“Memorias de un Athleticzale” 001 – El Campo del Athletic de José Arrúe. (1913)

La lentitud con que se estaban procediendo al cambio de pavimento en la calle del Arenal, era una cosa ya vergonzosa y hasta irritante. No había derecho ni fuerza mayor ninguna, que pudiera justificar el que una de las principales vías de nuestra villa permaneciera día tras día, poco menos que interceptada para la circulación, con perjuicios evidentes para el tráfico rodado e incluso para los transeúntes, a quienes se les dificultaba el paso a la calle Correo y se les molestaba al subir y bajar de los tranvías.

Aquella mañana acompañaba a Ramón Belausteguigoitia, el famoso delantero izquierdo del Athletic, a la clínica del notable especialista de huesos y articulaciones del doctor Musatadi, para que el rojiblanco se sometiera a un tratamiento especial con objeto de curarse rápidamente la fuerte contusión que el día pasado, en un partido contra el Arenas, había recibido en la rodilla izquierda y así poder participar en el próximo campeonato de Copa que se iba a disputar en unos días en Madrid. La Copa de 1913 debería volver a Bilbao, su casa.

Hermananos Belauste

Los hermanos Ramón y Joshe Mari Belaustegigoitia.-

Mientras Ramón subía al primero izquierda del nº 6 de la Gran Vía bilbaína a pasar consulta, yo prolongué mi paseo hasta el nº 20 donde se encontraba el taller fotográfico de la Compañía General de Material Fotográfico Lux, del fotógrafo García-Razquin y Manuel Torcida Torre un santanderino afincado en Bilbao a quien a finales del siglo XIX los hermanos Lumière lo habían persuadido para que instalase una representación de su firma en la villa.

Cuando vi agitarse a la multitud en la Gran Vía, ante el salón de la Casa Lux, no podía menos que extrañarme. No creía que Pepe Arrúe, nuestro gran pintor humorista, terminara tan pronto el cuadro que el Athletic le había encomendado.

Se trataba de una verdadera obra de arte. Era el campo del Athletic tal y como sería cuando quedase terminado, allá por el mes de Abril según las estimaciones previstas de la Junta directiva del equipo de Hurtado Amézaga.

1913 CAMPO DEL ATHLETIC

Campo del Athletic. José Arrúe Valle (1913).-

El cuadro representaba el gran paisaje que se extendía frente a la Misericordia, pero su asunto preferente era el campo de foot-ball que estaba construyendo el Athletic. Tenía encantos de la perspectiva, pero también el atractivo del detalle. Se estaba jugando un partido. La bandera rojiblanca del Club ondeaba al viento. Se advertía en los jugadores todas las bellas actitudes del juego. Pero lo que maravilla era aquel apiñado de gente que había en la parte de general. Me habían dicho que había más de mil personas, todas perfectamente dibujadas, en aquel reducido espacio. Verdadera labor china, que requería habilidad como paciencia.

El fondo del cuadro no era menos sugestivo. Imposible interpretar mejor aquel paisaje campesino con sus grandes perspectivas, sus árboles, caseríos, el sombrío color de sus montañas. Ilumina el cuadro una luz llena de matices, dominando ese verde agrío, tan propio de nuestros paisajes.

El autor de El baile, La romería y tantas y tantas otras clásicas obras, había idealizado nuestro futuro campo. Por lo que se veía, había de resultar una cosa preciosa. Las localidades de general y preferencia quedarían a bastante más altura que el campo. Era el ideal de todo terreno. Además, entre esta última y la tribuna, existía un espacioso paseo rodeado de jardincillos, a la inglesa. Llamaba la atención la espaciosa tribuna con sus elegantes columnas y su armonioso conjunto.

Se podía felicitar efusivamente una vez más a la junta Athlética por su feliz iniciativa. Sin dudar, el cuadro de Arrúe habría de ser el más precioso adorno de su sede para el resto de su historia.

Cuando regresaba al encuentro de Ramón, quien, por aquel entonces, estaba realizando el servicio militar, recordé cuando vi a Pepe Arrúe por primera vez. Era otoño de 1909 y, después de comer, nos dirigimos una decena de amigos a la plaza de Indautxu dispuestos a aplaudir las proezas de dos debutantes matadores de toros. Pepe Arrúe se vestía de luces, verde y oro, por primera vez en una becerrada dispuesta por el célebre Cocherito de Murcia con la colaboración de Recajo. Se lidiaron cuatro novillos que, al parecer, serían toretes con el tiempo y que estaban pidiendo a voces la Nesfarina o la Emulsión de Scott.

