Club).-
  • Echeveste (Real Unión Irún).-
  • Pichichi (Athletic Club).-
  • Patricio (Real Unión Irún).-
  • Carmelo (SD Deusto).-
  • Acedo (Athletic Club).-

A pesar de que la Euskal Selekzioa se entendió muy bien y desarrolló un estupendo juego, fue vencida por un goal a cero, consiguiendo el gol de la victoria al minuto de empezado el juego.

La característica en ese partido, fue la rapidez y precisión con que se llevó el juego; tan pronto era cañoneado un portero como el otro, con intervalos de segundos. Los vascos, llegaron a la meta contraria más veces que los ingleses, pero las pocas veces que éstos llegaban, su delantero centro hacía las delicias del público, lanzando enormes punterazos rasos y fuertes con la izquierda, que iban a morir en las manos de Jáuregui.

El equipo inglés, formado por gente veterana, logró el triunfo, no por exceso de juego o acometividad, cosas de que no carecían, ciertamente, sino de los trucos propios de perros viejos, que con gran derroche y dominio pusieron en práctica.

Su principal especialidad, era colocar en offside a los contrarios, de esto hicieron tal uso, que la inmensa mayoría de los avances que iniciaban los vascos, morían convertidos en offside en medio del campo apenas iniciados. El por qué era muy sencillo: porque el back izquierdo, que era un enorme jugador, tenía entre otras la gran habilidad de, en un momento determinado, pasarse a formar en la línea de medios de su equipo y dejar adelantados a los delanteros contrarios. Así fue, que el público que impaciente esperaba el empate, ya estaba cansado, y el equipo, harto de tanto offside y de tanto pito.

Tenían otras artes bastantes peores, tales, como abrazarse “cariñosamente” al contrario, que en un regate les pasaba o al delantero que iba a chutar, de esto abusaron de lo lindo en los cuatro partidos.

Les daba gran ventaja para cambiar rápidamente de juego, la enorme patada que tenían todos estos equipiers. Otra característica de ellos, era la frecuencia con la que usaban el pase atrás, incluso con el portero; esto claro está, lo podían hacer, porque tenían gran entrenamiento y se conocían muy bien entre sí, tal y como recogían las crónicas de entonces.

También tenían algo muy de aplaudir, y es que en ninguno de los cuatro partidos que jugaron se les señaló ni tan sólo una carga al portero contrario, tan pronto como éste cogía el balón, los delanteros ingleses daban por terminada la jugada, sin hacer tan siquiera ademán por cargarle.

De la Euskal Selekzioa, podía decirse que se dieron cuenta desde el primer momento, de la clase de enemigo con quien luchaban, y todos pusieron de su parte cuanto pudieron para que el juego resultara práctico y eficaz, lo cual que no es poco lo consiguieron. De ellos, el mejor, Gamborena, ¡qué manera de jugar de medio centro y qué ovaciones tan justas se ha ganado! Patricio, estuvo  valiente como un Jabato y oportuno, rematando bien centros y corners, que el portero del West Ham, no dejó pasar. Eguiazabal y Echeveste, fueron la parte más floja de los vascos. Jáuregui, Vallana y José Mª Peña, jugaron muy bien, en particular el primero.

gamborena

Gamborena – Real Unión

Carmelo, de interior izquierda, estuvo bien, repartiendo mucho juego, pero indudablemente que su verdadero sitio era la línea de medios. Hurtado, Acedo y “Pichichi”, del Athletic, tuvieron una gran tarde.  Se notó mucho la falta de Sabino en la línea de medios por hallarse contusionado de los partidos anteriores.

En resumen, un gran partido, la afición estaba satisfecha del esfuerzo de los vascos, y el Athletic Club, a quien se le debía el placer de presenciar encuentros de esta categoría, que se veían muy de tarde en tarde, fue el pagano, pues debido al mal tiempo, el público apenas concurrió a los primeros partidos, y el desequilibrio financiero, fue bastante grande.

El West Ham estaba en la Second Division por aquel entonces y subió a la First Division en 1923, llegando ese mismo año a la Final de la FA Cup, la primera de la historia jugada en Wembley. Fue el 28 de abril de 1923 y se perdió 2-0 contra el Bolton Wanderers con el Rey George V en las gradas. Es conocida como la White Horse Final (Final del caballo blanco) ya que debido a la gran aglomeración de personas en el propio terreno de juego (unas 200.000), la policia a caballo tuvo que despejar al gentío, destacando un caballo blanco que acabó como la postal del incidente. Los seguidores Hammers protestaron porque se había perdido mucho tiempo y debía de repetirse, pero por no hacer venir otra vez al Rey, se quedaron con la derrota.

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Impresionantes imágenes de la Final de la FA de 1923 en Wembley. Por cierto, sabíais que en el campo de Wembley se intentó construir antes que un campo de fútbol una torre similar a la Torre Eiffell, la torre Watkin? Pero esa es otra historia.

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120 años del primer partido entre británicos y bilbainos.

Hace 120 años (y ni una sola reseña en los medios de comunicación de la efeméride, así nos va!!) que se jugó el primer partido del que tenemos noticia entre jugadores ingleses y bizkainos. Tuvo lugar el jueves 3 de mayo de 1894 en Lamiako y el vespertino El Nervión recogía así la noticia.

“Ayer a las diez de la mañana se verificó en Lamiako la partida de Football, entre ingleses y españoles vascos, los primeros lograron ganar la partida por cinco puntos. A presenciar la lucha acudió un numeroso público. Según nos dicen el día 25 se repetirá la partida entre los mismos”.

Las alineaciones de los equipos fueron publicadas el Lunes 30 de Abril de 1894 en El Noticiero Bilbaíno.

