El primer partido de rojiblancos (1910)

Como todo el mundo sabe, el Athletic le hizo el encargo a su directivo y jugador, Juan Elorduy, que aprovechando su estancia por Inglaterra a finales de 1909, comprara 50 camisetas arlequinadas en azul y blanco, similares a las del equipo de las islas Blackburn Rovers Football Club, para el equipo bilbaíno y su sucursal de Madrid. Esta primera equipación, que también fue adquirida en Inglaterra porque parece ser que apenas desteñían, había sido donada por el ex-jugador irlandés del Athletic Juan Moser y  que venía siendo la equipación oficial desde la competición de la Copa de 1903.

El encargo parecía sencillo, sin embargo, en aquella ocasión resultó que las camisetas o estaban agotadas o no disponían del número de ejemplares suficiente o, según otros, por algún motivo ocioso se le olvidó el encargo. A punto de embarcar en su regreso a Bilbao, en la ciudad portuaria de Southampton, tuvo que adquirir las camisetas al equipo local, el Southampton Football Club (aunque también existe otra teoría sobre las camisetas y el Titanic), que vestían con una camiseta a franjas rojas y blancas, curiosamente los colores de la bandera marítima del Puerto y del Ayuntamiento de Bilbao desde 1895, además de unos calzones y medias negras.

El Athletic estrenó la nueva equipación rojiblanca un domingo, 9 de enero de 1910, en un partido disputado contra el Sporting Club de Irún, actualmente llamado Real Unión Club, en el “nuevo” campo de Amute que venía disputando varios partidos inaugurales

La alineación del Athletic en aquel partido y, por tanto, los primeros jugadores rojiblancos que tuvieron el honor de ponerse la camiseta rojiblanca, si bien vistieron pantalones blancos, fueron Asuero (portero); Amann y Arzuaga (defensas); Eguren, Belausteguigoitia y Villamil (medios); Hurtado, Iceta, Laca, Zuazo y Arteche (delanteros). Por parte del Sporting de Irún, Costa; Arzac y Bello; Lecuona, Angoso E., Figueroa; Martinez, Agirreche, Moleres, Angoso A. y Michelena. Actuó de árbitro Mr. Hardhuy del Biarritz Stade y como capitanes Arzuaga y Angoso E.

El partido era esperado en Irún después de las dos victorias anteriores del Athletic Club por 2-0 y 4-1. Las primeras gradas que se veían en Irún dentro de un campo de football estaban a rebosar de multitud de gente que se había desplazado desde Donosti.

El partido fue muy movido. Comenzó el Athletic presionando y atacando pero luego el juego se niveló. En el primer tiempo, el malogrado años después en la Primera Guerra mundial, Moleres (ver post dedicado a Juanito Moleres), consiguió un gran gol esquivando a Asuero a pase de Martínez, lo que influyó en un dominio del Athletic a la portería del Sporting que se defendió admirablemente del acoso rojiblanco. En la segunda parte, a pesar que el Athletic salió queriendo salvar su honor, el mismo jugador Moleres, consiguió otro gol, por debajo de las piernas de Asuero, después de una gran combinación de toda la delantera irunesa.

El partido finalizó 2-0, en contra del Athletic, “gracias” a la gran actuación del portero Costa y el delantero Moleres. El público quedó encantado de la rapidez con la que se desarrolló el partido.

Así comenzó la historia … Rojiblanca.

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Juan Errazquin ( I )

“Ser o no ser” decía Shakespeare. Vivir o morir, vencer o salir vencido, pero jamás rechazar el duelo. Esa era la filosofía de Juan Errazquin, el león de Irún.

“Juanito” nació por accidente en Leones (Argentina), una pequeña ciudad entre Buenos Aires y Córdoba, el 22 de junio de 1906. Cuando todavía era un chaval sus padres vascos regresaron a Euskadi, concretamente a la ciudad de Irún a orillas del Bidasoa, de donde era toda su familia y aprendió a jugar a fútbol con una pelota de trapo como todos los niños de aquella época.

