Ander Herrera, de casta le viene al galgo.

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El Acero Club de Olabeaga era un equipo de Bilbao de la década de los años veinte que nunca perdía su moral. Siempre hasta el último momento se creía capacitado para ganar cualquier encuentro. La codicia y el brío de sus jugadores eran las armas con las que jugaban en todos los campos de football. De gran moral, cultivaba como todos los equipos norteños (incluido el Athletic) la técnica del pase largo a las alas. Sus jugadores se preocupaban poco o nada del lucimiento personal. El regate era usado por ellos más que en el caso de no haber ningún compañero ventajosamente colocado. Con gran frecuencia prodigaban cambios de juego, oportunos y veloces, causantes del desquiciamiento de las líneas defensivas adversas.

Julián San Cristóbal Larrinaga, bisabuelo de Ander Herrera, jugó en sus filas desde sus inicios. Había sido partícipe junto a sus compañeros de conseguir el ascenso a la serie A de este equipo que jugaba en el campo de Chimbo-Ibarra. En pocos años desde su constitución habían conseguido subir hasta la primera categoría del Campeonato Regional donde disputaban sus partidos contra rivales de la entidad del Athletic-Club, Arenas, Erandio, Barakaldo y el Deportivo Alavés.

En ese camino de gloria, Julian San Cristobal quien tenía a “Pichichi” como héroe (jugaba en su mismo puesto), disfrutó de muchas tardes de gloria con el equipo de Olabeaga. Sus cuatro goles en Atotxa contra el Euskalduna en Marzo de 1925 (era un magnífico rematador de cabeza); el gol que contribuía a ganar a la SD Deusto en el partido de desempate para subir, tras varios intentos fallidos, a la serie A del campeonato regional de Bizkaia; la victoria en un partido amistoso contra el Athletic donde San Cristobal anotó un gol en el encuentro de inauguración del campo de Chimbo-Ibarra (que también jugó el Lehendakari Agirre, quien también metió un gol); el partido que jugó el Acero contra la Selección española; o aquel partido histórico del campeonato de la Serie A donde el Acero Club arrasó al Athletic-Club en el primer partido que jugaba Gregorio Blasco de portero con el equipo de Olabeaga proveniente del Arenas.

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Pero quizá el momento histórico más recordado fue cuando surcó la ría con la gabarra al proclamarse campeón del Campeonato español de la Serie B con el Acero Club. Sería la primera vez que la Gabarra llevaría a nuestros campeones, entre ellos el bisabuelo de Ander Herrera, como homenaje popular y festivo, hace ahora justo 80 años en 1924. Sería la primera vez que lo hiciera iniciando una tradición que ha llegado hasta nuestros días como todos sabéis.

Como anécdota, entre el numeroso público que estaba presente en la celebración, los ojos de un jovenzuelo de 15 años, Graciano San Cristobal Larrinaga, se clavaban en su hermano mayor orgulloso de lo conseguido. Años más tarde, Graciano (tio-bisabuelo de Ander Herrera), jugaría con su hermano en el Acero Club ocupando la banda izquierda siendo un extraordinario jugador rápido y goleador.

Juntos, uno de interior derecha y otro de extremo izquierda, en el Acero Club, jugarían contra lo más granado del futbol vizcaíno y alavés. Txomin Careaga, Robus, Yermo, Sesúmaga, Vallana, Jauregui, Lafuente, Blasco, Carmelo, Txirri II, Larrakoetxea, Quincoces, Ciriaco, Roberto Etxebarria, etc… la lista es interminable. Y no lo tenían que hacer mal porque a mediados de temporada el Acero consiguió colocarse en primera posición del Campeonato regional por delante del Arenas, Athletic y Deportivo Alavés.

Al finalizar la temporada 1927-1928, Graciano San Cristobal Larrinaga, fue fichado por el Athletic-Club como en años anteriores había pasado con otros jugadores del Acero Club como Blasco, Izpizua, Calero, Ayarza o Castaños. Así fue como el tío-bisabuelo del Ander Herrera llegó a jugar en el Club de San Mamés días antes de cumplir 19 años. Su carrera de rojiblanco fue cortada por una lesión de tibia y peroné (9 partidos y 1 gol) pero consiguió alinearse en el primer partido que disputó el Athletic en la histórica primera Liga (1928-1929). En aquel partido histórico en Atotxa la alineación que presentó el Athletic fue Blasco; Larrakoetxea, Juanin; Garizurieta, Legarreta, Roberto; Lafuente, Bergaretxe, Unamuno I, Calero (también proveniente del Acero) y Graciano. El resultado final fue empate a uno.

