Alfred Mills. El primer inglés rojiblanco.

Comentar sobre Alfred Edward Elvin Mills Lizard, o Alfredo el inglés, es hablar sobre la génesis del Athletic Club.

Como bien sabemos, el Bilbao industrial de finales del siglo XIX había traído a Bilbao a buen número de ingleses, irlandeses y escoceses, o como les llamábamos por aquí “Yonis” por su afición a una determinada marca de Whiskey (Johnie Walker) que pedían en cualquier taberna cercana a la ría. Otra de sus aficiones era el “nuevo” juego de football que según decían las crónicas de aquel entonces provocaban más víctimas que los toros.

Alguno de estos ingleses terminaron por bilbainarse como el que más. Es decir, que acabaron cazando chimbos, comiendo bacalao al pil-pil, aficionandose al txakoli, disfrutando de los espectáculos festivos y hasta participando en alguna tertulia de las que cultivaron los ciudadanos más activos del Botxo, jóvenes de familias acaudaladas quienes habían estudiado en Inglaterra y eran aficionados al nuevo deporte ya que lo habían practicado en ciudades como Manchester, Newcastle, Plymouth, …

Uno de aquellos ingleses era Alfred Mills quien fue el único inglés que formó parte de las reuniones en el Café García que dieron lugar a la aprobación del reglamento para la nueva sociedad, Athletic Club, y que se constituyó definitivamente, tras conseguir el permiso del Gobierno Civil, el 5 de septiembre de 1901.

Los primeros socios fundadores del Athletic Club fueron Don Alejandro Acha, Don Fernando Iraolagoitia, Don Pedro Iraolagoitia, Don Luis Silva, Don Alejandro de la Sota, Don Jose María Barquín, Don Amado Arana, Don Ramón Silva, Don Remigio Eguren, Don Paulino Iturrino, Don Rafael Yanke, Don Luis Yanke, Don Angel Pérez, Don Ulpiano Torre, Don Alfredo Mills, Don Ricardo Quintana, Don Antonio Zubillaga, Don Luis Ibarzabal, Don Luis Marquez, Don Juan Astorquia, Don José Mª Alday, Don Francisco Iñiguez, Don Eduardo Montejo, Don Pedro Igartua, Don Jose Mª Ibáñez de Aldecoa, D. Agustín Orensanz, D. Rafael Gutiérrez del Río, Don Federico de Olano, Don Miguel Maeztu, Don César Arana, y D. Luis Damborenea.

Durante los meses posteriores de finales de 1901, según apuntamos en el post Bilbao Football Club – Athletic Club (1901), jugaron varios partidos con el otro equipo de la Villa, el Bilbao Football Club quien contaba en sus filas con bastantes más ingleses que más adelante jugarían con el Athletic y el Bizcaya como Dyer, Ewans y Landford, entre otros.

Mills era un fijo en esos partidos. Jugaba de defensa en un principio haciendo pareja con Pedro (Perico) Larrañaga y después pasó a jugar en la media con otro inglés, Cockrans. Su juego de ataque, según las crónicas de la época, era terrible y sus certeras patadas a la meta admiradas por todos. También fue un buen ciclista, era normal verle por las calles de Bilbao con su bicicleta. Participó también en el segundo partido del Bizcaya contra el Burdigala que finalizó con victoria del Athletic por 7-1, según recogimos en el Bizcaya sus primeros partidos (1902), antes del Campeonato de Copa de 1902. Perteneció a la disciplina del Athletic hasta finales de esa década, aunque intermitentemente, siendo unos de los artífices de las primeras hazañas de nuestro club.

Según cuenta César Estornes, en su magnífico blog, memorias del club deportivo Bilbao, a pesar de sus 25 años de estancia en Bilbao siempre fue torpe con el castellano. Vivía en Logroño pero un ataque de uremia le hizo venir a Algorta, donde trabajó en una empresa de telégrafos y donde moriría en 1929.

Supo transmitir a sus descendientes el amor por el equipo rojiblanco. Tanto su nieto John, quien abandonó Bilbao a causa de la guerra aunque pasaba los veranos en Lekeitio, como sus nietos Lawrence y Robert, son aficionados acérrimos del Athletic, éstos últimos estuvieron incluso en la final de Bucarest. Incluso un “tataranieto” de Alfredo el inglés, Diego López Mills, quien llegó a jugar  en las filas del Leganes, Numancia y Elche, también ha reconocido su simpatía por el Athletic club.