Arrúe manejó algo mejor que su compañero Mogrovejo la muleta y parecía saber para que servía el trapo. A su primero le dio media estocada aceptable y un descabello. Hubo muchos aplausos a la simpatía. A su segundo lo mató de varios pinchazos y media estocada buena y un descabello después de varios intentos. En una de las embestidas el astado se llevó por delante al matador sin mayores consecuencias.

1909 ARRUE Y MOGROVEJO

José Arrue, izquierda, y Mogrovejo en 1909.

Sin lugar a dudas, Arrúe manejaba mucho mejor el pincel que el estoque según lo demostraría años después. Ya por entonces se dedicaba a dar clases de dibujo de figura en la Escuela de Artes y Oficios que se hallaba situado en el antiguo Colegio de San Andrés, hoy sede del Museo Vasco, en pleno Casco Viejo. Al año siguiente, curso 1910-11, la Escuela se trasladaría al edificio de los Santos Juanes de Atxuri, vacante en aquel momento por el traslado del Hospital a su actual emplazamiento en Basurto en los aledaños del Campo de San Mamés.

El recibimiento al Athletic campeón de 1915

 

Lunes – 03 de Mayo de 1915.- Llegada de los equipiers a Bilbao.-

Según se había anunciado a las 8:40 llegó procedente de Donosti el equipo del Athletic que en Irun había conquistado por segunda vez consecutiva, y séptima alterna, el campeonato de España de Foot-ball contendiendo esta vez con el Español de Barcelona ganado el título de Campeón de 1915.

1915 ALINEACION ATHLETIC CAMPEON COPA EUSKO

Por acuerdo de la Directiva del Club se habían suprimido músicas y cohetes para el recibimiento. La directiva del Athletic dispuso que el recibimiento no fuera “estruendoso ni bullanguero” por la desgracia ocurrida la noche anterior en la estación de Deba, cuando regresaba el tren especial que se organizó para presenciar el match, de la que fue víctima el joven Agustín Kortadi, al cual atropelló el tren, muriendo a las tres horas de ocurrido el accidente. El joven era uno de los expedicionarios que habían acudido a presenciar el partido. Según parece se apeó en unión de otros amigos en la estación de Deba, donde el tren se había parado algunos momentos. Al intentar entrar en el tren, resbaló, cayendo a la vía y el convoy compuesto de unas veinte unidades pasó por encima cortándole ambas piernas. A pesar de los cuidados murió horas después.

A pesar de todo, a recibir al equipo campeón acudió un gentío inmenso, algunos de ellos con antorchas encendidas y con tamboril que se situaron en la Plaza del Mercado antiguo, plaza de los Santos Juanes y calle de Atxuri, así como en las calles cercanas a la Estación de los Ferrocarriles Vascongados. Desde media hora antes de la llegada del tren era casi imposible el circular por aquellos sitios, tal era el gentío que allí se congregó. Los balcones de las casas de Atxuri estaban atestadas de gente, ansiosa de saludar a los campeones.

En las inmediaciones de la estación la gente era contenida por guardias de seguridad, dejando libres las puertas para que pudieran salir los viajeros. El andén de la estación se hallaba lleno de público en el que figuraba la Directiva del Athletic, representantes de las Directivas del Arenas Club, Ariñ Sport, Club Deportivo y muchos socios de estas Sociedades. También se hallaba en el andén el Alcalde de Bilbao, Marco Gardoki.

A la hora indicada 8:40 llegó el tren, desbordándose el entusiasmo entre “goras, aplausos y hurras”. Al descender del coche, los bravos equipiers fueron saludados con una estruendosa ovación. El alcalde saludó estrechando la mano del presidente del Club campeón y al Capitán del equipo, y, descubriéndose dio un “¡Viva Bilbao!”, que fue contestado por la multitud.

Entre abrazos y apretones de manos los once jugadores del equipo, con el capitán Izeta, quien llevaba la copa del campeonato donada por el Rey, llegaron hasta el carruaje que, al afecto, estaba preparado. Unos entusiastas sacaron a Cabieces, héroe del partido, a hombros. Izeta se colocó en el pescante del coche, llevando la Copa ganada. Al aparecer en la calle los campeones, el gentío que esperaba frente a la estación les tributó una ovación indescriptible y los ¡Hurras! y ¡Goras! se sucedieron. Inmediatamente se organizó la comitiva.