A principios de la temporada 1921/1922, con apenas 15 años, empezaba a destacar en el equipo suplente del Real Unión, jugando esa misma temporada partidos contra equipos como el Osasuna, Tolosa o Barcelona, y hasta encuentros internacionales como contra los franceses del Vie au Grand Air de Medoc o el famoso conjunto Belga Royal Daring formando parte de la delantera en algún partido junto a su ídolo, el inigualable Patricio Arabolaza, y entrenado por el “mister” y masajista Mr. Harris.

En la siguiente temporada, 1922/1923, participó notablemente en el equipo suplente del Real Unión junto a su inseparable amigo y magnífico medio centro Gamborena, jugando numerosos partidos como la inauguración del campo La Ciudad Lineal del Madrid FC, los competidos y siempre emocionantes derbys con la Real Sociedad u otros equipos vascos como el Tolosa, Sestao, Euskalduna de Rentería o el Eibar (al que le hizo un hattrick) y reforzando el primer equipo cuando era necesario como contra el equipo inglés del Casuals. Así mismo, como premio a su entrega,  entró a formar parte por primera vez en la Selección Guipuzcoana para competir en el campeonato interregional.

Como colofón a esta temporada participó en el partido de homenaje al “gran” Patricio en Atotxa donde se despedía de su vida de jugador formando equipo junto a entre otros Muguruza, Carrasco, Gamborena, Echeveste, Vázquez y el propio Patricio y jugando contra jugadores donostiarras como Eizaguirre, Arrate, Rosales (muerto en un desgraciado accidente automovilístico años más tarde) o Artola. Allí estaba él con sólo 17 años y toda una vida por delante jugando entre sus héroes.

En 1923/24 fue la revelación de la temporada. Consiguió hacerse con el enorme hueco dejado por Patricio pudiendo jugar en el histórico Real Unión junto a jugadores como René Petit, Luis Regueiro, Carrasco, Gamborena, … Un sueño hecho realidad. Errazquin era un jugador oportunista pero de gran codicia. Daba todo lo que era y lo que podía, sin reservarse. No era muy técnico según las crónicas de la época pero ponía en la lucha un tesón tan considerable que con su empuje conseguía lo que otros con sus driblings. Como por ejemplo en Abril de 1924, le endosó 5 goles al Tolosa siendo el primero de ellos el más bonito que se había visto en Amute (con permiso de Patricio) fruto de una volea desde casi 20 metros del marco.

La culpa de esa “hambre” de gol que caracterizaba a Errazquin la tenía el entrenador del Real Unión esa temporada, Steve Bloomer. Este “mister” inglés era, y es todavía a día de hoy, una leyenda en su país siendo el máximo goleador del siglo XIX en las islas, marcando casi 400 goles en 600 partidos en su larga carrera en el Derby County y el Middlesbrough inglés donde llegó a jugar con el mítico entrenador Mr. Pentland quien también coincidiría una vez retirado del fútbol, y en los inicios de su carrera como entrenador, en el campo de retención de Ruhleben en Berlín donde fue encarcelado en la Primera Guerra Mundial junto al histórico entrenador bilbaíno.

Volviendo a la temporada 1923/1924, el Real Unión consiguió realizar una temporada excelente consiguiendo ganar la Copa de 1924 batiendo al Sevilla en cuartos, al Barcelona en semifinales (ganándoles por 6-1 en ese legendario partido en Atotxa donde el equipo catalán fue un juguete en manos de los iruneses comandados excelentemente por René Petit y Gamborena) y al Madrid FC (que también había ganado en el tercer partido de desempate al Athletic Club) en la Final del 4 de Mayo de 1924 en Atotxa. La alineación de aquella final fue Emeri II; Anatol, Berges; Gamborena, René Petit, Eguiazábal; Echeveste, Vázquez, Errazquin, Aguinaga y Azurza. El resultado final fue de 1-0 con gol de Echeveste en la segunda parte.

Fin de la parte I  ….. Continuará.