El primer derby cumple 110 años (1905).-

El fútbol iba adquiriendo preponderancia como espectáculo y como deporte. El Athletic seguía avanzando en la lucha que un día de 1898 iniciaran Arana, Larrañaga, Silva, Astorquia, Sota, Ansoleaga, etc.. Y el pueblo bilbaíno depositaba en “sus” chicos un poco de atención y de fe victoriosa. Porque el fútbol no era sólo la lucha de once contra once, sino de un pueblo contra otro, de una región contra otra región.

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En marzo de 1905, el Athletic y The Union seguían organizando partidos amistosos como preparación a la disputa de la Copa de ese mismo año que se jugaría una vez más en Madrid el mes siguiente.

Así pues, el día 25, en el expreso de Donosti llegaron a las tres y media de la tarde los “distinguidos” jóvenes donostiarras que componían el team que por aquel entonces se denominaba Recreation Club San Sebastián que se había fundado un año antes. Algunos jugadores y varios socios del Athletic, esperaron a los donostiarras, y se dirigieron, después de las presentaciones y saludos indispensables, al Hotel Catalina, donde se iban a hospedar los jóvenes deportistas.

La expectación que el partido había despertado entre los aficionados fue la causa de que, a pesar de lo inseguro del tiempo, el campo de Lamiako estuviera concurridísimo a las cuatro y cuarto en punto del día siguiente, el 26 de marzo. El “inteligente” aficionado Mutiozabal, que actuaba de referee, dió a los jugadores la orden de formar, quedando alineados de la siguiente forma:

Recreation Club San Sebastián (Verde y amarillo)

Calisalvo; Artola, Arzuaga; Perojo, Foster, Aurrecoetxea; Sena, Minondo, Solana, Regalado y Gil.

Athletic Club Bilbao (Azul y blanco)

Acha; Irizar, Amann; Cockran, García, Luis Silva; Davies, Mario Arana, Dyer, Larrea y Sota.

Correspondió la salida a San Sebastián, que con una preciosa combinación, consiguió acercarse al gol contrario, siendo rechazados por las defensas. Desde el primer momento pudo apreciarse que los jugadores donostiarras se combinaban muy bien y que el partido había de resultar competidísimo. La lucha durante los primeros diez minutos fue muy movida, y ninguno de los dos bandos parecía dispuesto a dejarse dominar. Larrea estuvo a punto de hacer un goal, pero Arzuaga consiguió lanzar la pelota al campo contrario. Siguió la lucha cada vez más interesante, distinguiéndose sobremanera el “medio” Foster.

Los delanteros donostiarras consiguieron dominar por algún tiempo; pero “Luisito” Silva, que estaba jugando muy bien, detenía el arranque de los donostiarras. Davies hacía “driblins” preciosísimos que entusiasmaban al público y pasada la pelota Sota tiró un bonito centro sin resultado. Foster que está en todas partes, animaba a sus jugadores con arrancadas de verdadero mérito, que detienían Silva y García, muy bien colocados. Los delanteros bilbaínos empiezaban a combinarse y en una de sus arrancadas Larrea tiró la pelota por bajo, que valía el primer gol a los bilbaínos.

Colocada la pelota en el centro, salió San Sebastián, que lejos de desanimarse parece dispuesto a la revancha. Cockran jugaba muy bien y entregó la pelota a Davies que dribló admirablemente, rematando con un gran “Shoot” que salva con la cabeza el medio centro Foster, que estuvo oportunísimo. Los de Bilbao dominaron en este tiempo y atacaron con grandes bríos al gol, armándose en dos ocasiones grandes barullos en la puerta donostiarra, distinguiéndose Arzuaga en la defensa.

El partido siguió reñidísimo y cuando faltaba poco para terminar el primer tiempo Mario Arana, quien años después sería alcalde de Bilbao, estuvo a punto de meter con la cabeza el segundo gol que rechaza el portero donostiarra Calisalvo. Alejandro Sota, quien años después sería presidente del Athletic, tiró un gran “shoot” que pegó en el palo del goal y a los pocos momentos el referee ordenó el descanso.