Con gran trabajo se pusieron se pusieron en marcha los carruajes y su comitiva. Delante iban unos cuantos jóvenes con hachas luminosas y unos letreros con las inscripciones “¡Viva al Athletic!, “Hurra a los campeones” y “Bilbao saluda al Athletic”. Seguía el coche donde iban los equipiers y otro donde iba el entrenador inglés, William Barnes, y el equipo reserva. Detrás marchaban varios coches del Arenas Club, Club Deportivo, Directiva del Athletic y Ariñ Sport decorados con sus respectivas banderas donde iban los presidentes y directivos de los Clubs citados. Otros coches eran ocupados por socios del Athletic. Nunca se había visto en Bilbao un recibimiento parecido.

La única nota discordante fue la presencia de un grupo de jóvenes que irrumpieron entre los manifestantes llevando una bandera española de una entidad política, requetés jaimistas, sin tener en cuenta que la manifestación sólo se trataba de dar al Athletic la bienvenida y felicitación por su colosal triunfo de Irun. Parece que ésta fue la causa de algunos incidentes que hubo en el trayecto que recorrió la comitiva. Se dieron varios vivas a España.

En todo el trayecto que recorrió la comitiva por la Ribera al Arenal, puente, calle y plaza de la Estación, hasta el domicilio social del Athletic, calle Hurtado de Amézaga, fueron muy aplaudidos los equipiers. En el Arenal y en el puente de Isabel II el gentío era inmenso. Al llegar al domicilio social fueron nuevamente ovacionados que se hizo interminable cuando llegó el entrenador. Se dieron vivas a Bilbao, al Athletic y al entrenador. En los salones de la Sociedad reinó toda la noche gran animación y mucha alegría por el triunfo obtenido.

Hubo en la celebración mucha seriedad, pues todos recordaban la muerte del joven Kortadi, muerte que había impresionado mucho, y muy particularmente a los equipiers del Athletic pues el difunto era primo carnal de Luis Kortadi, jugador del equipo. Por este motivo en la manifestación no hubo ni la menor algazara tal y como había solicitado el Club. Los equipiers comentaron que en Zarauz, Mendaro, Deba, Elgoibar, Eibar, Durango y otros puntos habían sido obsequiados con banderitas y meriendas por entusiastas deportistas de dichas localidades.

Martes/Viernes – 04/07 de Mayo de 1915.- Preparación del homenaje.-

Al día siguiente se constituye una Comisión organizadora del homenaje a los campeones de 1915 formada por críticos de los diarios locales siendo presidida por el entusiasta sportman D. Antxon Bandrés, presidente del Club Deportivo Bilbao.

La base del homenaje sería un banquete, que se celebraría el sábado siguiente, a las ocho de la noche, sirviéndolo el acreditado Hotel Arana. La comisión deseaba que el banquete sea celebrado en lugar, a ser posible, al aire libre y condiciones de la mayor amenidad para el gran número de gente que ha de acudir y para que la fiesta resultara por todos los conceptos espléndida. Desde esa misma tarde, a las dos, empiezan a venderse las tarjetas para el banquete. El lugar de venta sería la sede social del Athletic en Hurtado Amézaga, 6, bajo. El precio del cubierto sería de cinco pesetas. La venta de tarjetas quedaría cerrada el viernes, a medio día, improrrogablemente. Podrían asistir al banquete cuantos lo desearan y no solo los socios.

Como el homenaje había de originar muchos gastos, se abrió una suscripción para que las distintas entidades y personas conocidas pudieran contribuir. La suscripción fue iniciada por la Comisión organziadora con 100 pesetas. El Athletic, en su deseo de que la fiesta fuera lo más brillante posible donó 250 pesetas.

El local que escogió, en un principio, la comisión para la fiesta fue el Campos de Sport. Sus condiciones no podían ser más excelentes. La junta de Campos de Sport cedió todos sus locales generosamente. Si acompañaba el tiempo el banquete se celebraría en los amplios y preciosos terrenos de tennis. Todos los terrenos estarían profusamente adornados e iluminados. Si el tiempo no acompañaba, el banquete tendrían lugar en los salones cubiertos de Campos de Sport. Días después por motivo de la climatología se cambiaría el local.