Para finalizar una proclama de Alfred Mills que con el tiempo muchas veces olvidamos …. “Perder o ganar no tiene importancia, lo importante es jugar fuerte, limpio y divertirse”

“Mills” Gracias, Alfred. Seguro que sin tí el Athletic no hubiera sido lo que es.

Athletic Club contra Bilbao Football Club (1902)

Algunos meses antes de la Copa de 1902, ganada por el equipo Bizcaya como todos sabemos, a principios de años, los dos equipos bilbaínos que lo componían, el Bilbao Football Club y el Athletic Club, se enfrentaban una vez más en Lamiako.

A las 15,45h, con cierto retraso, dio comienzo el partido bajo la orden del árbitro, el Sr. Barquín. Los equipos de ambos bandos lo conformaban los siguientes jugadores:

Por el Athletic Club:

  • Acha (Portero)
  • A. Mills (Zaguero)
  • P. Larrañaga (Zaguero)
  • L.Silva (Medio)
  • G. Eguren (Medio)
  • E. Goiri (Medio)
  • M. Arana (Delantero)
  • R. Silva (Delantero)
  • J. Astorquia (Delantero)
  • A. de la Sota (Delantero)

Por el Bilbao Football Club faltaron tres jugadores de justa y ganada fama. El incansable E.G. Careaga, el jugador sereno y segurísimo Martinez de las Rivas, y el portero titular y de confianza L. Arana, tres elementos que sólo pudieron ser sustituidos por ingleses para poder hacer que el partido fuera competido al menos.

  • Renovales. (Portero)
  • J. Arana (Zaguero)
  • Cockram (Zaguero)
  • M. Ansoleaga (Medio)
  • Makins (Medio)
  • Landford (Delantero)
  • Levick (Delantero)
  • Dyer (Delantero)
  • Evans (Delantero)

El retraso de la hora de comienzo del partido fue porque a las 15h, hora acordada para empezarlo todavía no estaban todos los jugadores de uno de los bandos, el Bilbao Football Club, como ya había pasado en partidos anteriores, teniendo que participar alguno que no pertenecía a dicho Club, para que el público, muy distinguido y numeroso, no se sintiera estafado después de un viaje incómodo dado la mala climatología de aquel día.

Cuando empezó el partido apareció el Sr. Lee, por el Bilbao Football Club, ocupando su puesto y completar así la línea delantera de su equipo.

No sabemos si fue porque el Athletic Club jugaba con un jugador más pero la primera parte fue dominada por el Athletic quien marcó dos goles, si bien podían haber sido muchos más si no hubiera sido por la extraordinaria pareja defensiva del Bilbao FC, realizados por los señores J. Astorquia y R. Silva.

En la segunda parte, el portero del Bilbao FC, el Sr. Renovales pasó a jugar de medio y el Sr. J. Ansoleaga ocupó el puesto de guardameta. A raíz de ese cambio empezaron a apretar mucho más y la lucha se empezó a igualar ya que el delantero ingles Dyer, del Bilbao FC consiguió un tanto precioso. Pero, a diferencia de otros partidos disputados entre ellos anteriormente, los goles empezaron a caer en una y otra portería. Primero fue M. Arana del Athletic Club, otro del gran jugador de Bilbao FC Walter Evans, y finalmente otro por J. Astorquia, su segundo gol, quedando el partido finalizado con un resultado favorable al Athletic Club por cuatro a dos (4-2).

El partido fue el más competido y emocionante que habían disputado hasta entonces ambos equipos y el público salió encantado, influyendo quizá porque los del Bilbao Football Club disponían ese día de siete ingleses en su “once” y los del Athletic sólo Milis, todos los demás jugadores eran de “casa”.

Según la revista los deportes de 1902, los jugadores que se distinguieron, aunque todos pusieron enorme ardor y pelearon como nunca, en ese encuentro fueron por parte del “Athletic Club”:

Juan Astorquia, era el jugador más hábil, conocedor del terreno que pisa y encargado de hacer los goles en el Athetic; Ramón Silva no descansaba nunca ni teme las cargas del contrario. Seguramente si se llamara Mr. Seelva jugaría de profesional en algún Club inglés; G. Eguren parecía hecho de goma y hierro a partes iguales. Se le veía crecerse en las acometidas y caía “galantemente” acompañando a su contrario. No parecía cansanse; A. de la Sota estuvo incansable toda la tarde, dando cargas superiores y haciendo pases muy oportunos; L. Silva, E. Goiri y M. Arana, jugaron muy bien y con mucha serenidad; Larrañaga, como siempre, era un zaguero de toda confianza que perdía un golpe y no abandona su puesto ni un momento; Y Alejandro Acha, era como un portero de familia acomodada que no se verían molestados por visitas inoportunas pues es muy difícil pasar por donde él está.