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Máximo Royo, entrenador del Athletic-Club, le alineó los primeros siete partidos de liga disputados por el Club rojiblanco en su historia donde se consiguieron grandes resultados como un 9-0 al Español y un 5-1 al Barcelona en San Mames, o un 0-4 en Santander contra el Racing. Después la inoportuna lesión y la aparición de un crack como Guillermo Gorostiza “Bala Roja” le impidieron seguir en la disciplina rojiblanca.

En la temporada 1930-1931, se despediría del fútbol en tercera división jugando con el excepcional equipo del Barakaldo CF junto a jugadores históricos del fútbol vasco como el portero Joaquin Urquiaga y el defensa Serafín Aedo quienes jugarían años después en el Betis Campeón de Liga (1934-1935) y quienes acabarían sus días de futbolistas en México exiliados por la guerra civil. Serafín Aedo formaría junto a Pedro Areso y Pablito Barcos la magnífica defensa de la Euskal Selekzioa en la gira mundial del combinado vasco en la guerra civil y que se le denominó “la muralla vasca”.  Joaquín Urquiaga, llegó a jugar en el Barcelona, exiliándose en México en la guerra civil, llegando a jugar un partido con la Euskal Selekzioa en el partido de despedida del Equipo Euzkadi que participó en la liga mexicana hace ahora 75 años. De los dos hablaremos en este blog sin duda alguna.

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Kepa Areso, Joaquin Urquiaga y Serafin Aedo.

Ander Herrera, De casta le viene al galgo.

Jesús Larraza, Un León Caído ( y II )

Si quieres comenzar por la primera parte del Relato Jesús Larraza, un León caído Primera Parte, PINCHA AQUÍ.

Habíamos dejado este relato sobre la historia del rojiblanco Jesús Larraza en la disputa de los Juegos Olímpicos de París en Mayo de 1924. El seleccionador de aquel equipo era Pedro Parages y el entrenador-masajista fue Mr. Pentland quien era también entrenador del equipo rojiblanco. Decíamos que la prensa nacional echó las culpas de la derrota al joven Larraza que había sido expulsado y no entendían que el seleccionador no hubiera colocado en ese puesto a alguien más experimentado como por ejemplo otro rojiblanco JM Belauste.

El comienzo de la temporada 1924/1925, que según las crónicas fue la mejor temporada de Jesús Larraza haciendo partidos expléndidos, estuvo marcado por las malas noticias de la salud de Félix Sesúmaga. El jugador que anteriormente había pertenecido a los equipos del Arenas, Barcelona y Racing Sama de Langreo, y las últimas temporadas al Athletic se encontraba enfermo desde hacía varios meses en un sanatorio de la sierra de Guadarrama y los doctores sentenciaban que a pesar de su recuperación ya no podría volver a jugar al fútbol.

Así mismo se jugaron numerosos partidos amistosos con muchos equipos que iban inaugurando campos ya que el deporte del fútbol se iba imponiendo a otros deportes. Así el Athletic se enfrentó a la Cultural de Durango en Septiembre de 1924 en la jornada inaugural del campo de San Fausto en Tabira o en el Campo de Las Gaunas de Logroño al Deportivo local.

En la tercera temporada del entrenador Mr. Pentland no se logró el Campeonato Regional, ganado por el máximo rival, el Arenas Club de Getxo. Quedaron empatados a puntos en la liguilla regional gracias a una victoria del Barakaldo ante el Arenas en la última jornada en las Llanas por un gol a cero pero en el encuentro de desempate el Arenas Club le ganó al Athletic por 2-1 en el campo de Amute de Irún logrando así el conjunto arenero el Trofeo y su clasificación para el campeonato estatal.

A este encuentro de desempate con el Arenas los dos equipos se presentaron incompletos por tener muchos lesionados como consecuencia de los competidos partidos anteriores. El Athletic tuvo que recurrir a tres suplentes ya que Rousse, Acedo y Germán, no pudieron alinearse. Por parte de los rojiblancos se alinearon Vidal; Legarreta, Larraza; Hierro, Carmelo, Sabino; Cantolla, Laca, Areta, Eléxpuru y Aguirrezabala (quién había llegado esa misma mañana de Bélgica). En Bilbao aquella tarde y frente al domicilio social del Athletic se congregó una inmensa muchedumbre que desfiló en silencio al colocarse una pizarra (como han cambiado los tiempos) con la noticia de la derrota del equipo bilbaíno. En las Arenas, sin embargo, reinó un entusiasmo indescriptible.

