Cuando Iribar vió las barbas a San Pedro

La temporada 1972-73 no estaba siendo buena. El Athletic llegaba al último partido del año en novena posición. Justo en mitad de la tabla. El cambio de entrenador de ese año, Ronnie Allen por Mirolad Pavic, no estaba dando los frutos deseados. El entrenador de la escuela servia, antiguo jugador del estrella roja de Belgrado, no conseguía hacerse entender con los jugadores rojiblancos. Y no solo era por el idioma. Como venía de entrenar a varios clubs de Bélgica se dirigía a los jugadores en francés e Iñaki Sáez traducía. Los resultados alternaban resultados magníficos, como las victorias contras los dos equipos madrileños en San Mames, con resultados desastrosos. La música que algunas veces ponía en los entrenamientos tampoco les ayudaba mucho según parecía, si bien al final de esta temporada el Athletic conseguiría traer la Copa a Bilbao.

Iribar 1

Como decíamos se llegaba al penúltimo partido de la primera fase y se volvía a perder fuera de Bilbao. Esta vez la derrota era más dura si cabe pues se perdía por 5-1 contra el colista de primera división, el Burgos CF plagado de vascos (entre otros, Jose Luis, hermano mayor de Javier Escalza quien años después triunfaría en el Athletic)  y que lo entrenaba por aquel entonces Román Galarraga quien había sido portero del Real Madrid y Real Sociedad después de la guerra.

Iribar a principios de Enero se empezó a sentir indispuesto. No se encontraba bien. Tenía fiebre por lo que el siguiente partido contra la Real Sociedad lo jugó el portero de Balmaseda Victor Marro. Victoria bilbaína por 2-1 remontando un gol de Boronat en el último cuarto de hora con goles de Lasa y Rojo.

A Iribar en un primer momento le diagnosticaron “amigdalitis críptica”. Unos días de descanso y a entrenar. Se fue a jugar con la selección, hasta Atenas, con victoria por 2-3 contra los griegos. A la vuelta el Athletic, ya con el Txopo en la alineación, ganaba al Málaga de Marcel Domingo (otro portero de después de la guerra quien siendo entrenador del Córdoba les decía a sus jugadores que le echaran tierra a los ojos de Iribar) por 2-0. El portero del equipo andaluz era otro vasco (por aquel entonces había 83 vascos jugando en primera división) muy conocido en San Mames, el vizcaíno Juan Antonio Deusto.

deusto

Después de ese partido, empezó el vía crucis de Iribar. La fiebre no abandonaba el cuerpo del de Zarauz y cada vez se encontraba peor. Los médicos del Athletic, Angulo y Barullo, decidieron ingresarle, el 28 de enero, en el Hospital de Basurto, en el pabellón “Eskuza” más concretamente, para hacerle unos análisis que revelaron que lo que tenía el portero era lo mismo que cincuenta años antes se había llevado a la tumba al ídolo del Athletic Rafael Moreno “Pichichi”, las fiebres tifoideas.

Según diría años después nuestro protagonista, fueron las semanas más duras de su vida. Temblaba y botaba de la cama sin parar por la fiebre, apenas comía y la cama estaba completamente mojada a todas horas. Además todo se complicó con una hemorragia digestiva que le dejaron sin glóbulos rojos. Se le hicieron unas transfusiones de sangre que el doctor Barrallo consiguió de trabajadores de unos grandes almacenes de la Gran Vía cercanos a la plaza circular donde él trabajaba. Jugadores de Lugo también ofrecieron el líquido rojo para la transfusión. Al final, se eligieron a los trabajadores más jóvenes y fuertes para que fueran a donar sangre.

Iribar 2

Al final, el tratamiento dio sus resultados y las fiebres tifoideas remitieron casi veinte días después. No sin dejar una factura de más de 15 kilos en el cuerpo de Iribar. Por todo Bilbao se habían realizado misas para su recuperación.