Por parte del Bilbao FC se distinguieron M. Ansoleaga y J. Arana, seguros e incansables haciendo un juego muy duro toda la tarde; Renovales tanto de portero como de jugador; y los siete ingleses, Cockram, Makins, Dyer, Langford, Levick, Lee y Evans que conocían el juego como cualquier jugador profesional de Inglaterra.

Jugadores del Athletic Club (1904)

La revista “Los Deportes”, una revista de principios del Siglo pasado de “Educación Física y Cultura Nacional”, publicó el 13 de Marzo de 1.904 quienes fueron los jugadores que estaban inscritos con el Athletic Club ese año y trajeron la tercera Copa (1904) para Bilbao.

Jugadores:

  • D. Alejandro Acha.
  • D. Enrique G. Careaga.
  • D. Amado Arana.
  • D. Juan Astorquia.
  • D. George Cockram.
  • D. Luis Silva.
  • D. Alejandro de la Sota.
  • D. Mario Arana.
  • Sr. William Llewellyn Dyer.
  • Sr. Armand Casseaux.
  • Sr. Walter Evans.

Suplentes:

  • Sr. Guy.
  • Sr. Deries.
  • Sr. George Svangford.
  • D. M. Castellanos.
  • D. Luis Arana.
  • D. Dario Arana.
  • D. José Arana.
  • Sr. Arambarri.
  • D. Benito Urquiza.
  • Sr. Azpeitia.
  • D. Avelino González.
  • D. J. Irizar.
  • D. Adolfo Larranaga.
  • D. Hermenegildo García.
  • D. Rogelo Renovales.
  • D. Ricardo Ugalde.
  • D. Angel Pérez.
  • D. Ramón Silva.
  • D. Enrique Goiri.
  • D. Alfredo Eduardo Mills.

Como anécdota, en el equipo presentado por el Español de Barcelona en ese mismo Campeonato encontramos que estaba inscrito un vasco, Benigno Belausteguigoitia, que estaba estudiando por aquel entonces en Barcelona y era hermano de los tres “Belaustes” que jugaron posteriormente en el Athletic Club, Jose Mari, Francisco y Ramón. Finalmente este equipo declinó la invitación y no participó en el Torneo.

Once Leones, Bilbao, Febrero 1902.

Contemplamos Bilbao a orillas del Nervión Ibaizabal, rodeado de nuevas alturas, viendo ascender al cielo el humo de las fundiciones, sintiendo la velocidad de los trenes y tranvías, admirando la ría cubierta de vapores de diversas banderas, presenciando el trabajo de los cargadores, siguiendo con la vista los volquetes colmados de mineral y escuchando el ritmo del trabajo, la colosal sinfonía del progreso que se traducían en improvisadas notas, los émbolos con su vaivén, las bielas con su nervioso empuje, las ruedas dentadas con formidable estrépito, el vapor que rugía, el silbato que gritaba, las sirenas que ensordecían y centenares de obreros que daban al cuadro la pincelada humana, la figura que animaba todo el paisaje, el espíritu que vivificaba aquella materia inmensa, puesta en vertiginoso movimiento.

Era un Bilbao “moderno” que en un cuarto de siglo había pasado de 37.000 habitantes a 80.000 cambiando la vida bilbaína. El proyecto del ensanche de Achúcarro, Alzola y Hoffmeyer se estaba quedando pequeño.  El Teatro de Arriaga, el edificio de la Diputación de Bizkaia, la construcción del “Nuevo” Santo Hospital en el barrio de Basurto se estaba construyendo, la iglesia del Sagrado Corazón, el Banco de Bilbao y numerosos soberbios edificios particulares de la burguesía bilbaína iban poblando la Gran Vía Don Diego López de Haro y calles afluentes. El Puente Colgante. Se acababa de construir un nuevo faro en Punta Galea en Getxo. La luz del antiguo faro se confundía con las luces de los nuevos Altos Hornos. Se proyectaba un nuevo puente para conectar el Casco Viejo con el ensanche. Se habían llevado a cabo numerosos trabajos de saneamiento con establecimiento de desagües e instalación de servicios higiénicos en los edificios habían cambiado totalmente las condiciones de la Villa de Bilbao.