Los comentarios que se hicieron durante este tiempo por los aficionados fueron animadísimos y todos coinciden en afirmar que el “team” de San Sebastián era muy completo y siendo las fuerzas tan iguales, la segunda parte tenía que resultar competidísima.

Formados de nuevo los jugadores, salió el Athletic y a los cinco minutos, en una salida que hace el goalkeeper bilbaíno, consiguieron los donostiarras meter su primer gol. Empatados los bandos a un gol el entusiasmo del público subió de punto y el arranque de los jugadores aumentó por momentos.

Larrea, que había cambiado el puesto en el 2º tiempo a exterior derecha, lanzo un “shoot” colosal que rechaza Calisalvo, que estuvo acertadísimo, consiguiendo librarse de las caricias de Dyer que pretendía cargar al golkeeper. Los bilbaínos dominaban el partido, pero Arzuaga y Foster se encargaron de rechazar sus ataques. Larrea jugó en el segundo tiempo de manera colosal, pero los delanteros centros de Bilbao no aprovechaban sus patadas. Se animó San Sebastián y consigue atacar en varias ocasiones al gol contrario. Cockran estuvo admirable, jugando lo mismo con la cabeza que con los pies. Larrea que driblaba de un modo magistral, volvió a acercarse al gol, lanzando un centro que valía cualquier cosa y que rechazaron las defensas donostiarras.

El partido resultó muy competido y los jugadores estaban incansables. En una pillada de la defensa bilbaína, uno de los delanteros donostiarras cogió la pelota, el referee silvó y Acha, dándose por enterado del aviso del referee, dejó pasar la pelota que lanzó el delantero que estada en “offsie”, por lo que el gol no fue válido.

Los bilbaínos dominaron por completo en la última parte del partido, que fue la más animada. Larrea siguió jugando muy bien y corrió admirablemente la pelota por toda la línea, terminando con centros que, de haber estado oportunos los delanteros centros del Athletic hubieran sido gol en más de una ocasión.

Terminado el tiempo el referee, debido a algunos accidentes sin importancia ocurridos en el curso del partido se perdieron algunos minutos, cumpliendo lo que ordena el reglamento del juego, dispuso que continuara la lucha, que dió por terminada a los pocos minutos.

El partido resultó muy superior y fue, sin disputa, el mejor que se había jugado en los campos de Lamiako, con sociedades de fuera de Bilbao.

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Los abuelos del Athletic jugaron contra el Espanyol en 1902

Hace más de un siglo el “Bizcaya” y el Espanyol disputaron su primer partido oficial, siendo el primer partido oficial disputado en la península dentro del Torneo Copa de la Coronación de 1902.

Athletic 1902

En 1902 con motivo de la mayoría de edad del rey Alfonso XIII y su consiguiente jura de la Constitución Española, el Barcelones Juan Padrós, presidente y fundador del Madrid FC apenas un mes antes, organizó un Concurso de Football donde se debería discernir quien era el mejor equipo del incipiente deporte en España. El campeón de dicho torneo recibiría la llamada Copa de la Coronación donada por el rey apodado “el africano”.

El “Madrid Polo Club” cedió para la realización de los partidos una de sus pistas del Hipódromo de la Castellana, que presentaba según recogen las crónicas un magnífico aspecto llenando toda la circunferencia de la pista triple fila de sillas completamente ocupadas por espectadores, predominando las señoras en número considerable. En el resto de la pista se notaban jinetes y carruajes en regular número. Sin duda reinaba una gran expectación por ser muchos los que no conocían dicho juego.

Los jugadores se quejarían más tarde de las excesivas dimensiones del terreno de juego (110×90), así como del estado del terreno de juego que muchas zonas del campo no disponía de hierba. Como nota curiosa, antes del torneo el campo hubo de ser limpiado del estiércol de las caballerizas que trotaban por su uso como campo de Polo. Los organizadores dispusieron de inyecciones contra el tétano para los jugadores. Sin duda, eran otros tiempos.