A principios de Abril, se disputó en Bilbao un encuentro que había despertado enorme expectación. El partido entre el Boca Juniors y el Athletic. Arbitró el colegiado vizcaíno, Sr. Gaviria del colegio vizcaíno, ya que Cecilio Ibarreche, el que fuera mítico portero del Athletic no aceptó la invitación. Los bilbaínos dominaron netamente y para el minuto 13, Laca ya había metido dos “chicharros”. Los “backs” vizcaínos, Acedo y Juanín (jugador del Osasuna que reforzaba al Athletic y que años más tarde jugaría con el equipo rojiblanco, que por cierto también jugaría otros dos partidos más contra el Boca Juniors con el Real Unión y el Osasuna) adoptaron la táctica del “One-Back” para que los delanteros argentinos incurrieran en constantes “Offsides”. En la segunda parte (el resultado en el descanso fue 2-1 al trasformar un penalti los argentinos), siguió el dominio local y el Boca Juniors incurrió en un penalti que no fue aceptado por el equipo de Buenos Aires. Los jugadores argentinos intentaron abandonar el terreno pero los dirigentes del Club se lo impiden. Al fin, Larraza, tiró el penalti y logró el tercer tanto del Athletic. El dominio del equipo local fue la tónica del partido que finalizó por 4 a 2. Larraza, en un campo pesado por la abundancia de agua caída, pletórico de facultades, sujetó admirablemente a la delantera argentina y en sus arrolladores avances se imponía por la vitalidad que en ellos impuso.

En Mayo, Jesús Larraza, sigue siendo convocado por la selección pero tanto él como Carmelo y Aguirrezabala se negaron a ir a jugar por “ineludibles” compromisos laborables (recordamos que todavía los jugadores eran amateurs y también trabajaban además de jugar al fútbol, en el Banco de Vizcaya en el caso de Larraza).

En verano de ese mismo año, Larraza fue invitado junto con Laca a participar en una gira con el R. Madrid por Inglaterra, Dinamarca y Francia. El Athletic, aunque se había negado a dejar a sus jugadores, tuvo que ceder al final porque eran amateur y como se encontraban en época de vacaciones poco podía hacer. ¿Qué jugador amateur se opondría a jugar unos partidos por Inglaterra en aquella época?.  Eran unas vacaciones soñadas para cualquier deportista de entonces. Definitivamente cedió a sus jugadores siempre que vinieran a tiempo para jugar un partido que tenían en Irun a principio de temporada por lo que tanto Larraza y Laca intervendrían únicamente en los partidos de Inglaterra. Larraza jugó excepcionalmente aquellos partidos conteniendo en la medida que era posible los ataques de los profesionales. Según cuentan las crónicas, por el buen juego desarrollado en las islas, el R. Madrid le ofrecería jugar en su equipo la siguiente temporada e incluso algún equipo profesional ingles hizo lo mismo pero Larraza se quedó en Bilbao. No había forma de hacerle renegar de sus colores rojiblancos.

Antes de comenzar la temporada 1925/1926 cesó la Junta Directiva presidida por Ricardo de Irezabal y se nombró presidente a Manuel de la Sota que también sería más adelante promotor de la gira durante la guerra civil de la Euskal Selekzioa como su antecesor, siendo nombrado Irezábal presidente honorario del Club. También fallece Félix Sesúmaga, “el Nómada”,  que llegó a ser campeón de Copa con el Arenas Club, con el Barcelona y con el Athletic Club. Es decir, que fue campeón de copa con tres equipos diferentes.

A mediados de Septiembre de 1925, en plena pretemporada, Larraza participó en el partido inaugural del nuevo campo de Ibaiondo del equipo Arenas Club. El partido fue magnífico. Hubo hasta tres empates, a 2, a 3 y a 4. En este partido, Larraza demostró una cualidad que había adquirido en Inglaterra. Hasta entonces los penaltis se habían ejecutado con la científica táctica del “patadón”. Larraza introdujo en el Athletic el lanzamiento de penaltis en forma suave y colocada. Al final del encuentro, el Arenas ganaría por 5-4.

El Athletic quedó campeón del Campeonato Regional, en el que por primera vez participaba el Acero Club de Olabeaga, con pleno de victorias, 10 de 10, donde Larraza desarrolló sus grandes facultades haciendo olvidar al “gran” Belauste. Un verdadero record que no sirvió sin embargo para pasar de cuartos de final en el Campeonato estatal pues se había cambiado la fórmula de participación. Los campeones y subcampeones de los diferentes campeonatos regionales (12) formaban ocho grupos diferentes de 3 equipos cada uno disputándose entre ellos una plaza para cuartos en una liguilla a doble partido. El Athletic no pudo pasar a los mencionados cuartos de final al quedar segundo por detrás del Real Unión.

Mientras se competía en el Campeonato de Navidad el Athletic disputó numerosos partidos amistosos, tanto con equipos vascos como el recientemente ascendido Acero, Real Sociedad, Alavés, Osasuna, Barakaldo o Padura; equipos nacionales como el Athletico de Madrid o Zaragoza; o como los partidos internacionales, ya habituales, de Navidad contra el Sparta de Praga o el First Viena. El 13 de mayo, se disputaría un partido en homenaje del entrenador Hertzka de la Real Sociedad (del que ya hemos hablado en el post dedicado a Ricardo Zamora) el cual sería el último partido de Jesús Larraza.

