“Memorias de un Athleticzale” 001 – El Campo del Athletic de José Arrúe. (1913)

La lentitud con que se estaban procediendo al cambio de pavimento en la calle del Arenal, era una cosa ya vergonzosa y hasta irritante. No había derecho ni fuerza mayor ninguna, que pudiera justificar el que una de las principales vías de nuestra villa permaneciera día tras día, poco menos que interceptada para la circulación, con perjuicios evidentes para el tráfico rodado e incluso para los transeúntes, a quienes se les dificultaba el paso a la calle Correo y se les molestaba al subir y bajar de los tranvías.

Aquella mañana acompañaba a Ramón Belausteguigoitia, el famoso delantero izquierdo del Athletic, a la clínica del notable especialista de huesos y articulaciones del doctor Musatadi, para que el rojiblanco se sometiera a un tratamiento especial con objeto de curarse rápidamente la fuerte contusión que el día pasado, en un partido contra el Arenas, había recibido en la rodilla izquierda y así poder participar en el próximo campeonato de Copa que se iba a disputar en unos días en Madrid. La Copa de 1913 debería volver a Bilbao, su casa.

Hermananos Belauste

Los hermanos Ramón y Joshe Mari Belaustegigoitia.-

Mientras Ramón subía al primero izquierda del nº 6 de la Gran Vía bilbaína a pasar consulta, yo prolongué mi paseo hasta el nº 20 donde se encontraba el taller fotográfico de la Compañía General de Material Fotográfico Lux, del fotógrafo García-Razquin y Manuel Torcida Torre un santanderino afincado en Bilbao a quien a finales del siglo XIX los hermanos Lumière lo habían persuadido para que instalase una representación de su firma en la villa.

Cuando vi agitarse a la multitud en la Gran Vía, ante el salón de la Casa Lux, no podía menos que extrañarme. No creía que Pepe Arrúe, nuestro gran pintor humorista, terminara tan pronto el cuadro que el Athletic le había encomendado.

Se trataba de una verdadera obra de arte. Era el campo del Athletic tal y como sería cuando quedase terminado, allá por el mes de Abril según las estimaciones previstas de la Junta directiva del equipo de Hurtado Amézaga.

1913 CAMPO DEL ATHLETIC

Campo del Athletic. José Arrúe Valle (1913).-

El cuadro representaba el gran paisaje que se extendía frente a la Misericordia, pero su asunto preferente era el campo de foot-ball que estaba construyendo el Athletic. Tenía encantos de la perspectiva, pero también el atractivo del detalle. Se estaba jugando un partido. La bandera rojiblanca del Club ondeaba al viento. Se advertía en los jugadores todas las bellas actitudes del juego. Pero lo que maravilla era aquel apiñado de gente que había en la parte de general. Me habían dicho que había más de mil personas, todas perfectamente dibujadas, en aquel reducido espacio. Verdadera labor china, que requería habilidad como paciencia.

El fondo del cuadro no era menos sugestivo. Imposible interpretar mejor aquel paisaje campesino con sus grandes perspectivas, sus árboles, caseríos, el sombrío color de sus montañas. Ilumina el cuadro una luz llena de matices, dominando ese verde agrío, tan propio de nuestros paisajes.

El autor de El baile, La romería y tantas y tantas otras clásicas obras, había idealizado nuestro futuro campo. Por lo que se veía, había de resultar una cosa preciosa. Las localidades de general y preferencia quedarían a bastante más altura que el campo. Era el ideal de todo terreno. Además, entre esta última y la tribuna, existía un espacioso paseo rodeado de jardincillos, a la inglesa. Llamaba la atención la espaciosa tribuna con sus elegantes columnas y su armonioso conjunto.

Se podía felicitar efusivamente una vez más a la junta Athlética por su feliz iniciativa. Sin dudar, el cuadro de Arrúe habría de ser el más precioso adorno de su sede para el resto de su historia.

Cuando regresaba al encuentro de Ramón, quien, por aquel entonces, estaba realizando el servicio militar, recordé cuando vi a Pepe Arrúe por primera vez. Era otoño de 1909 y, después de comer, nos dirigimos una decena de amigos a la plaza de Indautxu dispuestos a aplaudir las proezas de dos debutantes matadores de toros. Pepe Arrúe se vestía de luces, verde y oro, por primera vez en una becerrada dispuesta por el célebre Cocherito de Murcia con la colaboración de Recajo. Se lidiaron cuatro novillos que, al parecer, serían toretes con el tiempo y que estaban pidiendo a voces la Nesfarina o la Emulsión de Scott.

Arrúe manejó algo mejor que su compañero Mogrovejo la muleta y parecía saber para que servía el trapo. A su primero le dio media estocada aceptable y un descabello. Hubo muchos aplausos a la simpatía. A su segundo lo mató de varios pinchazos y media estocada buena y un descabello después de varios intentos. En una de las embestidas el astado se llevó por delante al matador sin mayores consecuencias.

1909 ARRUE Y MOGROVEJO

José Arrue, izquierda, y Mogrovejo en 1909.

Sin lugar a dudas, Arrúe manejaba mucho mejor el pincel que el estoque según lo demostraría años después. Ya por entonces se dedicaba a dar clases de dibujo de figura en la Escuela de Artes y Oficios que se hallaba situado en el antiguo Colegio de San Andrés, hoy sede del Museo Vasco, en pleno Casco Viejo. Al año siguiente, curso 1910-11, la Escuela se trasladaría al edificio de los Santos Juanes de Atxuri, vacante en aquel momento por el traslado del Hospital a su actual emplazamiento en Basurto en los aledaños del Campo de San Mamés.

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