El histórico primer partido, pues sería el primer partido de Copa de la historia del football en la península (aunque algunos no lo ven así), tocó en sorteo que lo disputasen los “Teams” del Bizcaya y el Espanyol. El equipo bilbaíno era una selección de los dos equipos existentes en Bilbao, el Athletic y el Bilbao FC, que se había formado meses antes para disputar dos partidos “internacionales” contra el equipo francés del Burdigalia. El Espanyol era un equipo de la capital catalana que en contraposición con el FC Barcelona disponía en sus estatutos la obligación de que todos sus componentes deberían ser nacionales.

El partido comenzó a las 9 de la mañana del martes 13 de Mayo de 1902. Como anécdota, tanto el Bizcaya como el Espanyol se presentaron luciendo ambos uniformes blancos y ante la negativa de los bilbaínos a modificar el suyo el equipo barcelonés utilizó una cinta encarnada en el brazo.

Bajo las órdenes del árbitro Mr. Morris, quien jugaba con el FC Barcelona dicho campeonato aunque estaba como sus hermanos bajo la disciplina del equipo  del Hispania Athletic Club de Barcelona, el Bizcaya y el Espanyol alinearon sus mejores onces disponibles.

Arana L.; Larrañaga, Arana JM; Goiri, Ugalde, Silva R.; Sota, Astorquia (Cap.), Dyer, Cazeaux, Evans por el equipo bilbaíno.

Mora; Soler, Carril (Cap.);  Galiardo G., Galiardo A., Ruiz; Ruiz, Ponz, Montells, Peña, Méndez por los catalanes.

Había sensibles bajas en los primeros bandos de ambos equipos pues a pesar de jugarse en época festiva de Semana Santa algunos componentes no pudieron desplazarse hasta Madrid. Además, en un entrenamiento días antes, uno de los hermanos Silva se había partido la lengua en un fuerte choque contra su propio hermano Ramón. Otra sensible baja de los bilbaínos sería Enrique González Careaga, el gran zaguero, capitán y presidente del Bilbao FC. A pesar de ello el Bizcaya disponía de un equipo espectacular pues además de los ingleses tanto Larrañaga, Astorquia y Sota habían jugado al football en su estancia en Inglaterra.

1902 JUAN ASTORQUIA

“Juanito” Astorquia, mito fundacional del Athletic

Como decíamos, se abrió el concurso con este partido a las 9 de la mañana. El primer tanto lo logró el equipo barcelonés sorprendiendo al Bizcaya aunque el equipo bilbaíno logró reponerse consiguiendo tres goles en la primera parte y dos más en la segunda, uno de ellos de castigo, ganando en definitiva el Bizcaya por 5 tantos a 1. Los goles bilbaínos fueron obra de Evans (3), Dyer (de penalti) y el capitán del equipo “Juanito” Astorquia. El gol del honor del Espanyol fue obra de Ponz. Las crónicas recogen que el juego gustó y que se aplaudieron los tantos, las buenas jugadas y que los vencedores fueron vitoreados.

El Bizcaya seguía adelante en lo que sería a la postre su primer trofeo Copero, la Copa de 1902 confirmando lo que meses atrás había salido publicado después de las victorias bilbaínas contra el Burdigalia en el “L’Auto-Vélo” francés, el Bizcaya es …  el mejor equipo de la península.

Iraragorri. El regalo de Reyes de Mr. Pentland.

El 5 de Enero de 1930, hace 85 años, debutaba de la mano de Mr. Pentland en el primer equipo del Athletic, un jóven de Galdakao llamado “Josetxu” Iraragorri, dando así inicio a la denominada “Primera Delantera Histórica” que conseguiría en años posteriores grandes éxitos para el equipo rojiblanco. Era el regalo de Reyes de Mr. Pentland.

El público no faltaba a su cita en San Mamés y los aficionados cada día de partido llenaban de ambiente la Gran Vía mientras se dirigían al partido. Vicente “Jaungoikoa” Alayo, tenía que acondicionar sus camiones y camionetas, habitualmente dedicadas al transporte de mercancías, para trasladar al público haciéndoles una dura competencia a los taxistas.

Hacía casi un mes, el 1 de diciembre de 1.929, en el primer partido de liga contra el Real Madrid se había inaugurado la cubierta de la grada sur o grada de Capuchinos mejorando la comodidad de los sufridos espectadores de las localidades más baratas del campo. El abono mensual para la nueva grada cubierta se estableció en seis pesetas.