A su vez, el Athletic con objeto de obtener una fotografía rogó a sus jugadores a acudir al Campo de San Mames la misma mañana del homenaje. Los citados fueron los miembros de la Junta Directiva, Ibarretxe, Solaun, Hurtado, Mestraitua, JM Belauste, Cabieces, R. Belauste, Izeta, Zubizarreta, Moreno (Pichichi), German Etxebarria, Egia, Apón, Kortadi, Otxandiano, Acedo y Cortina. Curiosamente el jugador Mestritua no pudo asistir a la convocatoria siendo sustituido por otra persona del Club, Gojenuri, el cuidador del campo, y posteriormente se le cambió la cara por la del jugador rojiblanco.

ATHLETIC 1915 (2)

Veis el montaje? Mestritua es el tercero de la derecha en la fila del medio.

La suscripción seguía con nuevos donativos: Club Deportivo, 50 pesetas; Ariñ Sport, 50; Centro Vasco, 50; Club Bambino, 5; D. Leopoldo Moyua, 5; D. Manuel Arrizabalaga, 5; D. Guillermo Ibañez, 5; D. Angel Anguiano, 25; Una costurera, 1,5; D. José Díaz de Terán, 5; D. Luis Rousse, 1; …

Como comentábamos anteriormente, desgraciadamente, el tiempo se presentaba malo para el día del banquete por lo que la Comisión organizadora cambió el lugar del homenaje a los amplísimos salones que el Hotel Arana tenía en la estación de Atxuri. Este cambio fue anunciado en los diarios locales, en el local del Athletic y en el estanco del Boulevard.

Asimismo, para que el homenaje resultara lo más ameno posible, la Comisión dispuso un concurso libre de improvisación de chirenadas por grupos o individuales. Se pedía que nadie se excediera en sus facultades físicas y que cada uno se divertiera en proporción a su buen humor. La Comisión compadecía a los tristes y lamentaba no contar con medios para aliviar su desgracia. Se concedrían premios consistentes en vales para “refrescos de doble intención” a los que realicen alguna hazaña, hagan chistes, etc… Se organizarían carreras de velocidad y se establecerían records con arreglo a las circunstancias. Serían cronometrados por el que entre los presentes tuviera la vista más clara. Para hacer una reposada digestión de la comida se formarán equipos de cinco que se disputarán los vales, tirando de la cuerda, motores, golpes por malos chistes y por descuidos en el cumplimiento de las Ordenanzas municipales.

Los comerciantes de bilbao solicitaron a la Comisión organziadora el retraso del comienzo del banquete de las ocho a las nueve al no poder acudir hasta esa hora por sus ocupaciones profesionales. La comisión retrasó el comienzo de las actividades a la hora indicada por los comerciantes.

El menú consistiría en: Entremeses, Paella a la Valenciana, Colas de Merluza, Rosbeaf a la inglesa, Mantecado, Frutas, dulces y quesos, todo regado con vino.

La lista de los suscriptores seguía subiendo: Arenas Club, 25 ptas; Sociedad Vizcaína, 100; D. Mariano Vázquez, fijador de carteles; D. Mario Arana, 25; D. Pedro Guimón, 3;D. Martin Alkorta, 2; …

La Sociedad de los Campos Eliseos también dedicaría su fiesta de la tarde del domingo a los campeones que serían invitados a ella. En su honor se celebrarían diversos festejos, quemándose a la noche en los Cañpos Eliseos una bonita colección de fuegos artificiales.

Sábado – 08 de Mayo de 1915.- El Homenaje.-

ATHLETIC 1915

Como decíamos el homenaje, por motivos climatológicos se celebró en el restaurante que el conocido Sr. Arana poseía en la estación de Atxuri. Los dos grandes comedores estaban ocupadas por mesas convenientemente colocadas. En el comedor principal estaba la mesa presidencial. A las nueve comenzó el banquete.

Poco antes de esa hora entró en el restaurante el célebre boxeador campeón munidal de los pesos pesados Jack Johnson que había sido invitado al encontrarse casualmente en Bilbao, después de perder su título mundial en La Habana contra Jess Willard (José Villar) un americano con padre vasco, de Tafalla concretamente. Según se supo después se dejó ganar. Con él iba su secretario y un amigo. Johnson fue recibido con una ovación formidable, escuchándose varios vivas al boxeador. Éste entró con sombrero en mano, saludando.