El 27 de Mayo de 1926, catorce días después de su último partido, Jesús Larraza moriría en un accidente de motocicleta.

A las siete y cuarenta de la tarde, según costumbre suya, el jugador del Athletic, después de salir del Banco de Bizkaia donde trabajaba para ir a merendar a Miravalles, salió del garaje donde guardardaba su moto, una Harley Davinson, en Achuri. Le acompañaba su amigo Cosme Olabarrieta, vecino como Larraza de Dos Caminos. Poco antes de llegar a Arrigorriaga, los motoristas tuvieron un accidente en el cual resultaron muertos ambos. A su entierro asistieron cerca de 6.000 personas, efectuándose la conducción de los cadáveres desde la Casa Consistorial de dos Caminos hasta el cementerio de San Miguel de Basauri. Los féretros fueron llevados por jugadores del Athletic y del Baskonia, equipos del que ambos eran jugadores.

Días después se erigía un monumento, obra de Manuel Basterra, en el lugar de su muerte en la carretera de Burgos a instancias del Athletic. Dicha obra, en la actualidad, se puede contemplar en Lezama.

Jesús Larraza, un león caído.-

Acero Club ( I ). Los leones de Olabeaga.

El Acero Club. Los leones de Olabeaga.

Comenzamos la historia del Acero Club una vez finalizada la temporada 1921-1922, dos años después de su fundación (1920) gracias a un grupo de obreros de los astilleros de Euskalduna, consiguiendo el ascenso a la Serie B después de dos años de lucha al hacerse con el título de la Serie C de la Federación Regional. Como dato paralelo en esa temporada, en Bilbao, se había muerto “Pichichi” el primero de marzo de 1922 y Juan Arzuaga había sustituido a Mr. Burton en el banco del Athletic.

En la temporada siguiente 1922-1923, el Acero Club consigue el título de campeón de la serie B del campeonato regional contra equipos “históricos” como el Abandotarra, Padura, Fortuna, Cultural, Deportivo, Euzkotarra, New Club y Baskonia, después de ganar de una forma sensacional el trofeo perdiendo únicamente un partido. Al triunfar en el campeonato regional, el Acero Club participó en el Campeonato estatal de la serie B en representación de la Federación Vizcaína. El Club de Olabeaga fue eliminado en primera ronda (cuartos de final) por el Unión Sporting de Madrid representante de la Federación Centro  a pesar de haber ganado el primer partido en San Mamés por 7 a 1. La vuelta del partido y el partido de desempate se disputaron en Madrid, pasándoles factura el campo duro ya que perdieron por 2-0 el primero y 6-0 el partido de desempate (por aquel entonces no se tenía en cuenta el global de los goles, lástima).

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Acero Club de Olabeaga. Campeones Serie B de Vizcaya. 1922-23

La alineación de los bilbaínos en Madrid la componían Messenguer, Allende, Valera, Irazu, Gojenuri, Chiarril, Alonso, Labaca, Santos, Teófilo y Echevarría. Eran un equipo codicioso y luchador pero el clásico pase largo muy adecuado para los campos blandos del norte que practicaban no era adecuado para el campo duro de los madrileños. En este equipo ya destacaban nombres como el portero aragonés Messenguer, quien jugaría en la primera liga con el Athletico de Madrid en la temporada 1928-1929 con Mr. Pentland en el banquillo madrileño, o Santos Gojenuri, hijo del cuidador del campo de San Mames José Gojenuri conocido por los aficionados como “Sandiós” al estar todo el rato diciendo a los txabales que se acercaban al campo “¡Sandiós no pises la hierba! ¡Sandiós, no pases por ahí!”.

Así mismo, al haber ganado el Campeonato Regional de Bizkaia de la Serie B, el Acero Club tuvo la oportunidad de jugar una eliminatoria de ascenso a la Serie A contra el Deusto quien había obtenido el último puesto en dicha serie con el fin de disputarse la participación de la máxima categoría Regional del año siguiente. El partido fue vencido por el Deusto por 3-1 por lo que el Acero Club tendría que disputar un año más la Serie B del Campeonato Regional.

Como consecuencia de la victoria en la segunda categoría de la Federación Norte y su participación en el Campeonato Estatal, el Acero Club fue invitado a participar en numerosos partidos una vez acabada la temporada. En Santander contra el New Racing Santanderino (1-2 con victoria bilbaína), la Copa Juan Alzaga en Zorroza (la ganó el Acero ganado 3-0 al Zorroza), o en Pamplona en el homenaje del Osasuna  a Juan Urquizu (quien luego jugaría en el Madrid y Athletic, y entrenaría exitosamente al equipo rojiblanco) donde perdió el Acero Club 3-0.