El Athletic iba a disputar el sexto partido de la segunda Liga. Hasta entonces, solamente se había conseguido una victoria (contra el Real Madrid en San Mamés en el primer partido de Liga) y cinco empates. La inclusión del nuevo fichaje del Barakaldo de Agustín Sauto Arana “Bata” como interior derecha acompañando a Lafuente como extremo no estaba dando los frutos deseados. No se perdían los partidos pero tampoco se ganaban y el FC Barcelona, ganador de la anterior Liga, se escapaba en la clasificación general. La solución que Mr. Pentland tenía en la chistera en el bombín sería fundamental para la consecución de la primera Liga para el Club rojiblanco.

Un joven de Galdakao, llamado Josetxu Iraragorri Ealo, de apenas 17 años estaba despuntando en el equipo de reservas del Athletic. Tenía una gran visión de juego y, lo que era mejor todavía, un disparo demoledor. Estaba dentro de las filas del Athletic desde Agosto de 1928 y provenía del Deportivo Galdácano. Mr. Pentland, a pesar de su edad, decidió que ya estaba preparado para subir al primer equipo. Era su regalo de reyes para la parroquia de San Mamés.

IRARAGORRI EN 1930

Iraragorri contra el Barcelona (1930)

Así fue, entonces, como un 5 de enero de 1930, tarde de reyes, hace 85 años debutaba en partido oficial el “Txato de Galdakao” junto a los ya titulares Lafuente, Unamuno I, Txirri II y el recientemente fichado Gorostiza. La primera delantera histórica del Athletic estaba preparada para debutar e iniciar la leyenda. El rival era el temible Real Unión que tenía entre sus filas jugadores de la talla de Emery (abuelo del entrenador del Sevilla), René Petit, Ganborena, Luis Regueiro, Urtizberea o Garmendia.

A pesar del frío, hacía una tarde espléndida y había una gran entrada. Apenas se habían disputado 12 minutos cuando el medio centro rojiblanco Muguerza pasaba adelantado a Unamuno a quien una entrada de Berges le hacía caer al suelo. Txirri II, el cerebro de las medias caídas, aprovechó que el balón quedaba suelto y lanzó un gran tiro desde fuera del área que entró por un ángulo sin que el gran Emery pudiera hacer nada. Un minuto después, otra vez Txirri II hizo un pase a Lafuente por la derecha, éste realiza un centro característico y el propio Txirri II cabeceó a la red subiendo el segundo gol al marcador. Cinco minutos después, otra vez Txirri II pasaba esta vez a la izquierda, donde se encontraba Gorostiza quien disparaba dando en el travesaño y Unamuno atento remataba a la red. El público estaba encantado. No habían pasado 20 minutos del encuentro y el Athletic ganaba 3 a 0.

txirri ii

Txirri II, el cerebro de las medias caídas.

Pero la reacción del Real Unión no se hizo esperar y al descanso se iría con un 3-2 tras los goles de Urizberea y de Luis Regueiro. Tras el descanso el Athletic conseguiría otros dos tantos el primero obra de Txirri II a la salida de un córner y el segundo de Gorostiza de potente disparo.

Las crónicas del primer partido oficial de la primera delantera histórica dirían “El Athletic ha jugado un buen partido, destacando la labor de los delanteros, que han tirado mucho y bien, pero con mala suerte, pues nueve veces ha dado el balón en los palos. El mejor de los dos equipos ha sido Aguirrezabala, más conocido por Txirri II, que ha hecho un formidable partido, tanto tirando como pasando. La inclusión de Iraragorri ha sido un acierto, pues ha dado mucha moralidad a la delantera.

Desde ese día hasta final de temporada, Iraragorri sería titular indiscutible. Realmente, hasta no tener la Liga ganada, a falta de dos partidos, Mr. Pentland no cambiaría de delantera. El joven Iraragorri a pesar de no conseguir un gol en su partido de debut (aunque estuvo cerca de hacerlo en repetidas ocasiones) su marca en toda la temporada fue fantástica, 13 goles en 13 partidos consiguiendo, por ejemplo, 3 goles en Atotxa en la histórica victoria rojiblanca frente a la Real Sociedad de Benito Díaz (1-7) y 4 goles frente al Espanyol de Jack Greenwell (6-0) en San Mamés.