Para darse cuenta de la gravedad de la enfermedad, Iribar estuvo tres meses de baja antes de su recuperación total. Según reconocería Iribar años después, estuvo muy cerca de la muerte.

Le llegó a ver las barbas a San Pedro, otro portero celestial. Seguramente vio peligrar su puesto de titular allí arriba.

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Los brazaletes negros del Athletic del 75.

Domingo, 29 de septiembre de 1975.

El régimen de Franco agonizaba pero el dictador había hecho oídos sordos a la presión social prefiriendo mostrar su fortaleza fusilando dos días antes a dos miembros de ETA, Juan Paredes Manot (Txiki) de 21 años y a Ángel Otaegi Etxebarria de 33, junto a José Luis Sánchez Bravo (22), Ramón García Sanz (27) y José Baena (24), militantes de la extinta FRAP, de extrema izquierda.

Los futbolistas del Athletic-Club, animados según parece por su capitán, Jose Ángel Iribar, salieron a jugar con crespones negros, aunque justificaron su comprometida acción diciendo que se trataba de conmemorar el primer aniversario de la muerte de un antiguo jugador del club, Luis Albert quien había jugado en el Athletic a finales de la década de los años diez del siglo XX llegando a jugar 8 partidos del campeonato regional y consiguiendo un gol.

Al campo de Los Cármenes de Granada salieron con los mencionados crespones negros, en señal de duelo y protesta, los jugadores del Athletic, Iribar, Lasa, Astrain, Goikoetxea, Escalza, Villar, Irureta, Rojo II, Dani, Amorrortu y “Txetxu” Rojo. El resultado final fue de 2-1 a favor del granada aunque el equipo rojiblanco entrenado por Rafa Iriondo fue muy superior al equipo local, entrenado por Miguel Muñoz, y dispuso de numerosas ocasiones para llevarse los puntos para el Botxo. El gol del Athletic fue logrado, a pase de Escalza, por un jovencísimo Andoni Goikoetxea (quien comenzaba su larga carrera de rojiblanco) al portero vasco del conjunto andaluz Izcoa quien resultó ser un auténtico coloso en aquel partido.

También salieron con brazaletes negros los jugadores del Racing de Santander, el gran delantero vasco Aitor Aguirre (quien más tarde jugaría también en el Athletic) y Sergio, pero en su caso no hubo excusa: la policía entró en el descanso en los vestuarios y les obligó a quitárselos. Posteriormente, la autoridad impuso una multa de cien mil pesetas a cada uno de ellos.

Semanas más tarde, Franco murió.

Anton Arieta, el León de Durango.

Arieta II Guapo

Antón Arieta-Araunabeña Piedra, más conocido como Anton Arieta o Arieta II, es uno de los “leones” más importantes con los que ha contado el Athletic perteneciendo al equipo rojiblanco durante una década. Nacido en Durango, el 6 de enero de 1946, desde muy pequeño comenzó su pasión por el balompié, ya que se pasaba las tardes jugando a la pelota con sus amigos del colegio PP Jesuitas de Durango y donde ya demostraba su técnica con el balón.

Equipo Juvenil Athletic-Club (1960 – 1964)

Su excelente juego no pasó desapercibido para los directivos del Athletic-Club, donde ya triunfaba en el primer equipo su hermano Eneko, quienes llevaron al joven Arieta para militar en las categorías inferiores del Club, donde jugaría en el recién creado equipo juvenil consiguiendo las dos primeras Copas Nacionales de los cachorros, de la mano de su entrenador Jose Luis Garay y junto a compañeros de la calidad como Aranguren, Fidel Uriarte, Estéfano, o Zugazaga.