Pero entre todo este progreso, antes de uno de sus partidos contra su “rival” el Bilbao FC., los once leones del “Athletic-Club” entrenaban y “progresaban”.  Ellos eran:

Alejandro Acha (guardameta). – Bilbaíno de 23 años de edad y consumado jugador. Era también un verdadero sportman, pues cultivaba casi todos los deportes, sobresaliendo en ciclismo y football.

Alfredo Eduardo Mills (zaguero). – Era el único inglés que jugaba en el “Atlhetic” de Bilbao. Su juego de ataque era terrible y sus certeras patadas a la meta admiradas por todos. También era buen ciclista y uno de los que introdujeron el football en Bilbao. Tenía 26 años.

Pedro de Larrañaga (zaguero).– Hijo de Portugalete, tenía 19 años y empezaba a jugar a football el año 1898 en Newcastle-on-Tine (Inglaterra). Su juego era elegante y seguro, apenas hacía uso de las cargas, pues con sus inimitables driblings deshacía las combinaciones contrarias.

Luis Silva (medio).– Bilbaíno y de 23 años. Empezó a jugar en Bayona, fué uno de los fundadores del “Atlhetic”, y era un medio incansable, siendo su juego fuerte y seguro. Era también ciclista distinguido entre los muchos que en la heroica villa pertenecían a la “U. V. E.”

Gregorio Eguren (medio).- También de Bilbao, y de 27 años. Empezó a jugar en Manchester, pertenece al 2.° bando del “Atlhetic” y era sustituto en el primer equipo. Su fuerte eran las cargas, haciendo rodar muy a menudo a sus contrarios por el suelo, aunque acompañándoles muchas veces en la descensión.

Enrique Goiri (medio).- Bilbaíno; 24 años. Buen ciclista y mejor gimnasta, practica muchos deportes y era poseedor de varios honrosos premios. En football su fuerte era el medioderecha pero jugaba bien en todas partes.

José M.° Barquín (delantero).- Bilbaíno y no pasaba de los 23 años. Era un incansable sportman, que desde su estancia en Dunfries (Inglaterra) venía dedicándose a toda clase de deportes, llevando su afán hasta el extremo de querer casarse, batiendo así el record del valor (enhorabuena).

Mario Arana (delantero).- Bilbaino, de 19 años y capitán. En Dunfries jugaba de zaguero. Era un sportman por todo lo alto, poseía varios premios y era socio también de la “U. y. E.” como buen ciclista. Su juego en foot-ball era hábil y fresco, distinguiéndose por sus excelentes pases.

Ramón Silva (delantero).- Era también de la Muy Noble, Muy Leal e Invicta Villa, y el jugador más joven del primer bando. Su juego estaba lleno de adornos y travesuras, siendo muy vigilado por sus contrarios, que sabían como las gastaba. Como buen ciclista, su nombre tampoco faltaba en las listas de la “U. V. E.”

Juan de Astorquia (delantero).– Jugó cuatro años en Inglaterra con los campeones, de cuyo once fue vice-capitán. Era un jugador de todo corazón, y aunque en todas partes lucía, su puesto favorito era zaguero-izquierdo, por la seguridad de sus patadas y la energía de sus cargas. Poseía seis medallas de oro ganadas en honrosas lides, y otros premios. Además de sportman, era un atleta en toda la extensión de la palabra. Hijo de Bilbao y 23 años de edad.

Alejandro de la Sota (delantero).– Era también hijo del pueblo y cuenta 21 años. Empezó a jugar football en Plymouth (Inglaterra). Su juego era en extremo elegante y brioso, distinguiéndose grandemente por su ligereza al llevar el pelotón y por sus fuertes cargas, dadas en toda ley. También pedaleaba y pertenecía a la “U. y. E.”, cuyo número de socios en la IV Región sesuía en progresión ascendente.

Ellos formaban en Febrero de 1902 el Athletic-Club antes de convertirse en el Bizcaya.

Próximamente … El Bilbao FC.