En la temporada 1923-1924, vuelve a arrasar conseguir el título de campeón de la serie B del campeonato regional sin perder ni uno sólo de los partidos disputados, empatando únicamente en uno de ellos, y por consiguiente volvió a lograr su participación en el Campeonato nacional en representación de la Federación vizcaína.

Antes de disputar la fase eliminatoria estatal, el Campeón de la Serie A, el Athletic Club, y el Campeón de la Serie B, el Acero Club, disputaron un partido amistoso en San Mamés como homenaje a sus aficiones. Por parte del Athletic se alinearon Vidal; Careaga, Duñabeitia; Sabino, Larraza, Ochandiano; Cantolla, Aguirre, Larracoechea, Carmelo, Goyenechea y Alonso. Por el Acero, Santos; Abaitua, Varela; Bedoya, Gojenuri, Calero; Labaca, San Cristobal, Hierro, Teófilo y Juanito. Ese día el resultado era lo de menos, 6-0 para el Club rojiblanco. Como anécdota ese partido lo disputó el Lehendakari Aguirre que años más tarde se despediría también con el equipo de Olabeaga de la competición oficial en un partido en el Campeonato Regional la temporada 1925-1926.

En los cuartos de final y semifinales con el mismo ímpetu y fuerza que en el Campeonato Regional, eliminó primero al equipo representante de la Federación Gallega, el Alfonso XIII de Pontevedra, (ganando 3-1 en San Mamés, perdiendo el segundo partido por 3-0 en Pontevedra, pero ganando el partido de desempate en la misma ciudad por 1-3); y después, en semifinales, a la Agrupación Deportiva Ferroviaria de Madrid, ganando por 3-5 en Madrid y empatando a 2 en San Mamés.

Por tanto, después de una temporada fantástica el Acero Club, en menos de cuatro años después de su fundación conseguía llegar a la final del Campeonato estatal de la Serie B, jugaría en Sevilla (pese a las protestas de los dos equipos por la distancia que debían recorrer para jugar la final, el coste del traslado para dos clubs incipientes y la temperatura que iba a hacer en la capital hispalense) frente al equipo navarro del Osasuna quien también se había armado con un equipo fantástico para esa temporada y que como señalábamos anteriormente tenía en sus filas al jugador de Ondarroa Juan Urquizu.

El equipo bilbaíno alineó entre sus filas a Santos; Abaytua, Varela; Bedoya (quien moriría pocos años después), Josetxu, Calero; Labaca, Julian, Quirós, Teófilo y Juanito, no pudiendo disponer de su medio centro y una de sus “estrellas” Gojenury. A pesar del tanto de Urquizu para Osasuna, el Acero Club ganaba el disputado encuentro con dos goles del delantero centro, codicioso y hábil, del club de Olabeaga, Quirós.

Así pues, el mismo día (4 de mayo de 1924) que el Real Unión de Irún vencía al Madrid FC en Atotxa proclamándose Campeón de Copa de la Serie A por 1 a 0, el Acero Club se convertía en Campeón estatal de la Serie B por primera y única vez en su historia.

El recibimiento fue apoteósico. Inmenso gentío esperaba la llegada de los jugadores en el “rápido” de Madrid. Había seis bandas de música además de una representación de todos los Clubs Deportivos de Bilbao, el Alcalde, los concejales y numeroso gentío. Entonando el famoso “Alirón”, la multitud llevó en volandas al equipo hasta varios coches que les pasearon por las calles de la Villa. La comitiva, después de un lunch en la sede de la Federación y entre constantes aplausos, a las nueve de la noche, fueron conducidos al muelle del Arenal, donde les esperaba una gabarra tirada de un remolcador, propiedad del Armador y “Sportmen” Manu de la Sota, a bordo del cual los jugadores se trasladaron al barrio de Olabeaga, dando comienzo a una tradición que ha permanecido en el tiempo. Numerosas personas a ambos lados de la ría ovacionaban el paso de los jugadores. Tal era la euforia que, a causa de la aglomeración, en Olabeaga se cayó a la ría el vecino Miguel Landa y como la marea estaba baja se pegó un fuerte golpe y tuvo que ser trasladado al hospital.

Nadie se acordaba de las penurias económicas que habían pasado para poder disputar la final. El Acero Club tuvo que pedir dinero a la Federación Vizcaína quien se lo concedió. Meses después ésta se lo pidió a la Federación Nacional (unas 17.000 ptas de entonces) y el conflicto se solucionó pagando las Federaciones el 50% cada una de ellas.

Ese año tampoco conseguirían subir a la serie A (no pudieron ganar al último clasificado de la primera categoría vizcaína, el Deusto) por lo que disputarían un año más la segunda categoría regional.