1930 ATHLETIC CAMPEON

En toda la temporada restante decíamos, con la delantera histórica, el Athletic no perdería ningún partido, ganando once de ellos y empatando solamente dos, contra el Barcelona FC y el Real Unión, los dos fuera de San Mamés. Se conseguiría la magnífica cifra de 63 goles a favor (una media de 3,5 goles por partido) por 28 en contra, resultando premiado Gorostiza como máximo realizador y el gran portero Blasco como portero menos goleado.

La leyenda de la primera delantera histórica, Lafuente, Iraragorri, Unamuno I (luego sería Bata el delantero centro), Txirri II y Gorostiza, había comenzado.

El mejor Athletic de la historia

Athletic 33-34

Había sol en San Mames y poca hierba. La mítica grada de “la general” se levantaba al fondo. En la lejanía los montes que circundan Bilbao. Muy pegados al campo, las casas iban creciendo en altura y porte. Este era el Athletic-Club, campeón de Liga en la temporada de 1933-34. Entonces, los rojiblancos empezaron el torneo con esta plantilla: Blasco e Izpizua; Castellanos, Moronati, Castillo, Zabala y Urquizu; Garizurieta, Cilaurren, Muguerza, Roberto y Gerardo Bilbao; Lafuente, Iraragorri, Bata, Chirri, Gorostiza, Uribe y Careaga.

En la foto superior tenéis, a falta de Blasco y Castellanos, lesionados, el mejor Athletic de la historia. De pie, de izquierda a derecha: Muguerza, Chirri, Gerardo, Iraragorri (¡Qué planta de futbolista!), Lafuente, Bata, Cilaurren, Ispizua y Roberto. Arrodillados: Urquizu y Gorostiza. Fueron campeones, y en 18 partidos consiguieron la increíble marca de 61 goles.

El mundo del fútbol vasco creció a sus impulsos. Estaban muy compenetrados. Jugaban de memoria. Muchos piensan como podía salir todo tan perfecto. Domingo tras domingo se batían el cobre y las camisolas (eran camisolas) rojiblancas flotaban al viento de una ilusión, de un esfuerzo y de un juego espectacular. Tenían unas alas victoriosas, ansias de goles, deseos de triunfos. San Mames ardía de entusiasmo. El fútbol empezaba a germinar de verdad.

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De pie: Muguerza, Chirri II, Iraragorri, Garizurieta, Lafuente, Blasco y Roberto.

Arrodillados: Cilaurren, Bata, Castellanos y Gorostiza.

Acero Club ( I ). Los leones de Olabeaga.

El Acero Club. Los leones de Olabeaga.

Comenzamos la historia del Acero Club una vez finalizada la temporada 1921-1922, dos años después de su fundación (1920) gracias a un grupo de obreros de los astilleros de Euskalduna, consiguiendo el ascenso a la Serie B después de dos años de lucha al hacerse con el título de la Serie C de la Federación Regional. Como dato paralelo en esa temporada, en Bilbao, se había muerto “Pichichi” el primero de marzo de 1922 y Juan Arzuaga había sustituido a Mr. Burton en el banco del Athletic.

En la temporada siguiente 1922-1923, el Acero Club consigue el título de campeón de la serie B del campeonato regional contra equipos “históricos” como el Abandotarra, Padura, Fortuna, Cultural, Deportivo, Euzkotarra, New Club y Baskonia, después de ganar de una forma sensacional el trofeo perdiendo únicamente un partido. Al triunfar en el campeonato regional, el Acero Club participó en el Campeonato estatal de la serie B en representación de la Federación Vizcaína. El Club de Olabeaga fue eliminado en primera ronda (cuartos de final) por el Unión Sporting de Madrid representante de la Federación Centro  a pesar de haber ganado el primer partido en San Mamés por 7 a 1. La vuelta del partido y el partido de desempate se disputaron en Madrid, pasándoles factura el campo duro ya que perdieron por 2-0 el primero y 6-0 el partido de desempate (por aquel entonces no se tenía en cuenta el global de los goles, lástima).