Ingleses: G. Baird, Hamildon, Wilson, Mc Donald, Rearey, Sneddon, Bell, Bruce, A. Reblo, Armstrong y Brand.

Bilbainos: B. Bordés, J. Alarcón, R. Lecué, B. Zabala, V. Milikua, B. Otero, A. Zubillaga, P. Unzueta, J. Azkue, F. San José y C. Greaves.

Árbitro: M. R. Hendry.

El partido comenzó a las diez y media de la mañana y la entrada fue gratis.

Todos los participantes de aquel partido eran trabajadores de los “Astilleros del Nervión” y la empresa organizó el partido según parece para que no se produjeran los graves incidentes laborales de años anteriores. Sería por esta razón que el partido se disputaría en día laborable (jueves) y no en fin de semana como era habitual en aquella época. Ese día, a su vez, la empresa de José Martínez Rivas dió fiesta a sus trabajadores por la botadura del crucero Almirante Oquendo.

José Martínez Rivas, natural de Galdames, era sobrino del primer Marqués de Mudela, Francisco Rivas Urbieta natural de Gordexola, quien había adquirido, después de la tercera guerra carlista, en 1879, la fábrica siderúrgica San Francisco del Desierto (Sestao) que abastecería los mercados europeos (entre otros, a la Casa alemana Krupp, quien era el mayor fabricante de piezas de artillería del siglo XIX) de acero, senador en Madrid y uno de los mayores capitalistas de Bizkaia.

Con la muerte del Marqués en 1882, José Martinez Rivas, quien ya poseía minas de hierro, se hizo socio de su primo el heredero de la fortuna de Francisco Rivas, con quien formaría una naviera en Bilbao como complemento a sus minas vizcaínas. En 1887 proyectarían uno de los mayores astilleros de Bilbao que verían la luz en 1891, un año después de la prematura muerte del segundo Marqués de Mudela, quien al morir sin hijos dejaría toda su fortuna al propio José Martínez Rivas.

Los “Astilleros del Nervión” venían organizando partidos de fútbol, de cricket y hasta regatas entre sus trabajadores desde el año de su fundación. José Martinez Rivas había trabajado en Londres para una empresa de vinos de su tío. Allí el Football era un deporte que ya se utilizaba por las empresas para que los trabajadores, quien por medio de sus protestas estaban consiguiendo más horas libres, se alejaran de los bares y de las peleas pertinentes.

En un principio, en los Astilleros del Nervión, los jugadores eran en su totalidad extranjeros pero poco a poco los deportistas locales se iban animando a jugar entre ellos. Fue en 1894, como hemos apuntado, cuando se juega el primer partido entre los “yonis” y bilbainos.

Jose María Mateos, bilbaino, periodista, autor de la primera monografía del Athletic, presidente de la Federación Vizcaína de fútbol y personaje del cual algún día hablaremos que llegó a ser seleccionador español de fútbol, comentaba así el partido en 1948:

“Pero un buen día de primavera de 1894, quiso, la diablura de un periodista, recoger la fanfarronada de uno de los futbolistas locales y en el Noticiero bilbaino apareció un desafío a los ingleses. No tardaron éstos en aceptarlo. A los dos días publicaban su respuesta favorable y el partido quedó concertado para el día 3 de Mayo, a las diez y media de la mañana. Se anunció que la entrada sería gratis y no faltaron abundantes curiosos  a presenciarlo, en su mayoría amigos de los futbolistas bilbainos.”

Después de dar las alineaciones (que ya hemos apuntado anteriormente) continuaba diciendo:

“Los bilbainos llevaban camiseta blanca y los ingleses de color crema. Tuvieron la suerte los ingleses de escoger campo, haciéndolo de espaldas al sol. El equipo inglés , conjuntado desde el primer momento, dominaba, pero el centro medio bilbaino, que jugaba mucho, les fue conteniendo, lo que animó a los delanteros que, aunque cada cual por su iniciativa personal, pues no había conjunto, inquietaron la portería británica, contra la que lanzaron cuatro remates. Esto les entusiasmó, pero, reaccionaron los ingleses, apelaron a la carga, y como eran más fuertes, fácilmente derrotaban a los bilbainos. Consecuencia de todo esto fue que marcaron dos goles. Pero algunos del público no se mostraron muy conformes  con lo que ocurría. Aquello de las cargas … Protestaron, alborotaron y, en vista que con aquello nada conseguían, pues las cargas continuaban, decidieron invadir el campo.”

“Los jugadores locales hubieron de intervenir cerca de sus amigos para convencerles de que aquello era legal y, por lo tanto, que los ingleses procedían correctamente. Se retiraron del campo, si bien refunfuñando … ¡Qué va! Eso no es limpio. El juego continuó y el primer tiempo terminó con un tres a cero.”

“Se retiraron los jugadores a descansar, viéndose sorprendidos los bilbainos con que sus contrarios les enviaban, como obsequio, unas bandejas con once pollos asados.”

“Y mientras hacían honor a la amabilidad británica, cambiaron impresiones sobre las modificaciones que convenía hacer en el equipo, para ofrecer más resistencia. Con el culinario motivo se prolongó el descanso más de la cuenta y cuando se reanudó el juego se había movido el sol lo suficiente para que nuevamente lo tuviesen de cara. Menos mal que los cambios proyectados dieron su fruto y al final el partido fue ganado por los inglese, pero sólo por seis a cero.”

Pues sí. Los Británicos (no todos eran ingleses) ganaron con facilidad. Éstos eran verdaderos atletas, rápidos y resistentes.

Aunque sólo era el principio de una bonita “amistad”.