Tal y como sucediera el año anterior, el Acero disputó antes de la temporada numerosos partidos amistosos pues era reclamado por muchos equipos que querían medir fuerzas con el flamante vencedor estatal de la serie B. El Oviedo, el Deportivo de Logroño y viajaron hasta Tarrasa para disputar y ganar la Copa “Pilar Alonso” de la ciudad catalana.

En la Temporada 1924-1925, volvieron a ganar por tercera vez consecutiva el Campeonato Regional de Vizcaya, Serie B, consiguiendo participar en la liguilla de cuartos de final (se habían cambiado las normas del Campeonato estatal al haber más Federaciones) de tres equipos que se disputarían en acceso a semifinales de la serie B estatal.  El Acero estuvo encuadrado en el tercer grupo junto a los equipos de las Federaciones Guipuzcoanas y Cántabra, el Euskalduna de Rentería y el Racing de Reinosa. Tras un comienzo decepcionante con dos derrotas ante ellos pudo ganar los dos encuentros siguientes que no fueron suficientes para pasar de eliminatoria pues el equipo gipuzcoano había ganado 3 de los cuatro partidos disputados.

Después de esta decepción, el Acero Club disputó la promoción con el colista de la serie A regional, el Deusto una vez más, y después de tres emocionantes encuentros conseguía el ansiado ascenso a la máxima categoría regional. El Acero Club conseguía, después de ganar el primer encuentro por 3-1 en Chimbo-Ibarra, perder el segundo por 4-1 y ganar el tercero en Lasesarre por 4 a 0 en un partido excepcional, cumplimentar sus aspiraciones de poder disputar el Campeonato con los históricos Clubs vizcaínos Athletic y Arenas, con permiso de Barakaldo, Erandio o Sestao.

A finales de la exitosa temporada (1924-1925) y como premio a la temporada, poca gente sabe que el Acero pudo disputar en San Mamés un partido con la Selección Nacional en San Mamés como partido de preparación del equipo estatal antes de una gira por Austria y Hungría. El partido, aunque con las defensas cambiadas, se disputó a mediados de septiembre de 1925 con resultado de 2-1. La alineación de la selección fue Ertinza; Tasio, Madariaga (todos ellos del acero); Samitier, Gamborena, Peña; Pera, Cubells, Errazquin, Carmelo y Txirri. Por parte del Acero desconocemos su alineación pero como defensas actuaron Vallana y Juanin, y como portero Pedret.

Continuará….

Fin de la Parte I.

Gregorio Blasco

Toda historia tiene un comienzo y toda leyenda sus héroes. Uno de ellos fue Gregorio Blasco, “Goyo”, el primer guardameta de la portería del Athletic Club en la primera división española (1928-1929) y su primer “Zamora” , galardón que obtendría dos veces más en las temporadas 1929-1930, 1933-1934 y 1935-1936.

Blasco

Nació en Mundaka, un 10 de Junio de 1909. Siendo un niño de 12 años, debido a un quiste que tenía en una de sus piernas, probó suerte en la portería donde el esfuerzo físico era menor. Más tarde cuando le operaron y recobró toda su movilidad, no abandonó ese puesto nunca más para beneficio de los espectadores.

Tras pasar por las categorías inferiores del Chávarri de Sestao y por el equipo de suplentes del histórico Arenas Club de Getxo de la década de los años 20, donde era portero titular el gran portero arenero Jose María Jauregui Lagunas, fichó por el modesto Acero de Olabeaga en Diciembre de 1926. Este fichaje estuvo marcado por cierta polémica ya que fue realizado horas antes de que el equipo de Olabeaga se enfrentara al Athletic club en su lucha con el Arenas club por el Campeonato Regional de ese mismo año y podía no estar legalizada la situación del guardameta del Acero.

La “jugada” le salió perfecta al Arenas Club ya que el Athletic Club no pudo ganar al modesto Acero debido al excelente portero de Mundaka y el equipo arenero tuvo vía libre para ganar otra vez dicho Campeonato Regional que le daba acceso directo a la Copa de 1927 de la cual quedaría Subcampeón tras perder la final disputada en Zaragoza ante el Real Unión Club de Irún por 1 a 0. Es en ese partido entre el Acero y el Athletic donde la carrera del joven “Goyo” da un giro hacia la leyenda. En dicho encuentro, en el campo de Chimbo-Ibarra sorprendió por su seguridad y agilidad. Aquella memorable actuación le valió la llamada del Athletic Club esa misma temporada y el comienzo de años gloriosos con el equipo rojiblanco.