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Acero Club de Olabeaga. Campeones Serie B de Vizcaya. 1922-23

La alineación de los bilbaínos en Madrid la componían Messenguer, Allende, Valera, Irazu, Gojenuri, Chiarril, Alonso, Labaca, Santos, Teófilo y Echevarría. Eran un equipo codicioso y luchador pero el clásico pase largo muy adecuado para los campos blandos del norte que practicaban no era adecuado para el campo duro de los madrileños. En este equipo ya destacaban nombres como el portero aragonés Messenguer, quien jugaría en la primera liga con el Athletico de Madrid en la temporada 1928-1929 con Mr. Pentland en el banquillo madrileño, o Santos Gojenuri, hijo del cuidador del campo de San Mames José Gojenuri conocido por los aficionados como “Sandiós” al estar todo el rato diciendo a los txabales que se acercaban al campo “¡Sandiós no pises la hierba! ¡Sandiós, no pases por ahí!”.

Así mismo, al haber ganado el Campeonato Regional de Bizkaia de la Serie B, el Acero Club tuvo la oportunidad de jugar una eliminatoria de ascenso a la Serie A contra el Deusto quien había obtenido el último puesto en dicha serie con el fin de disputarse la participación de la máxima categoría Regional del año siguiente. El partido fue vencido por el Deusto por 3-1 por lo que el Acero Club tendría que disputar un año más la Serie B del Campeonato Regional.

Como consecuencia de la victoria en la segunda categoría de la Federación Norte y su participación en el Campeonato Estatal, el Acero Club fue invitado a participar en numerosos partidos una vez acabada la temporada. En Santander contra el New Racing Santanderino (1-2 con victoria bilbaína), la Copa Juan Alzaga en Zorroza (la ganó el Acero ganado 3-0 al Zorroza), o en Pamplona en el homenaje del Osasuna  a Juan Urquizu (quien luego jugaría en el Madrid y Athletic, y entrenaría exitosamente al equipo rojiblanco) donde perdió el Acero Club 3-0.

En la temporada 1923-1924, vuelve a arrasar conseguir el título de campeón de la serie B del campeonato regional sin perder ni uno sólo de los partidos disputados, empatando únicamente en uno de ellos, y por consiguiente volvió a lograr su participación en el Campeonato nacional en representación de la Federación vizcaína.

Antes de disputar la fase eliminatoria estatal, el Campeón de la Serie A, el Athletic Club, y el Campeón de la Serie B, el Acero Club, disputaron un partido amistoso en San Mamés como homenaje a sus aficiones. Por parte del Athletic se alinearon Vidal; Careaga, Duñabeitia; Sabino, Larraza, Ochandiano; Cantolla, Aguirre, Larracoechea, Carmelo, Goyenechea y Alonso. Por el Acero, Santos; Abaitua, Varela; Bedoya, Gojenuri, Calero; Labaca, San Cristobal, Hierro, Teófilo y Juanito. Ese día el resultado era lo de menos, 6-0 para el Club rojiblanco. Como anécdota ese partido lo disputó el Lehendakari Aguirre que años más tarde se despediría también con el equipo de Olabeaga de la competición oficial en un partido en el Campeonato Regional la temporada 1925-1926.

En los cuartos de final y semifinales con el mismo ímpetu y fuerza que en el Campeonato Regional, eliminó primero al equipo representante de la Federación Gallega, el Alfonso XIII de Pontevedra, (ganando 3-1 en San Mamés, perdiendo el segundo partido por 3-0 en Pontevedra, pero ganando el partido de desempate en la misma ciudad por 1-3); y después, en semifinales, a la Agrupación Deportiva Ferroviaria de Madrid, ganando por 3-5 en Madrid y empatando a 2 en San Mamés.

Por tanto, después de una temporada fantástica el Acero Club, en menos de cuatro años después de su fundación conseguía llegar a la final del Campeonato estatal de la Serie B, jugaría en Sevilla (pese a las protestas de los dos equipos por la distancia que debían recorrer para jugar la final, el coste del traslado para dos clubs incipientes y la temperatura que iba a hacer en la capital hispalense) frente al equipo navarro del Osasuna quien también se había armado con un equipo fantástico para esa temporada y que como señalábamos anteriormente tenía en sus filas al jugador de Ondarroa Juan Urquizu.