Arieta II 1967

Anton Arieta, por tanto, contribuyó en sus inicios a la época de oro del recién creado equipo juvenil del Athletic. La gran calidad de los jugadores juveniles, que pronto formarían parte del primer equipo y donde se pueden destacar además de los ya mencionados anteriormente a Txetxu Rojo, Zubiaga, Clemente o Igartua, conseguiría cinco campeonatos nacionales consecutivos (1963 – 1964 – 1965 – 1966 – 1967) para las vitrinas del equipo rojiblanco.

Decisivo para el equipo rojiblanco (1964 – 1974)

El gran paso para formar parte del fútbol profesional le llega de la mano del entrenador Antonio Barrios debutando con el primer equipo en la temporada 1964/65 con apenas 18 años. Anton Arieta no tardó en ganarse la confianza del entrenador y, por consiguiente, la titularidad en el equipo. Gracias a ello, ha pasado a la historia del club rojiblanco, ya que es el vigésimo jugador que más partidos oficiales ha disputado en la historia del Athletic, con 358 encuentros, por delante de jugadores míticos como Genar Andrinúa (356), Fran Yeste (353), Telmo Zarra (352) o Jose Luis Artetxe (345). Su gran olfato goleador le valió para anotar 83 goles en los diez años que pasó en Bilbao siendo uno de los veinticinco máximos goleadores de la historia del Club y el séptimo en competiciones europeas.

Alineacion athletic

Formó parte de un equipo rojiblanco que se conocía de memoria, empezando con Iribar  y acabando con Txetxu Rojo e incluía a los Iñaki Sáez, Etxeberria, Aranguren, Larrauri, Argoitia, Uriarte y Clemente, sin olvidar a otros como Villar, Igartua, Gisasola, Koldo Agirre, Lasa, Carlos, Amorrortu o incluyendo a los míticos Jose Mari Orue, Etura o su propio hermano Eneko Arieta con quien jugó en 14 partidos oficiales.

Vivió tardes de gloria en San Mames consiguiendo dos Copas (69 y 73, marcando además en ambas finales) de cuatro finales disputadas (subcampeones en el 66 y 67), y un subcampeonato de Liga la temporada 1969-70, logrando ganar además el cariño de la afición que siempre le agradeció su honradez en el terreno de juego y su compromiso con el Club.

Durante los diez años que perteneció al Athletic-Club, Anton Arieta coincidió con entrenadores de la talla del mencionado Antonio Barrios, Agustín “Piru” Gainza, Rafael Iriondo, Ronnie Allen, Salvador Artigas y Milorad Pavic, siendo indiscutible e indispensable para todos ellos.

Arieta II disputa su último partido oficial como rojiblanco el 27 de abril de 1974 en el estadio Insular de Las Palmas. Esa misma temporada también se despidieron del equipo rojiblanco Iñaki Saez, Fidel Uriarte y Larrauri, que entre los cuatro habían disputado casi 1.400 partidos con el Athletic-Club, en una política de rejuvenecimiento del equipo.

Arieta 1971

Por Europa con el Athletic

Se paseó por Europa con el Athletic durante 8 temporadas en las desaparecidas Copas de Ferias y Recopa, jugando contra equipos de la talla del Ferencvarosi de Hungría, que contaba entre sus filas al gran balón de oro 1967 Floriant Albert; del equipo escocés Rangers de Glasglow con Alex Ferguson entre sus filas (quien luego sería mítico entrenador del Mancheter United); del Liverpool de Bill Shanky de finales de los sesenta con jugadores como Ian Callaghan, Ian St.John, Ron Yeats o Emlyn Hughes; del Manchester City con el legendario portero Joe Corrigan, Mike Doyle, Alan Oakes o Neil Young; o del equipo yugoslavo Estrella Roja del fantástico jugador serbio Dragan Dzajic, conocido como “el mago Dragan” o del fantástico portero Dragomir Racic quien luego sería leyenda del Castellón.

Liverpool

Conseguiría alcanzar por tres veces los cuartos de final de la Copa de Ferias, antigua Copa de la UEFA, las temporadas 1964/65, 1967/68, y 1968/69, de ocho temporadas en competiciones europeas desde mediados de la década de los sesenta a mediados de los setenta.