JACK JOHNSON

Jack Johnson

Seguidamente, los comensales fueron colocándose en sus puestos. La presidencia fue ocupada por el alcalde Sr. Marco y Gardoki. A su derecha estaban el presidente del Athletic, don Alejandro de la Sota; el boxeador Johnson; D. Juan Arzuaga; el secretario de la Real Sociedad, D. Luis Alegre; el presidente de Campos de Sport, Sr. Irigoien; D. Evaristo Arbaiza y los redactores Isasi y de Franciso miembros de la prensa.

A la izquierda, el capitán del Athletic, Sr. Izeta; el presidente de la Comisión y presidente del Club Deportivo, D. Antonio Bandrés; por la Federación Norte, el presidente del Arenas Club, D. Ramón Etxague; D. Pedro Astigarraga; D. Félix Serrano, presidente del Ariñ Sport; Sr. Musatadi, médico del Athletic; D. Jose Camiña, D. Eduardo Moreno; D. José Zarraoa y el famoso redactor Sr. Mateos.

En torno a una mesa colocada en el centro tomaron asiento los equipiers campeones, el entrenador Mr. Barnes y D. Manuel Ansoleaga.

Al banquete asistieron unos 250 comensales entre los que se encontraban entre otros los Sres Leturia y Alegre en representación de la Real Sociedad y D. Luis Aritourteva del Jolastokieta. El banquete fue excelente, admirablemente servido por el Sr. Arana.

La alegría que reinó durante la comida fue grandísima dándose frecuentes vivas al club campeón. El acto fue amenizado por una banda de la Asociación musical y otra de tamborileros. Cuando el tamboril tocaba una pieza, se levantó Johnson, poniéndose a bailar un baile inglés. Su gran humor fue premiado con grandes aplausos. La banda también tocó el Alirón, siendo coreado por todos los comensales. Durante la cena Johnson firmó infinidad de autógrafos.

A los postres se levantó a hablar el alcalde, diciendo que la Comisión había acordado con muy buen criterio los brindis pero le encargó el ofrecimiento de amigos al vencedor del campeonato. Una gran ovación premió el breve discurso del alcalde y del posterior del presidente de la Federación Norte, Sr. Etxague, quien también era presidente del Arenas Club.

A continuación habló el equipier Ramón Belausteguigoitia, en nombre del equipo campeón. Sus primeras palabras fueron para agredecer al alcalde su asistencia al acto y para Mr. Johnson. Saludo a la Comisión organizadora del homenaje, al presidente de ésta Sr. Bandrés y a todos los presentes. Nadie se imaginaba que había jugado su último partido oficial con el Athletic ya que poco después partiría hacia Paris.

El Sr. Bandrés dió cuenta, por su parte, de que el señor abásolo había regalado un cronómetro para que fuese sorteado por los equipiers vencedores. El alcalde sacó la papeleta, correspondiéndole en suerte al capitán del equipo, Sr. Izeta. También se leyeron telegramas y adhesiones de diferentes entidades y personalidades como el Llodio Club, Julio Eguskiza, Alejandro Acha, José Berraondo, el Sr. Ruete, presidente del Athletic de Madrid, etc…

Finalmente se dieron varios hurras al equipo campeón, a Johnson, al entrenador y a los representantes donostiarras, terminando todos cantando el Alirón. Finalizó la agradable fiesta haciendo votos, por todos los reunidos, para que en largos años quede entre los vascos la preciada Copa del Campeonato.

Al año siguiente, y por tercer año consecutivo, el Athletic volvería a consquistar la Copa consiguiéndola en su propiedad.

Vicente Lekunberri. Cómo ir a la final de Copa de Barcelona por 2 pesetas.

Entrevista aparecida en el periódico deportivo Excelsius después de la final ganada `por el Athletic en Barcelona contra el Madrid FC en 1933.

Vicente Lekunberri (Mutriku) es este muchacho rubio que tienen aquí fotografiado. Y cuando estas columnas se abren para él es porque ha hecho algo que creemos suficiente para merecer tal honor.

vicente lekunberri

Llevado por su entusiasmo por el Athletic y de un pensamiento “cocido” en pocos instantes, se dedicó a realizar una expedición que, serenamente meditada, se le hubiera presentado como poco menos que imposible.