El equipo bilbaíno alineó entre sus filas a Santos; Abaytua, Varela; Bedoya (quien moriría pocos años después), Josetxu, Calero; Labaca, Julian, Quirós, Teófilo y Juanito, no pudiendo disponer de su medio centro y una de sus “estrellas” Gojenury. A pesar del tanto de Urquizu para Osasuna, el Acero Club ganaba el disputado encuentro con dos goles del delantero centro, codicioso y hábil, del club de Olabeaga, Quirós.

Así pues, el mismo día (4 de mayo de 1924) que el Real Unión de Irún vencía al Madrid FC en Atotxa proclamándose Campeón de Copa de la Serie A por 1 a 0, el Acero Club se convertía en Campeón estatal de la Serie B por primera y única vez en su historia.

El recibimiento fue apoteósico. Inmenso gentío esperaba la llegada de los jugadores en el “rápido” de Madrid. Había seis bandas de música además de una representación de todos los Clubs Deportivos de Bilbao, el Alcalde, los concejales y numeroso gentío. Entonando el famoso “Alirón”, la multitud llevó en volandas al equipo hasta varios coches que les pasearon por las calles de la Villa. La comitiva, después de un lunch en la sede de la Federación y entre constantes aplausos, a las nueve de la noche, fueron conducidos al muelle del Arenal, donde les esperaba una gabarra tirada de un remolcador, propiedad del Armador y “Sportmen” Manu de la Sota, a bordo del cual los jugadores se trasladaron al barrio de Olabeaga, dando comienzo a una tradición que ha permanecido en el tiempo. Numerosas personas a ambos lados de la ría ovacionaban el paso de los jugadores. Tal era la euforia que, a causa de la aglomeración, en Olabeaga se cayó a la ría el vecino Miguel Landa y como la marea estaba baja se pegó un fuerte golpe y tuvo que ser trasladado al hospital.

Nadie se acordaba de las penurias económicas que habían pasado para poder disputar la final. El Acero Club tuvo que pedir dinero a la Federación Vizcaína quien se lo concedió. Meses después ésta se lo pidió a la Federación Nacional (unas 17.000 ptas de entonces) y el conflicto se solucionó pagando las Federaciones el 50% cada una de ellas.

Ese año tampoco conseguirían subir a la serie A (no pudieron ganar al último clasificado de la primera categoría vizcaína, el Deusto) por lo que disputarían un año más la segunda categoría regional.

Tal y como sucediera el año anterior, el Acero disputó antes de la temporada numerosos partidos amistosos pues era reclamado por muchos equipos que querían medir fuerzas con el flamante vencedor estatal de la serie B. El Oviedo, el Deportivo de Logroño y viajaron hasta Tarrasa para disputar y ganar la Copa “Pilar Alonso” de la ciudad catalana.

En la Temporada 1924-1925, volvieron a ganar por tercera vez consecutiva el Campeonato Regional de Vizcaya, Serie B, consiguiendo participar en la liguilla de cuartos de final (se habían cambiado las normas del Campeonato estatal al haber más Federaciones) de tres equipos que se disputarían en acceso a semifinales de la serie B estatal.  El Acero estuvo encuadrado en el tercer grupo junto a los equipos de las Federaciones Guipuzcoanas y Cántabra, el Euskalduna de Rentería y el Racing de Reinosa. Tras un comienzo decepcionante con dos derrotas ante ellos pudo ganar los dos encuentros siguientes que no fueron suficientes para pasar de eliminatoria pues el equipo gipuzcoano había ganado 3 de los cuatro partidos disputados.

Después de esta decepción, el Acero Club disputó la promoción con el colista de la serie A regional, el Deusto una vez más, y después de tres emocionantes encuentros conseguía el ansiado ascenso a la máxima categoría regional. El Acero Club conseguía, después de ganar el primer encuentro por 3-1 en Chimbo-Ibarra, perder el segundo por 4-1 y ganar el tercero en Lasesarre por 4 a 0 en un partido excepcional, cumplimentar sus aspiraciones de poder disputar el Campeonato con los históricos Clubs vizcaínos Athletic y Arenas, con permiso de Barakaldo, Erandio o Sestao.