Blasco genial

Debutó en un partido amistoso con una derrota del Athletic Club el 22 de mayo de 1927 contra el equipo inglés del Swansea City y arbitraje del ex-rojiblanco “Juanito” Arzuaga. El Athletic metió el primer gol del partido obra de Iceta pero acabó perdiendo el encuentro con dos goles del equipo inglés. El entrenador del Athletic por aquel entonces era el húngaro Lippo Hertzka quien había jugado y entrenado a la Real Sociedad anteriormente y que luego entrenaría al Sevilla, Real Madrid (donde conquistó la primera liga de su historia en la temporada 1931-32 sin que ningún equipo pudiera batirles), Oporto y Benfica, donde consiguió varios campeonatos, entre otros equipos de la península.

Oficialmente debutó con apenas 18 años con el Athletic Club el 2 de octubre de 1927 contra el Barakaldo en San Mamés con otro resultado negativo para su Club, 2-3, en el Campeonato Regional de 1927-1928. Aún con este mal resultado consiguió hacerse con la titularidad de la portería de San Mamés en detrimento de otro gran y mítico portero del Athletic Club como fue Manuel Vidal Hermosa, quien posteriormente llegó a jugar en el Barcelona y Real Madrid.

Blasco zambullida

En la temporada 1929-1930 con el carismático Mr. Pentland, en el banquillo de San Mames por segunda vez, y junto a otros jugadores míticos como esa primera delantera histórica (Lafuente, Iraragorri, Bata, Txirri II y Gorostiza) formarían el gran equipo rojiblanco que dominó el fútbol nacional durante la década de los treinta. Levantaron cuatro Ligas (1929-30, 1930-31, 1933-34, 1935-36), dos subcampeonatos (1931-32, 1932-33)  y cuatro Copas consecutivas (1929-30, 1930-31, 1931-32, 1932-33), siendo especial el campeonato de liga de la temporada 29-30, ya que fue el primer título de liga de la historia del Athletic. Con este palmares Gregorio Blasco sigue siendo el portero más laureado que ha defendido la portería rojiblanca.

Athletic 1929-30

En Junio de 1930 en Barcelona y en Bilbao en Enero de 1931, Blasco disputó los dos partidos de la Euskal Selekzioa contra la Selección de Catalunya a iniciativa de Manu de la Sota y José Suñol. No puede ocultarse la trascendencia de aquellas contiendas, que venían a renovar una tradición perdida y así poder unir más a los jugadores vascos. Las dos grandes selecciones de la época se enfrentaron en dos emocionantes partidos donde la Selección Vasca salió vencedora de los dos partidos (0-1 y 3-2) y Blasco, una vez más, fue una de las figuras de los partidos.

Esta impresionante “carrera” se paró de golpe, como todo en un país que se sumía en la oscuridad. Comenzó la Guerra Civil y todo cambió. En Vizcaya al comenzar la guerra se suspendieron los partidos de fútbol que se reanudaron a finales de 1936 con dos partidos de la Euskal Selekzioa, uno contra la Selección de Cantabria el 29 de Noviembre de 1936 en El Sardinero que se perdió 3-2 y otro el 27 de Diciembre del mismo año contra un combinado de Cantabria y Asturias que se goleó 6-3 en San Mames, en ambos el portero de la Selección fue Gregorio Blasco. A principios de 1937 y con fines benéficos se organizaron tres encuentros entre ANV (Acción Nacionalista Vasca) y PNV (Partido Nacionalista Vasco) y otro entre una Selección Guipuzcoana y otra vizcaína. Si bien, Blasco no pudo participar en el primer partido, pro-avión Euzkadi (el cual que fue arbitrado por Eduardo Iturralde Gorostiza, abuelo del actual  ex-árbitro Eduardo Iturralde), siendo sustituido por su suplente en el Athletic Ispizua, jugó los tres partidos siguientes formando parte del equipo Euzko Gudarostia junto a nombres míticos como Pablito, Areso, Cilaurren, Soladrero, Zubieta, Sánchez Arana, Mandaluniz, Unamuno, Larrínaga o Gorostiza.