Pero ¿qué dificultades puede ver un “hincha” athlético cegado por su entusiasmo? Este no vió más que un camino para Barcelona: la carretera. Y en Barcelona no había para él más que un objeto: presenciar la final.

Él no tiene la culpa de no poder viajar en “pulman”, ni que Barcelona se halle separada de Bilbao por más de 600 kilómetros. Pero tiene ánimos y resolución para vencer dificultades. Y tenía por delante siete días. Y dos pesetas ¡dos!, en el bolsillo.

  • Salí de Olabeaga – responde a nuestras preguntas – el martes camino de Barcelona, encontrándome para la noche en Vitoria. Allí consumí más de la mitad de mi capital, pues fui al cine y me compré unos helados.
  • ¿Y Comer?
  • No me convenía acordarme de comer. Salí del cine – agrega – y anduve, anduve, … y dormí. Desperté más tarde con un hambre de canes, sin que, aun cuando lo pretendía, la pudiera olvidar. Logré – sigue diciéndonos – penetrar en un tren de viajeros, y allí comí y bebí.
  • ¿…?
  • Sí, me trataron muy bien. Un señor me dio tabaco; otro dos pesetas, y un tercero, un periódico. Bajé más tarde de aquel tren y esperé una camioneta. Y así, alternando estos tres medios de locomoción – los pies, el tren y los camiones – llegué a Lérida, por donde más tarde pasaban los jugadores camino del triunfo. Sentía hambre. Accedí a un convento, donde me dieron de comer.
  • ¿…?
  • En Barcelona todo fue coser y cantar, sobre todo después del partido. Allí me proporcionaron entrada y dinero. Tanto que creyéndome poderoso, me permití tener bajo mis pies a un hombre unos minutos.
  • ¿…?
  • Sí, a un limpianotas.
  • ¿…?
  • La vuelta fue apoteósica. Vine en tren con los equipiers, pero ya sin jugar al escondite con los interventores. Y el año que viene …
  • ¿…?
  • También iré donde vaya el Athletic a jugar la final – nos dice convencido.
  • ¿En las mismas condiciones?
  • En las que sean.

E instintivamente levanta un pie como si shotara a un balón invisible, para incrustarlo en la meta del equipo que ha de jugar la próxima final con los bilbaínos.

Menuda Crack el Vicente!!! 

El primer derby cumple 110 años (1905).-

El fútbol iba adquiriendo preponderancia como espectáculo y como deporte. El Athletic seguía avanzando en la lucha que un día de 1898 iniciaran Arana, Larrañaga, Silva, Astorquia, Sota, Ansoleaga, etc.. Y el pueblo bilbaíno depositaba en “sus” chicos un poco de atención y de fe victoriosa. Porque el fútbol no era sólo la lucha de once contra once, sino de un pueblo contra otro, de una región contra otra región.

Athletic 1905 2

En marzo de 1905, el Athletic y The Union seguían organizando partidos amistosos como preparación a la disputa de la Copa de ese mismo año que se jugaría una vez más en Madrid el mes siguiente.

Así pues, el día 25, en el expreso de Donosti llegaron a las tres y media de la tarde los “distinguidos” jóvenes donostiarras que componían el team que por aquel entonces se denominaba Recreation Club San Sebastián que se había fundado un año antes. Algunos jugadores y varios socios del Athletic, esperaron a los donostiarras, y se dirigieron, después de las presentaciones y saludos indispensables, al Hotel Catalina, donde se iban a hospedar los jóvenes deportistas.

La expectación que el partido había despertado entre los aficionados fue la causa de que, a pesar de lo inseguro del tiempo, el campo de Lamiako estuviera concurridísimo a las cuatro y cuarto en punto del día siguiente, el 26 de marzo. El “inteligente” aficionado Mutiozabal, que actuaba de referee, dió a los jugadores la orden de formar, quedando alineados de la siguiente forma:

Recreation Club San Sebastián (Verde y amarillo)

Calisalvo; Artola, Arzuaga; Perojo, Foster, Aurrecoetxea; Sena, Minondo, Solana, Regalado y Gil.

Athletic Club Bilbao (Azul y blanco)

Acha; Irizar, Amann; Cockran, García, Luis Silva; Davies, Mario Arana, Dyer, Larrea y Sota.