Internacional   (1970-1972)

Internacional en todas las categorías desde juveniles fue comodín en la delantera española en los años 70. Fue seleccionado para la primera selección Sub-23 en el año 1969 e incluso a finales de la década (1968) llegó a jugar un mundial “militar” cuando hacía la mili obligatoria junto a sus compañeros Fidel Uriarte y Txetxu Rojo. La fase final del mundial se disputó en la exótica Bagdad y finalizaron en quinta posición. En la fase de clasificación Arieta consiguió un hattrick (tres goles) contra Francia con resultado final 5-1.

Militar

Como anécdota, el eterno viaje a Bagdag en un DC-6 con asientos desmontables en los costados del fuselaje, según contaba Alfredo Relaño, fue interrumpido por dos cazas a la altura del Líbano que les obligaron a aterrizar. Una vez en el aeropuerto, mientras los soldados-futbolistas esperaban dentro de una circunferencia pintada en el suelo con tiza y sin poder salir del círculo marcado con 42º de temperatura, tuvieron que pagar un impuesto por sobrevolar el espacio aéreo.

Su buen quehacer en el Athletic y las selecciones inferiores le vale la llamada del seleccionador nacional absoluto, Ladislao Kubala, en 1970 para debutar como internacional absoluto el 11 de febrero de dicho año. Su estreno se produce ante la poderosa Alemania en Sevilla y que finalizó con victoria para los españoles por 2-0 con dos goles de Anton. Arieta disputa un total de 7 partidos durante casi dos años con la selección, con la que llegó a anotar 4 goles y consiguiendo el Record de no perder ningún partido internacional. Jugadores míticos como Amancio, Asensi, Pirri, Iribar, Rojo I, Fidel Uriarte, Eladio, Ufarte, Gárate, Sol, “Gallego, Reina, Quini, Rexach, Churruca, Esnaola, “Tonono” o Luis Aragonés fueron sus compañeros de selección.

Durante esos años jugaría contra equipos legendarios como Alemania e Italia, en 1970, quienes meses después disputarían en semifinales del Mundial de México de 1970 el llamado “partido del siglo”, con jugadores míticos como los alemanes Berti Vogts, Uwe Seeler o Gerd “Torpedo” Müller, o los italianos Gianni Rivera, Giancinto Fachetti, Sandro Mazzola o Dino Zoff a quien conseguiría batir en una ocasión. Asimismo jugaría contra jugadores fantásticos como el norirlandés George Best, el quinto Beatle, o los franceses Djorkaeff (padre del también mítico jugador francés) o Henri Michel, el que luego fuera mítico entrenador de la selección francesa.

Su último partido internacional fue el 12 de enero de 1972 contra Hungría en Madrid donde conseguiría el gol de la victoria igual que en el día de su debut.

Hercules CF (1974 – 1976)

En la temporada 1974/75 dejó el Club de toda su vida para enrolarse en el Hércules Club de Fútbol, donde en su primera temporada a las órdenes de Arsenio Iglesias el equipo de Alicante consiguió la mejor clasificación de su historia en Primera División (5º Puesto).

arieta y betzuen 4 en el hercules

Además como buen goleador que era dejó su sello una vez más en la historia al ser el autor del primer gol marcado en el estadio herculano, el Rico Pérez.

Esa misma temporada recibió un homenaje popular e imprevisto de la afición de San Mamés cuando se ovacionó uno de sus goles a su amigo Jose Angel Iribar, a pase de otro ex jugador rojiblanco Jose Ramón Betzuen. Sería su último gol en San Mames.

Tras una temporada más en Alicante, con apenas 30 años, puso fin a su carrera futbolística uno de los hombres de más técnica del fútbol de la época dedicándose desde entonces a su mujer y a sus tres hijos, Martin, Eneko y Elisabeth.