A finales de la exitosa temporada (1924-1925) y como premio a la temporada, poca gente sabe que el Acero pudo disputar en San Mamés un partido con la Selección Nacional en San Mamés como partido de preparación del equipo estatal antes de una gira por Austria y Hungría. El partido, aunque con las defensas cambiadas, se disputó a mediados de septiembre de 1925 con resultado de 2-1. La alineación de la selección fue Ertinza; Tasio, Madariaga (todos ellos del acero); Samitier, Gamborena, Peña; Pera, Cubells, Errazquin, Carmelo y Txirri. Por parte del Acero desconocemos su alineación pero como defensas actuaron Vallana y Juanin, y como portero Pedret.

Continuará….

Fin de la Parte I.

Un equipo de Bilbao en 1910.

Principios del siglo XX (1910).-

Todos los jugadores de un nuevo equipo de Bilbao tenían su trabajo, con apenas 15 años debían de ayudar en casa para sacar la familia adelante. Allí no había “Sportsmen”, en el sentido que se le daba entonces a ese título, aplicado en aquella época a quienes tenían una posición social elevada; ellos no podían titularse abogados, ingenieros o, en fin, hombres útiles a la sociedad en cualquiera de las distintas actividades. No eran “Sportsmen”, sino trabajadores.

Trabajadores en oficinas, en talleres o fábricas, que se ganaban su sustento y el de sus familias, y luego, quitándole horas al descanso y privándose de toda otra diversión, se iban al terreno de Lamiako a darle a la pelota, con toda la energía de los quince años.

El campo lo tenían gratis … si llegaban antes de que lo tomaran otros grupos de futbolistas incipientes, como ellos. En Lamiako celebraban sus partidos todos los equipos de principiantes de Bilbao. El uniforme y el calzado eran de muy escasa importancia para ellos. Cada uno jugaba con lo que podía. Muchos usaban pantalones de los que llevaban al trabajo, cortados por la rodilla, a veces de un tajo con la navaja, cuando ya empezaban a estar deteriorados para ir al taller. Y el calzado, casi todos llevaban alpargatas. Y si se hubiera terciado, hasta sin ellas, incluso sin calcetines, hubieran armado sus partidos, sin preocuparse de por ello gran cosa. Lo primero era jugar.

No había gastos al principio. Ni casi los habría hasta bastante tiempo después. El único desembolso que les originaba alguna preocupación era la pelota. Cuando un balón se rompía, cada uno de los jugadores ponía lo que les permitiesen sus recursos, que siempre eran muy pocos, iban al Athletic y, por una pequeña cantidad, le compraban un cuero descosido y una goma con algún parche, lo arreglaban luego entre todos y … ¡a seguir aprendiendo para llegar a ser campeones!.

El Local Social era los altos de un café cerca de la estación. Allí se reunían y el que podía consumir algo, lo tomaba y los demás le miraban. La cuestión era tener un sitio donde poder reunirnos para concertar encuentros con otros equipos.

Cada uno se entrenaba como podía. Como tenían que atender a su trabajo, para el fútbol y para otros “sports” sólo disponían de poco tiempo. Pero no se les pasaba ni un solo día sin hacer ejercicio. Corrían a pie, montaban en bicicleta, corrían … 

Así hasta que el Athletic organizara algún torneo de segunda categoría, en el que se podrían clasificar en primer lugar. Entonces sí, entonces ya vestirían como un club serio y se pondrían por primera vez, para la mayoría de ellos, las botas reglamentarias, regalo todo ello del Athletic Club, quien donaría también para el vencedor del torneo una Copa de plata. Sería el primer trofeo.

Bien sabían los dirigentes de la época del Athletic Club que la existencia de estos equipos en Bilbao representaba un estímulo para sus jugadores. Para que los suyos se superen por el ejemplo voluntarioso y combativo de estos equipos incipientes que su mayor triunfo era ganar al equipo que idolatraban, el Athletic Club. Ese era es el camino para ganar a cualquier equipo, incluso a los profesionales ingleses.

Ayer, hoy y siempre.