Correspondió la salida a San Sebastián, que con una preciosa combinación, consiguió acercarse al gol contrario, siendo rechazados por las defensas. Desde el primer momento pudo apreciarse que los jugadores donostiarras se combinaban muy bien y que el partido había de resultar competidísimo. La lucha durante los primeros diez minutos fue muy movida, y ninguno de los dos bandos parecía dispuesto a dejarse dominar. Larrea estuvo a punto de hacer un goal, pero Arzuaga consiguió lanzar la pelota al campo contrario. Siguió la lucha cada vez más interesante, distinguiéndose sobremanera el “medio” Foster.

Los delanteros donostiarras consiguieron dominar por algún tiempo; pero “Luisito” Silva, que estaba jugando muy bien, detenía el arranque de los donostiarras. Davies hacía “driblins” preciosísimos que entusiasmaban al público y pasada la pelota Sota tiró un bonito centro sin resultado. Foster que está en todas partes, animaba a sus jugadores con arrancadas de verdadero mérito, que detienían Silva y García, muy bien colocados. Los delanteros bilbaínos empiezaban a combinarse y en una de sus arrancadas Larrea tiró la pelota por bajo, que valía el primer gol a los bilbaínos.

Colocada la pelota en el centro, salió San Sebastián, que lejos de desanimarse parece dispuesto a la revancha. Cockran jugaba muy bien y entregó la pelota a Davies que dribló admirablemente, rematando con un gran “Shoot” que salva con la cabeza el medio centro Foster, que estuvo oportunísimo. Los de Bilbao dominaron en este tiempo y atacaron con grandes bríos al gol, armándose en dos ocasiones grandes barullos en la puerta donostiarra, distinguiéndose Arzuaga en la defensa.

El partido siguió reñidísimo y cuando faltaba poco para terminar el primer tiempo Mario Arana, quien años después sería alcalde de Bilbao, estuvo a punto de meter con la cabeza el segundo gol que rechaza el portero donostiarra Calisalvo. Alejandro Sota, quien años después sería presidente del Athletic, tiró un gran “shoot” que pegó en el palo del goal y a los pocos momentos el referee ordenó el descanso.

Los comentarios que se hicieron durante este tiempo por los aficionados fueron animadísimos y todos coinciden en afirmar que el “team” de San Sebastián era muy completo y siendo las fuerzas tan iguales, la segunda parte tenía que resultar competidísima.

Formados de nuevo los jugadores, salió el Athletic y a los cinco minutos, en una salida que hace el goalkeeper bilbaíno, consiguieron los donostiarras meter su primer gol. Empatados los bandos a un gol el entusiasmo del público subió de punto y el arranque de los jugadores aumentó por momentos.

Larrea, que había cambiado el puesto en el 2º tiempo a exterior derecha, lanzo un “shoot” colosal que rechaza Calisalvo, que estuvo acertadísimo, consiguiendo librarse de las caricias de Dyer que pretendía cargar al golkeeper. Los bilbaínos dominaban el partido, pero Arzuaga y Foster se encargaron de rechazar sus ataques. Larrea jugó en el segundo tiempo de manera colosal, pero los delanteros centros de Bilbao no aprovechaban sus patadas. Se animó San Sebastián y consigue atacar en varias ocasiones al gol contrario. Cockran estuvo admirable, jugando lo mismo con la cabeza que con los pies. Larrea que driblaba de un modo magistral, volvió a acercarse al gol, lanzando un centro que valía cualquier cosa y que rechazaron las defensas donostiarras.

El partido resultó muy competido y los jugadores estaban incansables. En una pillada de la defensa bilbaína, uno de los delanteros donostiarras cogió la pelota, el referee silvó y Acha, dándose por enterado del aviso del referee, dejó pasar la pelota que lanzó el delantero que estada en “offsie”, por lo que el gol no fue válido.

Los bilbaínos dominaron por completo en la última parte del partido, que fue la más animada. Larrea siguió jugando muy bien y corrió admirablemente la pelota por toda la línea, terminando con centros que, de haber estado oportunos los delanteros centros del Athletic hubieran sido gol en más de una ocasión.

Terminado el tiempo el referee, debido a algunos accidentes sin importancia ocurridos en el curso del partido se perdieron algunos minutos, cumpliendo lo que ordena el reglamento del juego, dispuso que continuara la lucha, que dió por terminada a los pocos minutos.

El partido resultó muy superior y fue, sin disputa, el mejor que se había jugado en los campos de Lamiako, con sociedades de fuera de Bilbao.