Mr. Garbutt, el Mister “Italiano” del Athletic. ( I )

Mr. Garbutt, entrenó al Athletic-club, la temporada 1935-1936 consiguiendo una liga para los rojiblancos. Y si no hubiera sido por la guerra civil … He aquí su historia, la nuestra.

William-Garbutt

William Garbutt, nació hace más de 130 años, el 9 de enero de 1883, en Stockport un pequeño pueblo del sur de Manchester dentro de una familia numerosa de 6 hermanas mayores y un hermano menor, donde había aprendido a luchar desde el principio contra las adversidades de la vida. Perdió a su padre lo que le obligó a alistarse muy joven en la Royal Artillery del ejército británico donde empezó a jugar al fútbol, con apenas 17 años de edad.

Cuando volvió de sus deberes militares, tres años después, en 1903 se “alistó” en el equipo del Reading Football Club, un equipo de la liga sur de Londres, para dos años después en diciembre de 1905, fichar por el Woolwich Arsenal (el prehistórico Arsenal) donde firmaría su primer contrato como profesional. Jugaba en el ala derecha, cerca de los bancos en los que luego iba a construir su propio mito.

En el equipo de los cañoneros jugó dos temporadas, más de ochenta partidos donde las numerosas lesiones no le impidieron llegar a dos semifinales de la FA en dos temporadas consecutivas antes de pasar al equipo de reservas en su última temporada. En 1908, debido a deudas del Club londinense éste tuvo que vender a jugadores para aliviar su maltrecha economía y fue así como Garbutt volvió al norte de Inglaterra a su tierra para jugar con  el Blackburn Rovers donde participó durante cuatro temporadas.

El Blackburn Rovers, había acabado en la posición 14 la liga 1907-1908 y había sido eliminado en primera ronda de la FA. Durante las siguientes temporadas y gracias a la contratación de algunos jugadores como Garbutt su participación mejoró considerablemente y consiguió acabar 4º y 3º las dos siguientes temporadas, consiguiendo llegar hasta una semifinal de la FA.

Desgraciadamente la vida de Garbutt cambió para siempre mientras jugaba un partido contra el Notts County, a principios de la temporada 1911/12. El fútbol profesional podría ser un deporte brutal y los jugadores de ataque no tenían la protección que hay hoy en día. El trabajo de un defensor era detener al extremo opuesto por las buenas o por las malas y en esta ocasión Garbutt fue lesionado sin contemplaciones finalizando su vida de profesional.

Garbutt bien podría haber seguido la ruta tradicional para un ex jugador de football y llegar a ser funcionario o tal vez una vuelta al oficio que heredó de su padre como un ebanista, de no haber sido contactado por Genoa Cricket Football Club en Italia que le ofreció el cargo de entrenador. Garbutt aceptó la oferta y apenas unas semanas después del hundimiento del Titanic se trasladó con su esposa, Anna Marie Stewart, y su pequeño hijo recién nacido, Stuart Little, a Génova por primera vez en verano de 1912.

Garbutt revolucionaría el Genoa CFC. Uno de sus primeros actos fue desmontar y volver a montar los métodos de entrenamiento del equipo y fue uno de los primeros entrenadores en reconocer la importancia de la aptitud física y la táctica. A día de hoy el fútbol italiano es todavía conocido por su sofisticación táctica y el excelente posicionamiento de sus jugadores, y Garbutt ayudó a establecer el prototipo de ambos.

Además de sus contribuciones al proyecto del fútbol italiano, Garbutt realizó la primera contratación de un jugador en Italia (hasta ese momento eran amateurs) y también hizo que el Genoa fuera el primer Club Italiano en jugar fuera de Italia (viajó a Inglaterra para enfrentarse al Reading, exequipo de Garbutt). Fue un verdadero pionero. La competencia internacional y las transferencias pagadas seguramente habrían llegado a lo largo de todos modos, pero fue Garbutt quien estableció las bases.

Génova había pasado por una mala racha antes de la llegada de Garbutt y no había ganado un campeonato italiano desde 1904. La gloria de sus primeros días había empezado a desvanecerse, pero Garbutt restauró cierto prestigio al club con una victoria en el campeonato de la temporada 1914-15.

El estallido de la Primera Guerra Mundial interrumpió brutalmente su aventura en Génova. Tomó la decisión de alistarse y luchar por su país, regresando a Liguria al final de esa terrible experiencia. Garbutt rápidamente recogió al equipo donde lo había dejado y montó un equipo fortísimo, coronándose campeón de Italia en la temporada 1922-1923 manteniéndose invicto. Ese mismo verano el equipo recorrió Uruguay y Argentina para jugar partidos amistosos. Al año siguiente volvió a proclamarse campeón, 1923-24, y si los años posteriores no consiguió acabar primero fue por la injerencia política de Leandro Arpinati, fascista prominente con estrechos vínculos con el Bologna FC. El Génova no ha conseguido un campeonato italiano desde entonces.