Blasco 2

Estas jornadas fueron el germen que despertó a la afición vasca deseosa de ver jugar a su Selección, que hasta entonces sólo se había enfrentado contra Catalunya. Así pues el Lehendakari Aguirre formaría la Selección Vasca, el equipo Euzkadi, que realizaría una gira por Europa para ganar simpatías y fondos para la causa vasca. En dicha Selección el portero titular no podría ser otro que Blasco, siendo portero suplente el estiloso Rafael Eguskiza del Arenas Club. Jugaron en Francia, Checoslovaquia, Polonia, Rusia, Dinamarca y Noruega, consiguiendo grandes goleadas y la admiración de toda Europa a pesar de las dificultades generadas por la España franquista. En Rusia y Ucrania, según cuentas las crónicas, se dice que la fecha real del nacimiento del fútbol en esos países es en 1937 con la visita de la Selección Vasca ya que los partidos que jugaron allí significaron un avance determinante en el fútbol soviético. Pero tras la caída de Bilbao, esta mítica Selección tuvo que trasladarse a América donde siguió jugando y ganando simpatías para su añorada Euskadi a pesar de las presiones internacionales y de la FIFA. México, Cuba, Argentina, Uruguay y otra vez México fueron los países que les acogieron para ver jugar a la célebre Selección Vasca que había impresionado a toda Europa con nombres como Blasco, Aedo, Cilaurren, los hermanos Regueiro, Iraragorri, Lángara, Txirri II o Angel Zubieta. Finalmente la temporada 1938-1939 bajo el nombre de Club Deportivo Euzkadi participaron en la liga mexicana donde lograron el subcampeonato pero una vez finalizada la contienda y ante la presión internacional disolvieron el equipo el cual ya no tenía razón de ser.

Blasco estirada

Para Blasco comienza la vida de exiliado lejos de su querida tierra, siguió jugando al fútbol exitosamente en el Real Club España, junto a sus compañeros de aventura Cilaurren, Iraragorri y Lángara entre otros; y en el Atlante mexicano, así como en el River Plate argentino donde curiosamente todavía se le recuerda por ser el primer guardamenta en jugar con guantes. En México, Blasco ganó 4 campeonatos de liga (con el España en 1940, 1942 y 1945; y con el Atlante la de 1947), la Copa de 1944 y fue Campeón de Campeones los años 1944 y 1945. Después de su retirada como jugador, entrenó al equipo del Atlante mexicano consiguiendo una Copa y ser Campeón de Campeones en 1952 a sumar a su extraordinario palmarés. Allí encontró su segundo hogar, lugar que ya no abandonaría jamás pero siempre mirando de reojo a su amada tierra. Ese cariño y añoranza se la supo transmitir a sus descendientes los cuales en la actualidad son socios de la Peña Mexico del Athletic Club y siempre han estado en contacto estrecho con la comunidad vasca de ese País.

Murió, el 31 de enero de 1983, en México DF, poco antes de poder ver las dos ligas ganadas por el Athletic de Clemente en las temporadas 1982-1983 y 1983-1984. Aún hoy es el portero vasco con más internacionalidades en la Euskal Selekzioa, el portero con más trofeos “Zamoras” y el portero vasco más laureado de la historia de Euskal Herria.

Blasco gol

Gregorio Blasco fue un gran campeón, una leyenda del Athletic que sin duda su historia no hubiese sido la misma sin jugadores como él. Precursores de una historia, de un mito, abocados al exilio que ayudaron a los suyos desde el otro lado del charco, por todo ello “Goyo” siempre estará en nuestro corazón.

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FICHA PERSONAL:

  • Nombre completo: Gregorio Blasco Sánchez.
  • Nombre futbolístico: BLASCO.
  • Demarcación: Portero.
  • Nacimiento: Mundaka, 10 de Junio de 1909.
  • Fallecimiento: México DF, 31 de Enero de 1.983.

FICHA PROFESIONAL:

CLUBES:

  • Acero de Olabeaga, 1927/1928.
  • Athletic Club, 1928/1936.
  • Club Deportivo Euzkadi, 1938/1939.
  • Real Club España, 1939/1940.
  • River Plate, 1940.
  • Real Club España, 1941/1946.
  • Atlante, 1946/1947.
  • Debut Oficial: 1927
  • Partidos Jugados Athletic Club: 203 partidos.
  • Partidos Jugados CD Euzkadi: ? partidos
  • Partidos Jugados RC España: ? partidos.
  • Partidos Jugados Atlante: ? partidos.
  • Goles: 0 goles.
  • Partidos con la EuskalSelekzioa: > 20 Partidos.

PALMARES:

  • 1929/1930: Copa 1930. (Athletic Club).
  • 1929/1930: Liga 1930. (Athletic Club).
  • 1930/1931: Copa 1931. (Athletic Club).
  • 1930/1931: Liga 1931. (Athletic Club).
  • 1931/1932: Copa 1932. (Athletic Club).
  • 1932/1933: Copa 1933. (Athletic Club).
  • 1933/1934: Liga 1934. (Athletic Club).
  • 1935/1936: Liga 1936. (Athletic Club).
  • 1939/1940: Liga Amateur DF 1940 (Real Club España).
  • 1941/1942: Liga Amateur DF 1942 (Real Club España).
  • 1943/1944: Copa Mexicana 1944. (Real Club España).
  • 1943/1944: Campeón de Campeones 1944. (Real Club España).
  • 1944/1945: Liga Mexicana 1945. (Real Club España).
  • 1944/1945: Campeón de Campeones 1945. (Real Club España).
  • 1946/1947: Liga Mexicana 1947. (Atlante).

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