Las acciones de Garbutt habían llegado a su máximo histórico. Vittorio Pozzo, el maestro de la táctica que se encendería para guiar a los Azzurri a ganar por dos veces la Copa del Mundo, llevó a Garbutt para que le ayudase a preparar el equipo nacional italiano para el torneo olímpico de 1924. En ese campeonato, en primera ronda, eliminaría a los españoles, comandados por el rojiblanco Larraza, del cual ya hemos comentado en un anterior post.

Su reputación en Italia como entrenador, por su parte, siguió aumentando con el tiempo. Después del Genoa, entrenó al AS Roma, equipo recién creado donde consiguió la Coppa Coni (antecesora de la Copa Italiana) y al Nápoles, a quienes les llevó a los primeros puestos de la liga italiana, terceros desde 1932 a 1934, y que hasta entonces eran dominadas por los equipos del norte.

Y fue así como en Noviembre de 1935 recibió la llamada del Athletic…

Fin de la Parte I.

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El primer partido de rojiblancos (1910)

Como todo el mundo sabe, el Athletic le hizo el encargo a su directivo y jugador, Juan Elorduy, que aprovechando su estancia por Inglaterra a finales de 1909, comprara 50 camisetas arlequinadas en azul y blanco, similares a las del equipo de las islas Blackburn Rovers Football Club, para el equipo bilbaíno y su sucursal de Madrid. Esta primera equipación, que también fue adquirida en Inglaterra porque parece ser que apenas desteñían, había sido donada por el ex-jugador irlandés del Athletic Juan Moser y  que venía siendo la equipación oficial desde la competición de la Copa de 1903.

El encargo parecía sencillo, sin embargo, en aquella ocasión resultó que las camisetas o estaban agotadas o no disponían del número de ejemplares suficiente o, según otros, por algún motivo ocioso se le olvidó el encargo. A punto de embarcar en su regreso a Bilbao, en la ciudad portuaria de Southampton, tuvo que adquirir las camisetas al equipo local, el Southampton Football Club (aunque también existe otra teoría sobre las camisetas y el Titanic), que vestían con una camiseta a franjas rojas y blancas, curiosamente los colores de la bandera marítima del Puerto y del Ayuntamiento de Bilbao desde 1895, además de unos calzones y medias negras.

El Athletic estrenó la nueva equipación rojiblanca un domingo, 9 de enero de 1910, en un partido disputado contra el Sporting Club de Irún, actualmente llamado Real Unión Club, en el “nuevo” campo de Amute que venía disputando varios partidos inaugurales

La alineación del Athletic en aquel partido y, por tanto, los primeros jugadores rojiblancos que tuvieron el honor de ponerse la camiseta rojiblanca, si bien vistieron pantalones blancos, fueron Asuero (portero); Amann y Arzuaga (defensas); Eguren, Belausteguigoitia y Villamil (medios); Hurtado, Iceta, Laca, Zuazo y Arteche (delanteros). Por parte del Sporting de Irún, Costa; Arzac y Bello; Lecuona, Angoso E., Figueroa; Martinez, Agirreche, Moleres, Angoso A. y Michelena. Actuó de árbitro Mr. Hardhuy del Biarritz Stade y como capitanes Arzuaga y Angoso E.

El partido era esperado en Irún después de las dos victorias anteriores del Athletic Club por 2-0 y 4-1. Las primeras gradas que se veían en Irún dentro de un campo de football estaban a rebosar de multitud de gente que se había desplazado desde Donosti.

El partido fue muy movido. Comenzó el Athletic presionando y atacando pero luego el juego se niveló. En el primer tiempo, el malogrado años después en la Primera Guerra mundial, Moleres (ver post dedicado a Juanito Moleres), consiguió un gran gol esquivando a Asuero a pase de Martínez, lo que influyó en un dominio del Athletic a la portería del Sporting que se defendió admirablemente del acoso rojiblanco. En la segunda parte, a pesar que el Athletic salió queriendo salvar su honor, el mismo jugador Moleres, consiguió otro gol, por debajo de las piernas de Asuero, después de una gran combinación de toda la delantera irunesa.

El partido finalizó 2-0, en contra del Athletic, “gracias” a la gran actuación del portero Costa y el delantero Moleres. El público quedó encantado de la rapidez con la que se desarrolló el partido.

Así comenzó la historia … Rojiblanca.